En Comodoro se masifica el uso de cámaras de seguridad

Según un relevamiento que efectuó El Patagónico, en Comodoro Rivadavia funcionan más de 20.000 sistemas de alarma -principalmente basados en la detección de movimientos o registros de imágenes- al servicio de empresas, comercios y viviendas. La gran mayoría de esos inmuebles son monitoreados a través de tres centrales de compañías que funcionan las 24 horas. Durante los últimos años el mayor crecimiento entre los diferentes sistemas de monitoreo se ha dado en la instalación de cámaras, pese a sus mayores costos frente a otras tecnologías. Además, son un aporte para la Justicia en el esclarecimiento y sanción de delitos.

Cada vez que Angel sale de su casa, una vez que da una segunda vuelta de llave a la puerta principal, sabe que debe activar la alarma y esperar el sonido que le avisará si el sistema de vigilancia que instaló está activado. Recién entonces se va hacia su trabajo.
Angel, quien reside en Kilómetro 8, es uno de los habitantes de Comodoro Rivadavia que en los últimos años instaló un equipo de seguridad de última tecnología, de esos que se pueden comprar a través de una central de monitoreo o internet y que permiten usar el teléfono celular para controlar el funcionamiento del sistema.
En su caso lo instaló por su cuenta propia, siguiendo las instrucciones a través de un sitio web y aplicando todos sus conocimientos sobre electrónica e informática, algo que no recomiendan las empresas que se dedican a la instalación de este tipo de equipos, por lo complejo que resulta la seguridad.
Según un relevamiento que efectuó El Patagónico con las empresas que brindan monitoreo en esta ciudad, se estipula que en Comodoro Rivadavia funcionan más de 20.000 sistemas de alarma, distribuidos casi de manera proporcional entre hogares y comercios o empresas.
Los especialistas consultados aseguran que en la mayoría de los casos estos sistemas se encuentran conectados a un sistema de monitoreo durante las 24 horas. En el caso de los usuarios más modernos y exigentes, eligen el uso de cámaras de vigilancia para sentir que cuentan con mayor protección ante un posible robo.
Hoy tener un sistema de vigilancia es tan común como contar con un televisor o una computadora. Así lo consideran los especialistas, entre ellos Sergio Ambrosio, titular de Alarsur, quien asegura que incluso va mucho va más allá.
“Es más que un electrodoméstico, hoy tan necesario como la televisión, la luz, el agua, internet, y es algo más que antes no se pagaba. Está dentro de los seis elementos básicos de necesidad social. Por eso es imperativo que sea controlado por el gobierno, por un organismo de aplicación que hoy no está regido porque hoy cualquiera pueda instalar un sistema de alarma”, dimensiona.

UN SISTEMA QUE EVOLUCIONA

Carlos Boroni es el jefe de técnicos de Alarsur, una de las empresas de seguridad pioneras de Comodoro Rivadavia y la Patagonia. Esta firma hoy monitorea alrededor del 50% de los sistemas que se encuentran en funcionamiento en esta ciudad.
Boroni, integrante de la Fuerza Aérea y veterano de la Guerra de Malvinas, recuerda que cuando comenzaron a trabajar con Alarsur en 1989, contar con un sistema de alarma era casi exclusivo. El posible cliente no solo debía disponer de una buena suma de dinero, sino también con una línea telefónica fija.
A diferencia de los sistemas actuales que cuentan con sensores de movimiento, en ese momento sólo contaban con protección en puertas y ventanas. “Por lo general eran sensores de apertura y cableado, y no había muchos de movimiento", rememora Boroni.
“Después los ladrones comenzaron a bloquear los sensores y se comenzaron a utilizar los infrarrojos que ya estaban, pero eran medio caros. Unos años después recién comenzó el monitoreo, estábamos en Las Torres y estuvo a prueba un año en forma gratuita, después se empezó a cobrar”, agregó.
Según recuerda Boroni al principio el monitoreo, que comenzó a funcionar en 1995, fue resistido. La gente desconfiaba de que alguien pudiera tener acceso al sistema de alarma en forma remota. Pensaban que era posible activar y desactivarlo en cualquier momento del día (algo real, pero sólo para fines técnicos y bajo previo aviso) y optaban muchas veces por tener un avisador, un sistema que ante el disparo de alarma generaba un mensaje automático.
Lo malo de este método es que no siempre los destinatarios contestaban el llamado, en una época donde no había telefonía celular y por ende muchas veces los clientes no se enteraban cuándo se activaba el sistema.
Sin embargo, de a poco y como consecuencia de la creciente inseguridad, el monitoreo fue ganando adeptos hasta tener un crecimiento explosivo en la década de 2000, en parte por el desarrollo de la telefonía celular que permitió llegar a lugares donde no se cuenta con líneas telefónicas.
Así, ante la necesidad, tener una alarma dejo de ser un lujo y hoy la realidad es muy distinta a lo que sucedía en la década del 90 y principios de 2000. Además de ser más accesibles en costos, los sistemas son más complejos: funcionan con interface celular o internet, y permiten saber si se intentó sabotear el panel, se interrumpió la electricidad o la línea telefónica, y si se detectaron señales de asalto, incendio. Incluso permite solicitar una ambulancia.
A ello en los últimos cinco años se sumó la expansión del uso de las cámaras, que en la actualidad cuentan con calidad de HD (alta definición por sus siglas en inglés). Incluso permiten que el usuario pueda ver lo que sucede en su hogar o comercio a distancia, a través de un teléfono celular smartphone en caso de contar con sistema de banda de ancha.

EL NEGOCIO DE LA SEGURIDAD

Según los datos obtenidos, hoy en esta ciudad habría cerca de 3.000 sistemas de cámaras, equipos que cuestan entre 1.000 y 2.000 dólares y que usualmente se suman al servicio de monitoreo como una forma de enfrentar a la inseguridad.
Para Alfredo Rodríguez, propietario de Centinela -empresa que funciona hace 22 años-, el crecimiento en la instalación de este tipo de sistemas se da por una sencilla razón: "la gente se está reforzando más”.

¿Crees que los sistemas de ala...


"La gente que tiene alarma está preguntando más por sensores exteriores, cobertura perimetral y videos. Quieren mejorar el sistema por la inseguridad", explicó.
Sergio Torodoff, propietario de Austral Alarmas, empresa que controla más de 5.000 sistemas de distinto tipo, coincide con su colega. "La gente quiere sentirse más segura. Antiguamente vos tenías un perro como mascota; después vinieron los cercos y hoy es la alarma, que es un electrodoméstico más y una herramienta para disuadir. Entonces, con cámaras y alarmas el monitoreo tiene la posibilidad de ver cuál es el problema que tiene esa vivienda desde la misma central”, explicó.
"La demanda comenzó a aumentar en los últimos dos años, pero hace cuatro años que la gente busca mejorar su seguridad. Hoy la herramienta que suma tecnología son las cámaras”, agregó el instalador.
Para Rodríguez, esta mayor demanda también se ha visto influenciada por la disminución en los costos. "Han bajado mucho; antes era el lujo. Ahora es parte de la casa, tenerlo junto al televisor y ver qué está pasando. Igual hoy en día está costando, se dispararon un poco los precios y están buscando alternativas”, agregó, quien administra 4.800 sistemas desde Santa Rosa, La Pampa, hasta Río Grande, Tierra del Fuego.
Con ello coincide también Ambrosio, aunque reconoce que este tipo de sistemas tiene costos elevados. "La gente quiere seguridad. Lo que pasa es que hoy un sistema de cámaras estás hablando de 1.500 o 2.000 dólares instalados y es una cifra importante, mientras que en un sistema de alarma contás con el Ahora 12 (sistema de financiación) y lo podés hacer en cuotas", dimensionó.
"Pero el tema de alarmas ha ido avanzando como ha avanzado el delito. Los sistemas complementarios siempre han sido posteriores a las circunstancias. Por eso la visualización es sumamente importante y la integración de los dos sistemas hace a la seguridad de una propiedad. Esto lo saben los clientes", consideró el empresario quien advirtió que hay que tener cuidado con qué tipo de sistema se instala.
"Hay que tener cuidado porque la calidad de la imagen de las cámaras están dadas en la visualización de la grabación. Las que están baratas tienen baja resolución de línea, pero si las tenés que revisar no se identifican nada. Por eso decimos que la inversión y la seguridad están muy asociadas y dependen de lo que pongas en dinero. Al haber tanta diferencia de precio, la gente compra y empezaron a aparecer cámaras pero con resultados desconocidos”, explicó.
Así en una ciudad donde la inseguridad es moneda frecuente, con pocos patrulleros y agentes policiales, el uso de cámaras de seguridad sigue creciendo.

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