En Comodoro aún quedan bares típicos que ya son parte de la tradición

Hay bares que hace varias décadas funcionan en Comodoro Rivadavia y que mantienen su impronta original. Los tragos que se sirven, la música que se escucha, las estructuras y sus mesas resisten el paso de los años. Sus dueños coinciden en que la actualidad el negocio no les deja mucho dinero y que muchas veces pensaron en cerrar, pero que no lo hicieron por sus clientes más fieles, por mantener vivo ese ritual diario de compartir un momento, de escuchar y ser escuchado.

Hugo Rodríguez tiene una rutina diaria que nunca deja de cumplir. Levantarse, desayunar y trabajar, pero después de la jornada laboral es un compromiso pasar por el bar "Nido Gaucho".
"Esta es mi segunda casa. Acá conocí a mis amigos cuando yo vine solito de Tecka y 'Michi' (Antonio Oscar Ferreira, dueño del local) fue el único que me dio un plato de comida o una bebida cuando yo andaba juntando monedas", cuenta.
Hugo es uno de los tantos clientes que continúa asistiendo a los bares tradicionales de Comodoro Rivadavia. Además del "Nido Gaucho", quedan otros rincones legendarios como "El Indio", "Universal", "El Chaparral", "Aconcagua", "El Hornero", "Texas" y "Cumbres Andinas".
"Un bar no es bar sino tiene vino, aperitivos y la soda debe ser de sifón. Esa es la ley principal. No hay excusas para no cumplir con estos requisitos. Mirá que han pasado los años y hasta el sifón de soda nos cambiaron porque antes era de vidrio y ahora es de plástico, pero las tradiciones no se deben negociar", aclara la propietaria del bar "Texas", Ana Delia Pérez.
Los bares de esta ciudad tuvieron su auge en la década del 40 cuando las calles céntricas eran el lugar predilecto para su ubicación, pero el crecimiento demográfico significó que estos espacios se expandieran junto a los "copetines al paso" a barrios como Jorge Newbery, Pietrobelli, Ceferino, José Fuchs o San Martín, o a los campamentos petroleros de la zona norte. Así se fueron convirtiendo en símbolos de la cultura comodorense donde por sus mesas pasaron reconocidos personajes.

UN ESTILO DE VIDA
Uno de los bares más antiguos que continúa funcionando es "El Indio", de Bouchardo, entre Alem y Viamonte. "Este lugar comenzó a funcionar en 1945 cuando un señor de apellido Peralta construyó la primera estructura. Era todo pampa esto. No había nada. Es más, mi tío tenía una foto donde al frente del bar existía un espacio para amarrar a los caballos. Eran otras épocas", narra el actual propietario, Julio Barría.
"Peralta lo tuvo hasta 1950, después paso a manos de mi tío hasta 1994 que fue cuando falleció y me quedó de herencia porque me gustó el asunto", asegura.
"El Indio" abre de lunes a lunes, de 10 a 1, y solo cierra por ocasiones especiales como Navidad o Año Nuevo. "Nosotros abrimos porque ya es una tradición. Por ahí hay días que cuesta porque las cuentas no dan, pero siempre se espera a los clientes con mates, cañas o un vino para el que se quiera relajar después del trabajo", destaca Barría.
El propietario de "El Indio" cuenta que pese a que el 18 de noviembre del año pasado se incendiaron dos partes del edificio, recuperó fuerzas para salir adelante y seguir brindando el servicio para sus amigos. "Son golpes duros, pero que supimos sacarlos adelante. Por ahí uno dice: 'Listo, no abro más', pero esto es una tradición. Ya es una costumbre tener abierto. Mi vida es esto", reflexiona.

COSTUMBRES Y TRADICIONES
"Antes era más común servir comida. Uno se preguntaba ¿cómo podía ser bar si servían comida? Eran cosas de la época. Yo recuerdo que con mi viejo veníamos a comer los mejores pucheros en este bar. Hoy muchos lo siguen haciendo, pero las ganancias no lo permiten y los bares del centro no pueden decir que sirven comida cuando solo te dan un engaño para pasar el rato. En los bares comodorenses se comía y se comía bien", contrasta Luis Alberto Villegas, dueño del "Aconcagua". Hace 10 años que es su propietario, pero el lugar funciona hace más de 30 años.
Si de tradiciones se habla, el propietario del "Nido Gaucho", Antonio Oscar Ferreira, describe: "nosotros acá en el bar tenemos una tradición que para las fechas patrias siempre hacemos empanadas, locro, puchero o asado. Es algo que se nos hizo costumbre como cuando uno se tiene que afeitar. Es algo lindo porque no solo compartís con tus amigos sino que, por ahí, sin saberlo estás llenando alguna panza que no comió en todo el día y eso no tiene precio", considera.
"La tradición de este bar es que todos los 1° de mayo se celebra con una vaquillona al asador en el patio. No es para lucrar, sino que es una tradición que se me hizo a mí. Me gusta cocinarla y compartir con todos los clientes y amigos que han pasado con por mi bar", sostiene mientras tanto Ricardo Villarroel del bar "El Chaparral" que lleva cerca de 40 años funcionando en el barrio José Fuchs.

MUSICA DEL ALMA
La música nunca es la misma en los bares comodorenses. Algunos prefieren tango y folclore. Otros, en cambio, se vuelcan por los comerciales y los ritmos latinos. Solo unos pocos deciden ambientar el local con algún partido de fútbol o con un programa de noticias.
"Depende de los muchachos. Tampoco puedo poner chamamé todo el día. Vamos negociando; no es algo primordial digamos", sostiene Barría.
Las peñas son cotidianas en el "Nido Gaucho" donde hace más de 50 años se celebran las fechas patrias invitando a músicos de distintas partes de la región para ofrecer una jornada distinta en la que el público también puede demostrar sus dotes con la guitarra.

Bar Nido Gaucho

En el caso de "El Chaparral", Villarroel comenta: "acá es tango o folklore todo el día. Tengo mi radio y el dial no se mueve porque sino no es mi bar. Acá suena música de verdad y el 1° de Mayo realizamos una guitarreada donde todos cantamos".

AMISTAD Y DESAHOGO
Los propietarios de los bares coinciden en que los locales tradicionales no solo son para ir a beber sino que sirve a los parroquianos para encontrar un refugio a sus problemas.
"Es verdad; acá la gente viene y se toma su caña o su aperitivo a la mañana, pero también hay gente que viene a tomar mate, a leer el diario y a jugar su truco. Eso nadie lo cuenta y creen que todo gira en torno al alcohol. Yo he tenido muchos amigos que vienen callados y se desahogan con los muchachos y no se van a sus casas borrachos. Se van a sus casas más tranquilos", afirma Ferreira.
"Los años que llevo atendiendo me permiten que mis clientes se conviertan en amigos y conocerlos un poco más. Yo soy mujer y ellos nunca me han faltado el respeto porque siempre supe ubicarme y ellos saben respetar. Los bares de Comodoro tienen esa característica, que son de amigos y de respeto", argumenta la propietaria del bar "El Hornero", Dora Esther Avila, quien tiene su local desde hace unos 35 años.
Otro bar típico es el "Universal" que funciona desde 1946 y fue uno de los pioneros en el rubro. Su responsable, Raúl Angel Gargaglione, considera: "los bares típicos nunca cambian, podremos agregar una mesa de pool o si querés cambiar un par de tragos, pero la esencia se mantiene. La esencia de escuchar, de compartir momentos, eso no se cambia y nunca va a cambiar; por eso los bares de ahora no tienen una clientela fija porque no saben escuchar y ser escuchados".

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