El vóleibol masculino argentino mostró un gran crecimiento a pesar de la eliminación

"Hay que estar orgulloso de este grupo, del crecimiento. Dieron todo. Nos falta un poco. Esto nos tiene que servir para darnos ánimo para la World League dentro de un año, el Mundial en dos y los Juegos Olímpicos en cuatro. El crecimiento individual y colectivo ha sido claro", afirmó el DT Julio Velasco.

El seleccionado argentino de vóleibol masculino se despidió en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río 2016, al perder contra el local y favorito Brasil, con la sensación de haber dejado todo y haber hecho un gran torneo pese a que no le alcanzó para meterse entre los cuatro mejores.
De la mano de Julio Velasco, entrenador de este ciclo olímpico, el equipo mostró un crecimiento importante, lo que lo llevó a lograr victorias sobre potencias como Rusia -actual campeón olímpico- no sólo en los Juegos sino también en la Liga Mundial y a quedar muy cerca de la élite del vóleibol mundial.
Argentina, por primera vez en la historia y en su séptima participación olímpica, se clasificó primera en su grupo luego de conseguir triunfos sobre Irán (3-0), Rusia (3-1), Cuba (3-0) y Egipto (3-0), y sólo una caída ante Polonia, actual campeón del mundo.
Tuvo la mala fortuna de cruzarse en los cuartos de final con Brasil, local, medalla de plata en Londres 2012 y actual sub campeón del mundo, el equipo que se subió al podio en todos los torneos importantes de los últimos 15 años, desde que Bernardo Rezende asumió como técnico.
"Nos tocó bailar con la más fea", describió Luciano De Cecco, armador y capitán argentino. Brasil era, a priori, el peor rival imaginable y, aunque tenía un grupo muy duro, no se esperaba que el local entrara en el cuarto lugar gracias a una agónica victoria sobre Francia el último día de la primera ronda.
Con un atacante como Wallace que no perdonó, oficio colectivo en los cierres de set y 15.000 personas alentando en el estadio Maracanazinho, los brasileños ganaron el partido en el que los argentinos soñaban dar el batacazo, como había pasado en Sydney 2000.
Siempre lúcido en sus análisis, Velasco expresó: "Hay que estar orgulloso de este grupo, del crecimiento. Dieron todo. Nos falta un poco. Esto nos tiene que servir para darnos ánimo para la World League dentro de un año, el Mundial en dos y los Juegos Olímpicos en cuatro. El crecimiento individual y colectivo ha sido claro".
"Cuando falta un poco, hay que reconocerlo y saber qué hay que mejorar. Los detalles siguen haciendo la diferencia. Igual, no tengo nada para reprochar. Estos jugadores han hecho un grandísimo partido y Juego Olímpico. El equipo dio todo lo que tenía", manifestó el entrenador, cuya idea es seguir al frente del seleccionado 'albiceleste'.
"No creo que haya problemas en que continúe. En realidad ya hablamos con la dirigencia. Lo único que hoy es un impedimento es un tema personal que debo resolver y que me hará volver a Italia lo más rápido posible", explicó Velasco, nacido en La Plata hace 64 años y quien condujo los representativos nacionales de Italia (ganó medalla de plata en los Juegos de Atlanta 96 y los Mundiales de 1990 y 1994, entre otros títulos), España, República Checa e Irán.
Bajo el ciclo de Velasco, en el que decenas de jugadores tuvieron la oportunidad de probarse y competir, Argentina volvió al Grupo 1 de la Liga Mundial y consiguió la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 pero, sobre todo, evolucionó en el juego, uno de los objetivos del exitoso DT para contrarrestar el predominio físico de muchos otros países.
La propuesta fue "jugar bien al vóleibol". Y el objetivo se cumplió. Argentina jugó bien, en su mejor nivel, durante los Juegos Olímpicos, donde terminó quinto. No consiguió dar el golpe en el "partido seco" de cuartos de final. Pero, sin dudas, achicó distancias con los mejores seleccionados del mundo, con vistas a seguir avanzando.
"El voleibol hasta hace algunos años seguía teniendo dominios de ciclos con la Unión Soviética, después Estados Unidos, luego nos tocó con Italia", destacó Velasco.
"Ahora vemos que algunos equipos como Canadá, Irán o nosotros mismos (Argentina) somos competitivos. Pero, por alguna razón, todavía nos falta para consolidarnos en la élite. Ojalá se pueda seguir. Aunque acá lo importante no son los nombres sino que las personas estén incluidas en un proyecto global", concluyó el prestigioso entrenador.

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