Eliminan el plazo mínimo de permanencia que le exigían a los capitales "golondrina"

Economistas de distintas vertientes consideran que es una medida que facilita el acceso de la Argentina al mercado financiero, aunque al mismo tiempo advierten que expone al país a movimientos especulativos.

Economistas de distintas vertientes expresaron ayer que la decisión de eliminar el plazo mínimo de permanencia para capitales extranjeros es una medida que facilita el acceso de Argentina al mercado financiero, aunque no promueve las inversiones de largo plazo y expone al país a movimientos especulativos.
"Desde todo punto de vista es positivo porque era un requisito para que Argentina pueda tener mejor acceso al mercado financiero internacional, era algo que se esperaba que se hiciera y que por algún motivo se estaba demorando", dijo el economista Miguel Kiguel en diálogo con Télam.
El director ejecutivo de EconViews señaló que la decisión refleja que "el nuevo team está respondiendo bien y rápido para que Argentina se integre mejor a los mercados internacionales" y remarcó que la medida se tomó "pensando en facilitar el financiamiento externo, poner a Argentina en mejor posición, con lo cual va a tener mayor financiamiento a tasas más bajas".
"Hay quienes dicen que esto facilita la entrada y salida de capitales, lo cual genera más movimientos especulativos, pero el mercado ya está muy desregulado, por lo cual si esto existiera sería chico, creo que es muy positivo y que había que hacerlo", aseguró.
A través de la resolución 1-E/2017 publicada ayer en el Boletín Oficial, el Gobierno eliminó la exigencia de permanencia mínima de 120 días para los capitales extranjeros que quieran ingresar al país, una medida que regía desde 2005 y que restringía el accionar de los denominados activos "golondrina".
El Ministerio de Hacienda que conduce Nicolás Dujovne argumentó que "con esta medida, la última restricción vigente en la Argentina al ingreso de capitales de inversión provenientes del exterior, la Argentina continúa en su camino de integración al mundo y de normalización de su esquema macroeconómico, que permitirá avanzar en el proceso de mayor creación de empleo y de crecimiento del país".
"La resolución representa un avance en el camino de la transparencia, credibilidad, confianza y forma parte del proceso de normalización de la macroeconomía del país", señaló Hacienda.
Mientras, el economista Alejandro Robba consideró que esta medida "es un paso más para la financiación de la economía, en un mundo completamente volátil. No tener la posibilidad de retener capitales en Argentina por un tiempo es sumar más incertidumbre a la política económica, más en un momento de incremento de tasas de interés y repatriación de capitales".
En declaraciones a Télam, Robba dijo que "los capitales así como van a ingresar con mayor facilidad en cualquier momento de inestabilidad se van a ir con mayor rapidez. La idea de establecer un plazo es dar mayor estabilidad a las decisiones de políticas económicas y que no sea el capital financiero el que maneja la entrada y salida sino el Estado nacional. Ahora el mercado financiero va a manejar la salida completamente".
En cambio, el economista José Siaba Serrate dijo que con la medida "lo que se busca es atraer inversiones y se quitó lo que podía ser un inconveniente".
"Esto puede alentar inversiones, pero una inversión de largo plazo no se va a ver muy afectada por una restricción por plazo mínimo, lo que sí puede hacer es alentar inversiones que ya están hechas, que se puedan ampliar", sostuvo Siaba Serrate, consultado por Télam.
Afirmó que "es una medida que más que nada transmite un mensaje, le señala a los inversores una disposición de eliminar trabas".
Consideró que "la medida es accesoria. Para atraer inversiones de largo plazo, nada va a ser más eficaz que mostrar que otra vez la economía crece y deja atrás la recesión, veo que eso es lo que está sucediendo pero todavía el tema es discutible y hay que esperar a tener números. Creo que estamos en camino".
Relativizó los riesgos de la medida al señalar: "en otro contexto lo que se buscaba era evitar entrada y salida de capitales muy volátiles, que pudieran en otro momento exacerbar alguna bonanza y contribuir al momento de salir al efecto contrario".
"La restricción que regía es una medida que apunta a capitales golondrina más que a lo que es el objetivo hoy en día", concluyó.

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