El subcomisario campeón de Artes Marciales Mixtas

Juan Carrasco es el nuevo jefe de la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia. Tiene 38 años y dice que "la informática nos ayuda mucho, pero no perdemos la calle; en eso el suboficial tiene mucho que ver". Se trata de un detective que no se limita al escritorio, a tal extremo que ha llegado a ser campeón de Artes Marciales Mixtas. Letra Roja lo presenta en sociedad.

Juan Carrasco nació en Esquel y hoy tiene 38 años. Acaba de ser confirmado como el nuevo conductor de la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia, quizás la más importante en la provincia del Chubut.
Viene del seno de una familia policial, ya que su padre era suboficial, por lo que antes de terminar el secundario él ya tenía definido que ingresaría a la escuela de oficiales de la institución.
Una de sus cualidades es la buena memoria. Por eso se acuerda de cada una de las investigaciones que ha desarrollado a lo largo de su carrera. Una de sus intervenciones más importantes se registró en la Seccional Primera de Puerto Madryn: el secuestro de la billetera que se le había caído a Ademar Araujo, uno de los acusados por el crimen del empresario pesquero Raúl "Cacho" Espinosa, quien había falsificado un documento.
Pese a que estaba en una comisaría, desde sus inicios Carrasco tomaba intervención en las denuncias y buscaba resolverlas, investigaba, hacía seguimientos y pedía allanamientos. Ese ímpetu para la investigación lo llevó a que el comisario Néstor Gómez en 2004 lo solicitara para conformar la primera división de Investigaciones de Madryn. Allí permaneció el personaje durante once años.
Carrasco ha colaborado en la investigación de varios homicidios que conmocionaron a la opinión pública, como el de Leonela Aguirre en la década pasada -ocurrido en Madryn-, así como el de Domingo Expósito Moreno, en Comodoro hace dos años.
Llegó el año pasado desde la ciudad del golfo y luego del traslado del comisario Julián Vilchez a Drogas Peligrosas fue designado en su reemplazo. Sostiene que Comodoro Rivadavia tiene una impronta muy distinta a la resto de la provincia porque el trabajo no da tiempo para el descanso.
En las últimas semanas ha llegado a culminar pesquisas y allanamientos prácticamente todos los días, con resultados positivos en el secuestro de objetos robados, detenciones y hasta el hallazgo de 15 kilos de estupefacientes. Una de las grandes misiones que tiene ahora Carrasco es capturar a Horacio Atay, el femicida.
BAJAR EL ESTRES
Para bajar el estrés del trabajo, Carrasco hace deportes. Practica desde hace tiempo Artes Marciales Mixtas (AMM), disciplina en la que se profesionalizó y en donde en 2014 llegó a coronarse campeón argentino.
Ha vencido a luchadores locales como Daniel Alvar y le ha tocado perder con internacionales como el chileno Abraham "Yacaré" Chaura por el título sudamericano (pelea que se puede ver por YouTube). Carrasco es uno de los duros. Aguanta piñas, patadas y llaves de todo tipo. Sabe atacar y defenderse.
Utiliza estrategias de peleas utilizando la capacidad de su oponente. Conoce defensa personal y se ha especializado en lucha cuerpo a cuerpo. Sabe reconocer la derrota y saborear los triunfos. Se acostumbró a entrenar el cuerpo para recibir golpes y soportar el dolor.
Fue un gran exponente del Team Germillac Kick boxing y aunque no descarta seguir peleando, desde que llegó a la jefatura de la Brigada en Comodoro ha dejado de practicar profesionalmente la lucha en la jaula porque prefiere dedicarle tiempo y responsabilidad al trabajo.
Algunos cuentan que algún delincuente que le guardaba inquina en Madryn lo iba a ver, solo para festejar si lo golpeaban mucho a Carrasco. Pero el investigador siempre terminó de pie. Su gran maestro fue Abel Germillac.
"A un investigador le hace bien sacar tensiones" explica y alienta a sus subordinados a realizar deportes.
Carrasco nunca ha tenido inconvenientes en la calle y considera que el delincuente, más allá de todo, sigue teniendo sus códigos. "El sabe que pierde y tiene derecho a una defensa. No mezcla las cosas" explica. Lo que sí compara es a las bandas organizadas con las pequeñas organizaciones de ladrones. Unos planean robos a cajeros; los otros desmantelar viviendas para llevarse objetosque luego venden para financiarse sus adicciones. El busca con los suyos dar respuesta inmediata a los delitos que llegan desde las comisarías, como robos domiciliarios.
Llega a la escena de los hechos y trata de tomar intervención desde un principio. Considera que la provincia ha invertido mucho para capacitarlo a lo largo de su carrera y tiene que devolverlo en trabajo. Un gran desafío son los delitos informáticos y destaca el trabajo interfuerzas que se está realizando en algunas investigaciones.
Ante el peligro que corren los testigos, en materia procesal cree que se pueden explotar recursos fílmicos para resguardar testimonios clave con la declaración de los testigos, por si no llegasen a juicio por ser amenazados en el proceso, o incluso asesinados.
Utiliza informantes que otros jefes le han heredado y se apoya en la experiencia de los suboficiales de calle, a los que les trata de dar siempre acompañamiento. "No puedo perder la calle por un escritorio", dice ahora que es jefe.
"La informática nos ayuda mucho, pero no perdemos la calle.En eso el suboficial de la Brigada tiene mucho que ver. Uno se apoya en los suboficiales de antigüedad", añade.
Carrasco es perfil bajo, sigiloso, ordenado y callado, e insiste en que el rédito del trabajo siempre se lo tiene que llevar el conjunto de la división.Con la Fiscalía han acordado que deben aprovechar los momentos en los que no hay homicidios para sacar de circulación armas de fuego y trabajar en busca de desactivar grupos antagónicos.

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