En Arabia Saudita ejecutaron a un clérigo y a otras 46 personas

La ejecución en masa y simultánea, realizada en doce zonas del país mediante decapitaciones por sable y fusilamientos, es la mayor realizada en décadas en ese país, donde desde la llegada al trono de Salman bin Abdelaziz al Saud a principios del año pasado disparó la aplicación de la pena capital.

Arabia Saudita ejecutó ayer al reconocido clérigo chiita disidente Nimr Baqr al Nimr junto a otros 46 reos acusados de terrorismo, en una demostración de mano dura que desatando la indignación de los seguidores de esa rama del islam en Medio Oriente.
La decisión de incluir al jeque reformista Nimr, al que observadores occidentales confiaban en que se conmutara la condena a muerte, supone un duro golpe para la minoría chiiita del reino ultraconservador y agrava las tensiones sectarias en la región, luego de las fuertes críticas y manifestaciones en Irán, Irak y Bahréin.
Esta ejecución en masa y simultánea, realizada en doce zonas del país mediante decapitaciones por sable y fusilamientos, es la mayor realizada en décadas en Arabia Saudita, donde desde la llegada al trono de Salman bin Abdelaziz al Saud a inicio de 2015 disparó la aplicación de la pena capital.
El año pasado se realizaron 150 ejecuciones en el país que sigue una estricta versión de la sharía o ley islámica, según organizaciones de Derechos Humanos, una cifra muy superior a las 90 de 2014.
La mayoría de los ejecutados ayer -45 saudíes, un egipcio y un chadiano- son extremistas sunnitas, algunos destacados miembros de Al Qaeda, pero entre ellos figuran también cuatro chiitas como Al Nimr. Además del clérigo, uno de sus sobrinos, Ali Mohamed al Nimr, y otros dos jóvenes chiitas menores de edad fueron ejecutados.
"Los ejecutados seguían los pasos del diablo. Con sus actos terroristas se derramó sangre inocente con el objetivo de sacudir la estabilidad en este país", señaló el Ministerio del Interior saudita en un comunicado difundido por la agencia oficial SPA.
De su lado, la principal autoridad religiosa en Arabi Saudí, el gran mufti Abdelaziz al Sheij, dijo a la televisión estatal que la ejecución fue "justa y destinada a mejorar la seguridad".

DERECHOS DE LAS MINORIAS
El clérigo Al Nimr, de 55 años, había sido condenado por "desobediencia" a la casa real gobernante, "incitación a la lucha sectaria" y "terrorismo" en el país por exigir más derechos para la minoría chiita, que conforma alrededor del 15% de la población del país.
Prominente crítico de la familia real saudita Al Saud, el jeque Al Nimr había sido detenido en varias ocasiones durante la pasada década.
Incluso amenazó con la secesión de la zona oriental, rica en petróleo, si la casa real no cambiaba su política, al mismo tiempo que llamaba a protestar pacíficamente.
Inspirados por las primaveras árabes, miembros de la minoría chiita organizan desde 2011 manifestaciones en la Provincia Oriental del país para protestar por lo que consideran discriminación por parte del régimen sunnita saudita, reportó la agencia de noticias DPA.
Su condena a muerte levantó un fuerte malestar entre la comunidad chiita saudí y fue también criticada en Irán, país donde por la noche centenares de manifestantes incendiaron el consulado de Arabia Saudita en Mashhad, la segunda ciudad del país.
"En lugar de ocuparse de los terroristas (del Estado Islámico), que ponen en peligro a la región y al mundo entero, los sauditas ejecutan a una figura como Al Nimr", dijo ayer el portavoz de la cancillería iraní, Yaber Ansari.
El portavoz criticó que la ejecución se debió a motivos políticos y religiosos y dijo que refleja la política irresponsable e irracional de los saudíes, según la agencia de noticias ISNA.
Además, advirtió de que habría consecuencias y que Arabia Saudita "será borrada de la historia".
Para hoy se espera una gran manifestación de protesta ante la embajada saudí en Teherán.
La ejecución Al Nimr fue un "asesinato odioso", aseguró por su parte la milicia libanesa chiita Hezbollah en un comunicado emitido por la emisora Al Manar.
En tanto que en el vecino Bahréin, donde la mayoría chiita se lanzó a las calles y protagonizó enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Los manifestantes enarbolaron fotografías de Al Nimr y entonaron lemas que pedían la muerte para la familia gobernante saudí Al Saud y contra la monarquía bareiní, que profesan el islam sunnita, consignó la agencia de noticias EFE.
Mientras que el ex primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, predijo que la ejecución llevará al derrocamiento de los gobernantes saudíes.
"Condenamos vehementemente esas repugnantes prácticas sectarias y confirmamos que la ejecución del jeque Al Nimr derrocará el régimen saudí", dijo Al Maliki, también chiita, en un comunicado.
También la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, condenó "el uso de la pena capital en todas las circunstancias y en particular en casos de ejecuciones en masa", y alertó de que lo ocurrido puede aumentar las tensiones sectarias en la región.
Ante las críticas, las autoridades saudíes defendieron su decisión alegando que todos fueron sometidos a juicios justos, con todas las garantías, y en aplicación de la ley islámica.
Arabia Saudita aplicó la pena de muerte a más de 140 personas en 2015, el primer año de reinado de Salman bin Abdelaziz al Saud, una cifra muy superior a las 88 ejecuciones registradas en 2014.

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