En Comodoro también resurge con fuerza la pasión por los vinilos

Tras casi tres décadas prácticamente en extinción, el vinilo resurgió de sus cenizas gracias a los coleccionistas y nostálgicos que contagiaron su pasión a los jóvenes. Hoy en Comodoro Rivadavia, al igual que en el resto del mundo, también coexiste un mercado, donde se pueden encontrar vinilos antiguos, nuevos e incluso bandejas restauradas para una pasión que promete seguir creciendo.

Los vinilos parecían haber quedado en la historia, en el baúl de los recuerdos o como adornos de pared, primero por la popularización de los casetes como soporte de músico a fines de década del 70, y luego por la del disco compacto a fines de los 80, que cambió la industria musical, abriendo el abanico hacia la digitalización, que permitió mutar al MP3 y hoy a la era de You Tube y Spoty Five con el streeming en su mejor momento.
Sin embargo, esto cambió en los últimos años y la pasión por estos LP negros -de mejor sonido según los entendidos que nunca dejaron de comprar o coleccionar- renació como un bastión y llamado de atención para las nuevas tecnologías.
Tanto es así que a fines de mayo, Sony Music lanzó la reedición de 15 discos en vinilo, clásicos del rock nacional que en pocos días se agotaron; y también muchas bandas comenzaron a grabar sus nuevos discos en este formato.
En Comodoro Rivadavia, a 1.810 kilómetros de la Capital Federal, el fenómeno también se reprodujo dándole revancha a la historia y hoy coexiste al mercado tradicional un circuito alternativo que le da fuerza a esta tendencia mundial, la cual rompe récords e impulsa junto a otros soportes un mercado discográfico en crisis que vuelve a respirar.
Omar López, dueño del local conocido como ex Apolo XIII (todo un símbolo de la ciudad por su historia desde la década del 70), es uno de los pocos comercios tradicionales, junto a un par más, que venden este tipo de discos.
Consultado por El Patagónico, contó que el resurgimiento de los vinilos en la ciudad comenzó a darse en los últimos tres años luego de más de dos décadas en que estuvieron "sepultados".
"Esto comenzó hace tres años y se fue dando de a poquito. Yo estoy desde 2002, siempre acá. Arranqué siendo cliente del anterior dueño durante muchos años y antes de fallecer me preguntó si estaba interesado. Agarré viaje ahí, pero en esa época no se vendían vinilos porque hubo un tiempo en que los sepultaron para darle auge al CD”, recordó.
"Entonces, cuando compré el local tenía una cantidad enorme de vinilos que no compraba nadie, pero pasó el tiempo y hoy en día los buscan”, agregó Omar, quien supo ser disc jockey y "me manejaba con vinilo", hasta que cada vez le costó más encontrarlos.

HOBBY RECOMPENSADO
Juan Pablo Ibáñez coincide con las apreciaciones del dueño del local ubicado sobre la avenida Rivadavia, entre Chacabuco y Francia. En su caso compra, repara y revende equipos antiguos de la década del 50 y 60. Se trata de una actividad extra a su oficio de electricista, la cual comenzó a realizar hace unos años como hobby, pero que hace un tiempo le encontró su faceta comercial ante el crecimiento exponencial en la oferta y demanda de estos equipos.
"Yo he reparado siempre, primero como un hobby porque tengo conocimientos de electrónica, pero empezó a darme mejores resultados de lo que pensaba y empecé firme hace tres años”, contó Juan Pablo, quien en este tiempo percibe que el mercado resurge.
Es que -según recuerda- en el pasado las principales ventas las realizaba por internet a diferentes puntos del país, desde Salta hasta Ushuaia, pero en los últimos años esto cambió con una demanda creciente en la ciudad que le permite vender los equipos en 10 días como máximo.
¿Pero qué es lo que hace tan especial al vinilo? Para el restaurador de bandejas, este furor se da principalmente por la nostalgia de quienes crecieron con los LP. “Les gusta, les trae recuerdos de cuando eran chiquitos, cuando tenían el famoso Winco. Pero la realidad es que siempre estuvo latente que el vinilo iba a volver para ciertas personas, no para todo el mundo sino para el que le gusta", dice con entusiasmo.
“Algunos hablan también del sonido. Yo te podría decir que es casi igual, pero no me voy a poner a discutir con los fanáticos porque no lo soy y eso tiene que ver con qué condiciones tiene el disco y con qué equipo lo está reproduciendo. No es lo mismo tener un amplificador estéreo con agudos, graves y unos parlantes espectaculares, a un Winco del año 60”, detalló.
Para Omar, en cambio, la razón principal sí es el sonido, combinado con la nostalgia. "La gente se dio cuenta de que lo que le estaban vendiendo no era bueno. Vos comprás un compacto y lo tenés que tratar como un bebé; incluso así te falla. Salió el casete y tampoco era confiable, pero la fidelidad de un disco vinilo es una cosa que no lo tapa un Cd que es muy disfrazado” dice convencido.
"Además, vos antes ponías un equipo de audio con un vinilo; ponías estratégicamente los parlantes, cerrabas los ojos, te sentabas en el medio y sentías que la música circulaba. Hoy te da fuerza, sonido de colores pero no es lo mismo”, consideró.

RITUALES
Con Omar acuerda también el periodista y poeta Andrés Cursaro, quien considera que el sonido "es diferente. Yo creo que los chicos de ahora se dieron cuenta del sonido que tiene. Ponés un vinilo y se escucha hasta el sonido de las cuerdas cuando el guitarrista arrastra sobre la nota".
"A eso se suma la ceremonia. Algo parecido a la ceremonia del asado. Te sentás a escuchar el vinilo, lo sacás del sobre, admirás al arte de tapa y todo encierra un ritual que se completa con la calidad de sonido de esos discos”, agregó.
Alejandro Mellado, coleccionista de Los Beatles, y Alfredo Ayul (ver recuadro), fanático de Elvis Presley, tienen la misma mirada. Incluso este último va más allá. “Para mí es el formato más fantástico que conozco por varias razones: desde el arte de tapa que es un cuadro que te estás llevando a tu casa, hasta que es un formato que no desaparece. Vos lo pones en la bandeja, pones la púa y estás viendo hasta cómo gira”, señaló.
"Entonces todas esas cosas que los mayores transmitimos prendió mucho en la juventud y todo eso hace que cuando lo escuchan se vuelvan locos. Yo siempre digo que el camino del vinilo es un camino de ida; no tenés vuelta", acotó.
Más allá de las razones y el fanatismo, lo cierto es que el crecimiento del vinilo es real y se refleja en los números, tanto es así que Juan Pablo en estos últimos tres años ha vendido más de 100 tocadiscos, una cifra para nada despreciable teniendo en cuenta las características de su mercado.
Mientras tanto, Omar en tres semanas puede llegar a vender un lote de 300 vinilos usados que compró para la reventa y que oscilan entre los $20 y los $200, según su estado.
A ellos se suma Manuel Rodríguez, el dueño de “Unification”, la única disquería que posee mayor stock de LP nuevos y que comercializa unos 30 discos por mes, muchos de ellos por encargo tanto de adultos como de jóvenes y adolescentes que llegan a pagar entre $400 y $900 por un disco.
En su caso, es también uno de los impulsores de la Feria del Disco, un espacio alternativo que hace tres semanas tuvo su última edición en Espacio Collage de Belgrano al 1.000, organizada por Rodríguez, Gabriel y el propio Mellado.
En la misma se ofrecieron más de 600 vinilos, tanto de artistas nacionales como internacionales, principalmente usados de entre $300 y $900 o más, dependiendo el valor de su estado, su tipo de edición y su exclusividad, lo que agrega un plus de seducción a los amantes del LP que también suelen deambular por los océanos de la web en la búsqueda de los discos que quieren.
Así, Comodoro Rivadavia también se suma a esta fiebre del vinilo, con un circuito alternativo que crece gracias a los amantes de este formato que -como dice Ayul- "nunca se fue; solo está teniendo un resurgimiento”.

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