El sospechoso habría tenido en la mira a 1.600 potenciales víctimas

El fiscal Rodolfo De Lucía destacó, entre las pruebas reunidas para imputar a Jonathan Luna, los datos surgidos de la red social Facebook, en la que el acusado tenía “cinco perfiles” con identidades falsas y a través de uno de ellos contactó a Micaela y “le hizo creer que hablaba con una chica”.
Según este instructor judicial, Luna y la víctima tenían contacto por esa red social “desde febrero” y detalló que el acusado en una de sus cuentas “tenía 1.700 contactos, de los cuáles un 95 por ciento son chicas de la edad de Micaela”.
Estas precisiones fueron volcadas al expediente durante los 35 días en que se buscó a Micaela con vida a partir de un informe aportado por The National Center for Missing & Exploited Children, de los Estados Unidos, un organismo que trabaja contra la pedofilia y la búsqueda y explotación de niños que detectó mediante Facebook que la víctima podría tener alguna vinculación con Luna.
A esto se sumó, entre otros elementos, el testimonio de María Espinoza (55), de nacionalidad chilena y quien convivía con el acusado en una precaria vivienda en el barrio Saladero de la localidad de Ingeniero White, la cual fue incendiada ayer por un grupo de vecinos indignados tras conocerse la detención del acusado.
Esta mujer reconoció a Luna en las imágenes captadas por una cámara de seguridad en las que se observó a Micaela por las calles de Bahía Blanca acompañada de un hombre el 23 del mes pasado, cuando desapareció, indicaron los voceros judiciales.
“Yo lo identifiqué por las cámaras la primera vez que lo vi. Lo identifiqué y le dije si era él, me dijo que no y que cerrara el orto si no me iba a cagar matando porque era muy violento”, relató Espinoza en una entrevista con el portal local La Brújula 24.com.
Además, esta mujer indicó que Luna “conquistaba chicas por Facebook” y que ese era el motivo de las peleas que mantenían como pareja.
Por su parte, Luna se encontraba prófugo desde diciembre de 2014 tras haber violado una salida transitoria del Establecimiento Ejecución Penal 2 de la ciudad rionegrina General Roca, donde cumplía una condena de cinco años y dos meses de prisión por “robo calificado”.
Fuentes judiciales de Río Negro indicaron ayer que un informe psicológico, realizado hace dos años para evaluar si Luna estaba en condiciones de acceder a las salidas transitorias, estableció que el detenido había “demostrado ser merecedor de la confianza en él depositada”, a pesar de lo cual al día siguiente de salir del penal se convirtió en prófugo.

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