El Superior confirmó la condena perpetua de Claudio Lamonega

Los ministros Jorge Pfleger, Alejandro Panizzi, Marcelo Guinle, Mario Vivas y Miguel Donnet revisaron y confirmaron en todos sus términos el fallo condenatorio contra Claudio Lamonega, autor del triple homicidio ocurrido en noviembre de 2014 en Sarmiento. Asesinó a sangre fría a su pareja Marisa Santos y a los hijos adolescentes de mujer, Ana Victoria y Lucas Ramis.

La causa por el triple homicidio que conmovió a Sarmiento superó todas las instancias judiciales, y el asesino Claudio Norberto Lamonega (50) deberá cumplir la prisión perpetua impuesta en el juicio oral y público que se realizó a fines de 2015.
En esa primera instancia los jueces Roberto Casal, Daniel Pérez y Marcelo Orlando condenaron al apicultor por los delitos de homicidio por alevosía, tres hechos en concurso real con relación a la víctima Marisa Ester Santos (48), doblemente agravado por el vínculo y todos agravados por el uso de arma de fuego en concurso real con hurto calificado en calidad de autor.
Mientras en abril de este año, los magistrados de la Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia, Martín Montenovo, Daniel Pintos y Guillermo Müller rechazaron la impugnación de sentencia y confirmaron por unanimidad el fallo de primera instancia.
Al tratarse de una pena de supera los 10 años de cárcel, la causa fue girada al Superior Tribunal de Justicia de Chubut para su pormenorizado análisis.
En ese marco, los ministros analizaron cada pericia, testimonio y pruebas para sostener la condena de prisión perpetua. Los homicidios se registraron el 23 de noviembre de 2014, en el propio domicilio de las víctimas en calle Sarmiento 445 de Sarmiento.
Según acreditaron las pruebas el triple homicidio se registró entre las 3:25 y las 9:50 en circunstancias en que Marisa y sus hijos dormían cada uno en sus habitaciones. Según analizaron los ministros, Lamonega aprovechó la "situación de indefensión” de las víctimas.
El homicida utilizó un arma de fuego con silenciador que era propiedad del padre de Marisa y que estaba en esa casa. Primero ejecutó a la adolescente de 17 años, quien recibió dos disparos, uno en el maxilar izquierdo con orificio de salida y otro en la región ocular izquierda con orificio de entrada.
Su hermano de 15 años recibió también dos tiros, uno en pómulo izquierdo y otro orificio en parietal superior izquierdo, ambos sólo con orificio de entrada. Finalmente ultimó de un disparo en el cráneo con orificio de ingreso en región temporal izquierda a la madre de los jóvenes.

UN EXIMIO TIRADOR

La causa indica que Marisa "era víctima, en su relación amorosa con el imputado, de una violencia psicológica y económica por parte de éste, que en su condición de varón, era el mayor proveedor de esa casa, marcando una desigualdad con ella. Al provocarle la muerte, desplegó su violencia y superioridad para con ella, siendo perpetrada la muerte en un contexto de violencia de género, con la intención y voluntad de hacerlo, doblegando y sometiendo a la víctima por su condición de mujer. Demostrando así su dominación".
Una pericia que remarcaron los ministros fue el hallazgo de sangre de Marisa en la pedalera del automóvil de Lamonega, y de rastros de sangre de Lucas en el piso del lado del acompañante del mismo rodado, lo cual "se enlazó con la circunstancia de que el último que condujo el vehículo fue Lamonega".
De esa forma, el asesino "llevó restos de sangre de las víctimas y dejó su impronta en el automóvil". Además, en la tarjeta de memoria -micro SD- del teléfono celular de Marisa se encontró debajo de la alfombra del vehículo del condenado. En tanto el aparato celular fue arrojado al canal número 5 de esa ciudad, donde además se halló un caño de color negro que resultó ser el silenciador del arma utilizada.
Asimismo, coincidieron en que Lamonega "era un eximio tirador, amante de las armas. Sus propios amigos afirmaron durante el juicio oral y público que “tenía un carácter muy fuerte, era frío y calculador".
Pfleger analizó que el homicida “procuró la seguridad de su obrar y la indefensión de las víctimas. Así, luego de cenar en la casa de su pareja, esperó que las tres víctimas se durmieran y, mediante el empleo de un arma fuego con silenciador, las ejecutó".
Masacró a la familia Santos- Ramis, de modo brutal pero sigiloso, solapado, valiéndose de un artefacto como el reiteradamente descripto para evitar cualquier acción abortiva, elusiva o defensiva de sus víctimas, que liquidó una por una”, indica el fallo del máximo órgano de justicia de la provincia.

Fuente:

Notas Relacionadas


Las Más Leídas del Patagónico