El valle del río Manso: el escape ideal

La cordillera con sus laderas tapizadas de verdes y los ríos Manso, Foyel y Villegas con sus tonalidades verde esmeralda tientan también a realizar actividades que permiten un encuentro con la naturaleza alejados lo suficiente de los grandes centros turísticos como Bariloche y El Bolsón.

Entre la vibrante ciudad de San Carlos de Bariloche y el encanto de El Bolsón, un paraíso de belleza se despliega entre la naturaleza exuberante que ofrece la cordillera. La comuna de El Manso, muy poco conocida pero que vale la pena visitar, es muy recomendada por los viajeros amantes de la Patagonia.
Está ubicada en la provincia de Río Negro y en el centro del departamento de Bariloche. Limita al oeste la República de Chile, al norte el Parque Nacional Nahuel Huapi, al este los departamentos de Pilcaniyeu y Ñorquinco y al sur el municipio de El Bolsón. Es un destino ideal para quienes visitan la zona y quieren escapar de los turistas que congregan estos clásicos puntos de veraneo.
El valle del río Manso ofrece uno de los escenarios más paradisíacos y las actividades más variadas. Rafting hasta el límite con Chile; pinturas rupestres de 8.000 años; cabalgatas por sendas y praderas; productos caseros y artesanías en sus chacras, y sobre todo el color esmeralda del río son los atractivos que convocan. Para alojarse existen, para sorpresa de quienes creen que no hay nada entre El Bolsón y Bariloche, cabañas y campings enclavados en el medio de la naturaleza donde se puede disfrutar de la tranquilidad.
La comuna carece de centro urbano, pero tiene una numerosa población rural dispersa a lo largo del río y de la Ruta Provincial 83 que corre desde la Ruta 40 hasta el paso fronterizo con Chile.
El trekking y el mountain bike son ideales para recorrer los senderos que se abren entre lengas, ñires, cipreses y coihues. Asimismo, las cabalgatas que ofrecen los lugareños permiten recorrer cada rincón andino. Muchos viajeros rescatan del lugar la amabilidad de los pobladores, y la calidad de los productos que venden. En la misma villa de montaña funcionan dos ferias artesanales, con piezas en madera, dulces caseros y conservas, tejidos, hierbas medicinales y licores.
Sus principales accidentes geográficos, los valles de los ríos Manso y Foyel, se unen a unos 20Km. antes de que el río Manso ingrese a Chile por el Paso El León, a unos 390 msnm. A lo largo de su recorrido se encuentran remansos, saltos y rápidos que hacen del rafting y el kayak actividades emocionantes para disfrutar en familia. Con diferentes niveles de dificultad, y con la compañía de guías expertos, desde Bariloche y El Bolsón se pueden contratar empresas dedicadas a este tipo de actividades.
En la localidad también existe un grupo de prestadores de los productos turísticos específicos, incluyendo expediciones a caballo por la cordillera, también dedicados a las bajadas de rafting en el río Manso y la excursión antropológica, rural y natural: "Camino de los pioneros en el valle del Manso". Con esta última, el visitante podrá descubrir la inmensidad de la zona montañosa, las costumbres de los colonos y las herencias de la vida cotidiana, recorriendo los atractivos más impactantes del valle.
Es un lugar que invita a probar nuevas experiencias: quien nunca se animó a hacer rafting se sube a una balsa y vive una experiencia única en el río Manso o aquel que nunca recorrió un sendero de montaña, lo hace arriba de un caballo en una cabalgata de dos días.
Además, imperdible una pasada por las pinturas rupestres (Piedra Pintada y Paredón Lanfré), que evidencian el paso de tribus nómades hace 8.000 años entre la costa del Pacífico y la meseta patagónica, hasta donde llegaban en búsqueda de animales de sangre caliente.
Actualmente viven en el ejido unas 1.500 personas. Las principales actividades económicas son la ganadería y la explotación forestal, pero crecen año a año los emprendimientos turísticos.
Aún con sus historias de bandoleros y contrabando, el valle de El Manso siempre fue considerado como la puerta de entrada para los pioneros chilenos que llegaron a colonizar El Bolsón a principios del siglo XX. Los primeros pobladores llamaron al lugar "El Paraíso", deslumbrados por el paisaje. Con el correr de los años, y resuelto el conflicto limítrofe con Chile, se hallaron mapas de la zona (fechados en 1872) donde una avanzada de la marina chilena había bautizado el río con el nombre de Manso "por lo poco correntoso" del río que nace al pie del cerro Tronador, da identidad a la comuna. Y así quedó.
Valle del Manso es un lugar suspendido en el tiempo. Es una zona que aun se mantiene aislada del mundo, con la mística de los pobladores de principios de siglo.

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