En Comodoro costear los estudios universitarios públicos puede oscilar entre $4.000 y $10.000

Un relevamiento que efectuó El Patagónico, a partir de las propias experiencias de los jóvenes, determinó que estudiar en la sede Comodoro Rivadavia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco puede costar por mes unos $4.000 para un estudiante que sea de esta ciudad y que viva con sus padres o hasta $10.000 para aquellos que vienen de otro lugar y que deben costearse un alquiler y alimentos. En la casa de altos estudios y los centros de estudiantes aplican diferentes estrategias para atenuar esos gastos.

Terminó el primer cuatrimestre y con el inicio de las vacaciones de invierno muchos estudiantes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) que residen fuera de Comodoro Rivadavia volvieron a sus ciudades de pertenencia luego de cuatros largos meses de fotocopias, lecturas y estudio para aprobar los parciales y finales, lejos de sus familias, sabiendo que el objetivo vale la pena.
En cada mesa las charlas de reencuentro seguramente se centrarán en los resultados del período, si se extrañó o no y cuáles serán las metas para la segunda parte del año. También en tiempos de crisis y aumentos se suma otra temática: los gastos que conlleva ser universitario en un período de inflación, ajuste e incremento del costo de vida, algo que también golpea duro a los estudiantes y sus familias.
El Patagónico confirmó que en Comodoro Rivadavia no existe ningún estudio que indique el costo de vida que debe cubrir un estudiante de nivel superior. De esa forma, solo a partir de las experiencias y la vivencia personal de cada joven se puede llegar a precisar cuánto cuesta ser universitario en caso de asistir a la casa de altos de estudios pública que funciona en esta ciudad.
Según el relevamiento efectuado, el costo promedio ronda los 4.000 pesos, aunque todo depende de si se vive con los padres en el caso de aquellos estudiantes oriundos de la ciudad o se paga alquiler o pensión, donde el gasto se incrementa entre $2.000 y hasta $6.000, dependiendo del lugar y si se comparte el espacio con otros jóvenes.
Esta variable es sin duda la que mayor desequilibrio produce en la economía estudiantil y la que más preocupa a los universitarios. Así también lo ratificó Graciela del Río, licenciada en Trabajo Social y titular de la Dirección de Servicio Social de la Secretaría de Bienestar Universitario, área que realiza las entrevistas para el otorgamiento de becas.
"El alquiler es lo que representa los mayores costos según la referencia que tenemos de los estudiantes que presentan documentación para acceder a becas", explicó la profesional.
Del Río señaló que esa intranquilidad no es sólo de los estudiantes que llegan a esta ciudad. Es una preocupación, "principalmente en Comodoro Rivadavia, aunque esto varía según la sede. Puerto Madryn, como tiene una gran oferta turística, registra costos de alquileres elevados, mientras que en Trelew y Esquel es diferente, pero los alquileres siempre son elevados y motivan la solicitud de alojamiento", agregó, advirtiendo que "en general los chicos también se ven afectados por el costo de vida".
"Es lo que sufrimos todos, quien va al supermercado o quiere comprar carne o verduras. El aumento de precios también ha repercutido fuertemente en las posibilidades de cubrir las erogaciones diarias", subrayó.

EXPERIENCIAS
Roberto Cabrera, estudiante de la Licenciatura en Historia, reafirma lo dicho por Del Río. Hace tres años llegó a esta ciudad desde El Maitén y se encontró con una economía totalmente distinta a la zona de la cordillera de Chubut.
"Comodoro es caro y con $100 no llegas a comprar lo que en mi pueblo sí podía comprar. Vivo en un alojamiento universitario, pero siempre hay gastos como para comprarte la comida. También conozco gente que paga alquileres muy altos y no le da para sacar las copias", confesó.
"Con mi compañero gastaremos $800 mensuales para sobrevivir, pero nada de lujos, solo cuando aprobamos un parcial o un final. Zafo porque me dieron un alojamiento, si no sería muy difícil llegar a fin de mes", admitió Roberto, dimensionando que el sacrificio es grande.
Sabrina Salvatierra vino a Comodoro para estudiar la carrera de Contador Público. En su caso es de Las Heras, Santa Cruz, y al igual que Roberto piensa que lo más duro de costear es un alquiler. "Para mí estudiar en sí no es caro, pero el tema es el alquiler. Yo pago $6.000 más impuestos y es un montón", resaltó.
Según explicó, en su caso empezó arrendando un departamento compartido en Kilómetro 5 donde pagaba $1.500. Sin embargo, luego decidió mudarse a un monoambiente en el barrio Castelli donde pagaba $2.000, y este año se vio obligada a buscar un nuevo alquiler para vivir con su hermana. Por una cuestión de tiempo solo consiguió en Kilómetro 3, por una suma que realmente se hace difícil sostener.
Sin duda como revalidan los propios universitarios estudiar en Comodoro Rivadavia, más allá de la educación gratuita, puede ser realmente costoso y tal como señaló Del Río muchos casos donde costear esos montos resulta inaccesible más allá de la gratuidad. "Hay una gran población que está en difíciles condiciones, donde el atravesamiento de lo económico laboral es importantísimo", afirmó.
"También hay una gran población de estudiantes que como dicen los chicos están bancándose solos, lo que genera un mayor nivel de tensión permanente sobre el suministro diario, la cobertura de gastos mensuales, tener para un alquiler o una pensión, salir a trabajar para cubrir los gastos, y además querer estudiar", detalló.
"Muchas veces se piensa que en el acceso a la universidad muchas cosas están resueltas, que la población es de clase media, pero la realidad muestra que es diametralmente diferente a partir de todos estos atravesamientos", explicó Del Río, abriendo el panorama sobre lo que realmente sucede en el interior de la casa de altos estudios y muchos jóvenes.

ESTRATEGIAS
Sabiendo lo difícil que puede resultar costear los estudios de nivel superior para una familia de pocos ingresos, desde la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco se ejecutan diferentes estrategias para acompañar a los estudiantes: desde el otorgamiento de becas hasta el funcionamiento de un comedor subsidiado, que es uno de los más baratos de todo el país con un menú por un valor simbólico de solo 2 pesos.
Según confirmó El Patagónico, en la actualidad la casa de estudios otorga 1.400 becas económicas en todas las sedes, y 450 en Comodoro Rivadavia por un monto que varía entre los $950 y los $1.700, en caso de ser media beca o completa.
También cuenta con cinco alojamientos para 300 estudiantes en las denominadas gamelas y becas para fotocopias que ayudan a atenuar el costo del material bibliográfico, ya que hoy sacar una copia cuesta entre $0.75 y $1 la unidad y $1.00, $1.30 doble faz, según cada centro de estudiantes.
Las fotocopias –por no hablar de la compra de libros– representa junto a la comida uno de los gastos importantes que puede tener un estudiante, principalmente en carreras vinculadas a Humanidades y Ciencias Sociales, como Historia, Letras, Trabajo Social y Licenciatura en Gestión Ambiental, pero también carreras de otras facultades como pueden ser Medicina, Abogacía, Enfermería e incluso las ingenierías.
Según explicó Sebastián Echaniz (20), quien cursa tercer año de Trabajo Social y es parte del Centro de Estudiantes de Humanidades, un universitario en ese centro puede gastar entre $200 y $250 en copias "en una semana muy atareada".
Cabrera del mismo centro, coincide con su compañero, y añade que en algunos casos solo un material puede costar ese precio cuando se trata de un libro. Mientras que en Naturales, el costo puede ascender a $1.125 por cuatrimestre explicó Maximiliano Figueroa, secretario académico del Centro de Estudiantes.
"En donde se ve más consumo es en Enfermería, Bioquímica, Farmacia y Medicina como tiene mucha cantidad de alumnos. Por cuatrimestre usan tres libros de alrededor de 500 páginas, es decir $1.125, más las carpetas de anotación y trabajo practico de entre y 20 y 50 hojas dependiendo la materia", enumeró.
Quienes atienden los centros de estudiantes aseguraron que la época de mayor gasto es al inicio del ciclo lectivo y al comienzo del segundo semestre. También indicaron que en forma previa al receso invernal ya se había comenzado a percibir una baja en las ventas, lo que afecta la economía de los centros, que deben mantener los precios para no afectar el presupuesto de cada universitario. Así para que la ecuación sea redonda se vuelve fundamental el funcionamiento de los kioscos de los centros en los que se vende café, sandwiches y golosinas, entre otros productos.
Esos ingresos ayudan a atenuar las pérdidas que representa vender las fotocopiadoras a un precio subsidiado explicaron en cada uno de los espacios estudiantiles. Lo revalidó María Jesús, del Centro de Ciencias Económicas y estudiante de la Tecnicatura en Administración Pública.
"El kiosco no se entiende como un negocio, sino como una función social para que el compañero pueda comprar a bajo costo y garantizar el funcionamiento del centro que es autogestionado", indicó.
"Con eso hacemos las otras actividades desde traer los insumos de limpieza hasta traer bancos en los pasillos, y pagar las becas de trabajo (a quienes atienden la fotocopiadora)", agregó la estudiante.
De esa forma, en el interior de la casa de estudios se puede encontrar un sandwich de miga por $20, uno de milanesa por $30, un agua o gaseosa a $15 y una ensalada a 30. "Se vende de todo, mucho café, tortas fritas es lo que más sale", describió Salvatierra, quien además para ganarse unos pesos trabaja en el kiosco del Centro de Estudiantes de Económicas.
"Los chicos del CUP (Colegio Universitario Patagónico que cursan en el mismo edificio) son los que más vienen a comprar golosinas. Gastan $100 pesos en toda la mañana, los universitarios en cambio buscan algo para almorzar, algo más sano. Nosotros tratamos de mantener los precios, equipararlos con otra cosas, porque entendemos que todos somos estudiantes y que los precios se complican", detalló.
Además de mantener los precios, tal como dice Sabrina, en los centros de estudiantes se brindan otras alternativas para hacer más livianos los estudios. Una de ellas es trabajar en el kiosco o la fotocopiadora, algo que aprovecha Maito Montañez, un ingresante de la licenciatura en Comunicación Social que trabaja en el Centro de Ingeniería, o la misma Sabrina, que trabaja en el kiosco de Económicas.
A cambio de sus servicios, los jóvenes obtienen un pequeño sueldo y acceden a la "fotobeca", con la cual puede sacar un límite de copias gratis. "Ayuda un montón, imaginate un libro te sale $180 y es para una sola materia, y para todas necesitas varios libros", explicó la joven.
En Naturales además de vender platos de comida elaborados por los propios estudiantes. "Es una posibilidad", explicó Figueroa. "El estudiante que quiere, puede solventar alguna copia trayendo un bizcochuelo y el kiosco lo revende a un costo mínimo. Suma bastante y está bueno porque no solamente genera plata el Centro de Estudiantes sino que gana plata el alumno y eso le puede servir para comida, copias y solventa gastos bastante grandes", consideró.
De ese modo, en Comodoro Rivadavia, una de las ciudades argentinas que cuenta con la posibilidad de brindar educación pública a nivel superior, numerosos estudiantes buscan la manera afrontar los costos paralelos que tiene cursar una carrera.

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