El último policial de Malharro propone una trama de ambiciones desmedidas y traición

Con diálogos fluidos y silencios cortantes, el autor arma una trama sugestiva sobre el mapa de un Buenos Aires y sus atmósferas –niebla, luminosidad, viento, sombras- que se adhieren a la piel del personaje central, el investigador Mariani, y su mirada siempre corrosiva y escéptica.

Como en sus libros anteriores, Martín Malharro pone en acción en su última novela, "Cartas Marcadas", al investigador Mariani, quien se autodefine como un buscador de cosas perdidas, para que recorra el túnel interminable del crimen, la codicia, el engaño y la corrupción.
"Cartas Marcadas" es un libro póstumo de Malharro -nacido en 1952 y fallecido en mayo de 2015- editado por "Mil Botellas", que también publicó sus novelas "Banco de Niebla", "Calibre.45" y "Carne Seca". En la década de los 90, este autor también fue docente de la carrera de Comunicación Social en la sede Comodoro Rivadavia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Télam dialogó sobre "Cartas Marcadas" con su editor y amigo, Ramón Tarruella, autor del libro "Mitos y leyendas de La Plata" y las novelas "Balbuceos" y "Allá, arriba, la ciudad".

-Télam: ¿Cuáles considerás las claves expresivas de su narrativa?
-Ramón Tarruella: Como un lenguaje urbano que se mueve, que no se demora en describir largos pasajes; va de un lado a otro; abundan los diálogos, describe en movimiento sin regodeos. Aunque elije una mirada intensa en ese movimiento. Por momentos se confunde el narrador con el personaje, otras veces se unen y van de la mano. Malharro interactúa con sus personajes, opina como ellos.

-T: ¿Podrías hacer una descripción acotada de Mariani?
-R.T: Un escéptico sin dudas, de poca esperanza en sus objetivos y un intuitivo moviéndose en esa intriga que le generaban las componendas y ambientes que desconocía. La figura de perdedor le sienta bien, pero creo que es más complejo: Un tipo que, sin esperanza y por la necesidad del mango, termina inmiscuido en ese tipo de historias. Es lo original de la novelística de Malharro; un personaje que sin voluntad termina comprometiéndose en tramas oscuras, duras, angustiantes.

-T: ¿Es alter ego de Malharro, crees que ambos comparten algo?
-R.T: Mariani es un vecino de Malharro, un tipo que él vio, que frecuentó en su barrio de San Telmo. Creo que Malharro se desdobla y construye a Mariani; con quien comparte bares, cierta ironía, no más. Malharro tenía una visión del mundo sólida, una ética. Mariani llega azarosamente a los casos y poco le importa la verdad, la justicia.

-T: El Mariani de ésta, su última novela, es un tanto más violento.
-R.T: Sí, hay un Mariani despiadado. Pero no por ética ni indignación. El caso de "Cartas marcadas" lo lleva a esa conducta, los crápulas que rodean el caso lo engañan y le ocultan la verdadera trama. Reacciona tan violentamente como la situación que lo rodea. Tal vez sean los años que lo volvieron intolerante, poco prudente para actuar.

-T: Destaca la cantidad de personajes que se mueven en la novela y una esgrima entre lo dicho y lo retaceado al filo de los diálogos...
-R.T: En ese sentido se parece a las novelas de Chandler o Ross Macdonald, con personajes que llegan y se van de la trama. El detective sigue, mientras esos personajes secundarios son efímeros. Creo que es una virtud de Malharro que se repite en sus novelas, la capacidad de moverse entre tanta gente que alimenta la trama.

-T: Tras el crimen de "Cartas Marcadas", hay un trasfondo de estafa y especulación financiera, ¿la narrativa de Malharro transita los carriles habituales del policial?
-R.T: La novela policial tuvo un inicio muy relacionado con su contexto. La novela negra surge en plena crisis del 30, crisis económica y de valores, que impone una duda el sueño americano. Con las novelas de Malharro pasa lo mismo. Existe un contexto que rodea la trama y que sorprende al personaje. La especulación financiera fue parte de la realidad argentina, lo mismo la estafa. En ese aspecto muestra la auténtica fidelidad al género policial, que parece un desprendimiento de la realidad, un corrimiento a lo ficcional.

-T: En "Banco de niebla" y "Carne seca" lo policial tenía un cruce con lo político, ¿es un rasgo usual en el policial escrito en Argentina?
-R.T: Sí. Desde la trilogía de Juan Carlos Martelli en los '70, tal vez con cierta sutileza en ese caso, la novela policial argentina trazó un vínculo con la política. En los '80, con el regreso de la democracia, fue el género que bordeó el genocidio de la dictadura, con resultados desiguales. Novelas de Giardinelli, Feinmann, Sasturain, Tizziani indican sin duda el vínculo entre la dictadura y el policial.
Incluso el tema de la dictadura volvió años después dentro del género con Ernesto Mallo y Vicente Battista. Las generaciones nuevas se interesaron por el descalabro de los 90, autores como Leo Oyola o Kike Ferrari, con otro tono e intentando renovar el género. El vínculo entre realidad política y policial continúa.

-T: Buenos Aires vuelve a ser en "Cartas Marcadas" un territorio de marginales, un clima especial, un itinerario de bares y de cafés...
-R.T: Mariani es Buenos Aires, no puede estar en otra ciudad. Malharro sigue la línea de los detectives clásicos: Marlowe y Los Ángeles, Carvalho y Barcelona. Mariani se ofusca con la ciudad y a la vez le seduce ese caos. Los marginales forman parte de las grandes ciudades, una novela urbana policial no los puede eludir, son parte del paisaje y con ellos Mariani dialoga, los busca y a la vez los desprecia.

-T: Leyendo en entrelíneas esta novela póstuma, hay un aire de despedida del personaje, hastiado en un laberinto de intereses. Y esa línea final que dice que se va, "como si ya nada importara".
-R.T: Totalmente de acuerdo. Veo eso y también un homenaje a Ricardo Ragendorfer, íntimo amigo de Malharro, y donde enuncia su condición de periodista de género. También está el crimen de una de sus tías. Malharro estaba ansioso por publicar la novela, como si supiese que si no salía en breve, no la vería editada. Y así pasó.

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