En 15 años de servicio Patagonia sólo debe sumar cinco colectivos

La Municipalidad de Comodoro Rivadavia se apresta a introducir una prórroga al contrato del servicio de transporte público de pasajeros, que extenderá a la empresa Patagonia Argentina la concesión por un plazo total de 15 años desde la fecha original de rúbrica, aunque sólo tiene la obligación de sumar cinco unidades más a la flota de 120 colectivos con los que accedió a la última renovación del servicio en 2007, pese a que el convenio de extensión sumará cuatro recorridos adicionales.

La eclosión poblacional de Comodoro Rivadavia ha puesto en jaque desde los servicios básicos hasta las cuestiones de salud, educación, seguridad y vivienda. Sin embargo, la demanda en materia de transporte público parecería no registrar las mismas variables, al menos en lo que a prestación y obligaciones respecta.
Mientras puede recordarse que en cada una de las dos audiencias públicas (2009 y 2014) que se celebraron para aprobar subas en la tarifa del boleto la empresa Patagonia Argentina presentó una idéntica cantidad de boletos vendidos, que oscila en 1,9 millón mensuales, la proyección de lo que será el servicio hasta 2022 parece contemplar la misma inmovilidad en la cantidad de usuarios comodorenses, pese al paso de los años.
Es que mientras la flota original se determinó en 2007 en 120 unidades, el convenio de prórroga que solicitó la empresa determina que "la cantidad y tipo de vehículos que la concesionaria deberá utilizar, será la de 125 unidades, que se considera la necesaria para garantizar la adecuada prestación del servicio".
Ello a pesar de que el mismo convenio suma a los ramales iniciales otros cuatro rondines que se habían incorporado con posterioridad. Según el convenio, estos son Línea 7ª Hospital Alvear–Instituto Superior de Educación Tecnológica; Línea 3 A: loteo fracción 14 y 15, Bella Vista Sur; Línea 9 A: Centro–Barrio Los Arenales (Loteo Colla); y Línea 8 A: Ciudadela–Avenida Alejandro Maíz y Soldado Héctor Bordón en barrio Don Bosco

LA FLOTA
Durante la audiencia pública que se celebró el pasado 3 de noviembre por esta prórroga, además de la implementación del Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE), el gerente de la empresa, Jorge Moreno, planteó para fundamentar la necesidad de extensión de contrato que "en 2007 la prestadora cumplía 19 recorridos con 120 unidades, que a la fecha debieron ser ampliadas, incrementándose la flota a 130 colectivos en circulación".
Sostuvo en la ocasión que "el contrato original no preveía la existencia de unidades de reemplazo, dado que cada una recorre mensualmente cerca de 800.000 kilómetros, con lo que se pretende determinar en el nuevo contrato que 125 circulen diariamente y otras cinco queden de reemplazo para cubrir la entrada al taller y mantenimiento".
No obstante, hay que señalar que en el apartado específico del convenio se determina que la flota será de 125 unidades y que "la concesionaria podrá tener 5 unidades adicionales de resguardo". El hecho de que el convenio marco disponga "podrá" -y no "deberá"- deja lisa y llanamente liberado al albedrío de la empresa su utilidad.
El tema no resulta menor si se tiene en cuenta que más allá de lo que implica en términos de previsión para el crecimiento de la demanda de transporte en Comodoro Rivadavia, el contrato también determina que "se prohíbe expresamente a la concesionaria dar en aparcería, derecho, uso o usufructo los bienes afectados al servicio". Esto cuando es de conocimiento público que la empresa también alquila unidades a particulares, e incluso a la propia Municipalidad.
Como se sabe, los colectivos se utilizan para viajes de delegaciones de deportes, cultura y otros, valiendo como dato en tal sentido el hecho de que según el Boletín Oficial publicado el 18 de noviembre y mediante resoluciones 3.396 a 3.399, la Municipalidad haya abonado por casos de ese orden (sumario mediante) facturas por $62.284 y $96.000.
Si bien el ser una empresa dedicada al servicio público de pasajeros no la inhibe de otras actividades "más rentables", el hecho de que las unidades dedicadas a esas actividades extra-concesión no solo no estén claramente individualizadas, sino que la pintura es idéntica a las de las frecuencias en uso (incluso a veces puede verse la línea a la que pertenece la unidad alquilada a un viaje particular), coloca al menos un manto de dudas respecto de si se cumple la cláusula de afectación prevista en el contrato.

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