En Cuba la Central de los Trabajadores ratificó su "apego irrenunciable" al socialismo

Más de 600.000 personas desfilaron ayer en la plaza de la Revolución, en La Habana, durante la tradicional conmemoración del Día del Trabajador, que fue presidida por el mandatario Raúl Castro y presenciada por más de 1.600 invitados extranjeros.

El secretario general de la Central de Trabajadores (CTC), Ulises Guilarte, único orador del acto, afirmó que la isla mantendrá el "apego irrenunciable a sus ideales revolucionarios y antiimperialistas".
También ratificó la "política exterior comprometida con las causas justas", en medio del escenario abierto a partir de diciembre de 2014, cuando Cuba y Estados Unidos comenzaron el histórico descongelamiento de su relación bilateral.
"Este 1 de Mayo es una jornada también para denunciar las maniobras dirigidas a debilitar los procesos de integración regional en nuestra América, revertir los avances alcanzados en las políticas sociales y desestabilizar los gobiernos de izquierda y progresistas en el poder", agregó Guilarte.
Como es habitual en Cuba, las manifestaciones del 1 de Mayo no son utilizadas para que los trabajadores planteen reivindicaciones al gobierno sino que son organizadas por éste como demostraciones de apoyo de la sociedad.
Además de miles de empleados públicos, participaron del desfile decenas de cuentapropistas, como se denomina a los trabajadores del sector privado que emergió en la isla a partir de las reformas implementadas por Castro desde 2008.
También marcharon grupos de estudiantes, maestros, deportistas y médicos, entre otros sectores.
Los manifestantes portaron carteles con retratos de Castro, de su hermano Fidel -el histórico líder de la revolución que en agosto cumplirá 90 años- y del fallecido ex presidente venezolano Hugo Chávez, estrecho aliado del gobierno cubano.

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