En diversos países los trabajadores salieron a las calles para reclamar mejoras laborales

Las principales marchas por el 1 de Mayo se produjeron en las capitales europeas, así como en Corea y Taiwan. Mientras que en Turquía y Egipto las protestas estuvieron prohibidas y la policía reprimió a los manifestantes que intentaron tomar las calles.

En las principales ciudades de Europa y en países como Corea del Sur y Taiwan decenas de miles de trabajadores marcharon ayer por el 1 de mayo en contra del ajuste y por mejoras laborales.
Las manifestaciones más grandes se vieron en Francia, no sólo por el pasado sindical de ese país europeo, sino porque la fecha permitió dar un nuevo impulso en las calles a la lucha que mantiene hace meses la mayoría de los sindicatos contra la reforma laboral del gobierno socialista de Francois Hollande.
Pese a algunos enfrentamientos entre jóvenes enmascarados que lanzaron piedras y policías que respondieron con gases lacrimógenos en París, las manifestaciones fueron pacíficas y no terminaron con cientos de detenidos como sucedió hace unos días, informó la agencia de noticias EFE.
Detrás de la convocatoria de ayer y a sólo dos días de que el proyecto de reforma laboral comience su trámite parlamentario, estuvieron la mayoría de los sindicatos -CGT, FO, FSU, Solidarios, UNEF, UNL y FIDL- lo que demuestra la impopularidad del gobierno socialista y la percepción social de que ha girado demasiado a la derecha.
El día del trabajador también se convirtió en una jornada de lucha contra una reforma laboral en Corea del Sur, en donde unas 30.000 personas repudiaron en las calles el proyecto del presidente Park Geun-Hye y de su fuerza conservadora, que según denuncian los sindicatos facilitará los despidos en el sector privado, según la cadena de noticias Al Yazeera.
En España, en tanto, la frustración por más de cuatro meses de incertidumbre política y el escenario de repetición de elecciones marcaron la celebración del primero de mayo, en la que las dos grandes centrales del país llamaron a los ciudadanos a volcarse a las urnas el 26 de junio para que haya un "gobierno de cambio" y evite la continuidad de los conservadores.
Además, desde Barcelona, el líder regional de una de las dos grandes centrales, Unión General de Trabajadores de España (UGT), Camil Ros, advirtió al próximo gobierno que salga de las urnas que no descartan una huelga general para finales de 2016 o principios de 2017, si no se deroga la reforma laboral del Partido Popular de Mariano Rajoy.
Como es habitual, decenas de miles de personas salieron a la calle para secundar las movilizaciones convocadas en 80 ciudades de España, con Madrid y Barcelona a la cabeza, con una participación de unas 50.000 personas en la marchas más multitudinarias, según los organizadores.
En Italia, los principales sindicatos-Cgil, Cisl y Uil- eligieron la ciudad de Génova, en el noroeste del país, para celebrar la tradicional manifestación del primero de mayo, que este año se concentró en un sólo pedido: que el gobierno saque al país de la crisis económica que arrastra desde 2009 y el país vuelva a crecer.
Miles de personas marcharon por las principales calles de la capital ligur, una de las más industrializadas de Italia y uno de los puertos del Mediterráneo más importantes, bajo el lema "Más valor al trabajo: Contratación, empleo y pensiones".
Los líderes sindicales acusaron al primer ministro Matteo Renzi de exprensar un "optimismo exagerado" y pidieron una mayor y mejor distribución de los ingresos en todo el país, según aseguró el líder de la Uil, Carmelo Barballo y reprodujo EFE.
Renzi, por su parte, convocó al Comité Interministerial para la Programación Económica (CIPE) y anunció un plan de 3.500 millones de euros para el sector de la investigación y la cultural.
Al hacer el anuncio, el premier sostuvo que lo hacía para "honrar la fiesta de los trabajadores".
Mientras tanto, en Alemania miles de trabajadores salieron a las calles, pero las consignas más fuertes no fueron contra el gobierno de centro derecha de Angela Merkel, sino contra el crecimiento del principal partido de extrema derecha, Alternativa para Alemania.
En Rusia, en cambio, la principal marcha de los trabajadores fue completamente a favor del gobierno.
Decenas de miles de personas se manifestaron en la Plaza Roja de Moscú con banderas y globos, mientras que grupos de izquierda minoritarios se congregaron en otras partes de la ciudad.
La conmemoración, que siempre es grande en la ex potencia soviética, fue aún mayor este año ya que coincidió con la Pascua Ortodoxa, una de las fechas más importantes de esa religión, mayoritaria en Rusia.
Por el contrario, en Taiwán el clima en las calles fue opositor.
Miles de trabajadores marcharon en Taipei convocados por los principales sindicatos para pedir una reducción del horario laboral, un aumento salarial y advertir a las autoridades que no aceptarán un eventual acercamiento comercial con China.
La mayoría de los manifestantes eran jóvenes y reclamaban una actualización de sus salarios en relación al crecimiento y a las ganancias registradas por las empresas en los últimos tiempos.
Muy distinto fue el panorama en las calles de Egipto y Turquía, en donde los dos gobiernos no permitieron las marchas convocadas por trabajadores y la policía terminó reprimiendo a los que intentaron desobedecer a las autoridades.
Como ya se hizo costumbre en Turquía, las autoridades prohibieron que sindicatos y grupos de izquierdas entren a la simbólica Plaza Taskim en Estambul en el día del trabajador.
La zona estuvo bloqueada por miles de policías antidisturbios que no dudaron en reprimir con gases lacrimógenos a los cientos de manifestantes que intentaron superar las vallas. Según medios locales, los detenidos superaron los 200 en toda la ciudad.
Taksim tiene un significado especial para la izquierda ya que allí fueron masacrados más de 30 personas el 1 de mayo de 1977 por atacantes que nunca fueron formalmente identificados. Tres años después, la dictadura militar que gobernaba por entonces prohibió las manifestaciones en esa plaza.
El actual presidente Recep Tayyip Erdogan levantó la prohibición en 2009, pero volvió a imponerla en 2013.
En Egipto, en tanto, el gobierno de Abdel Fatah al Sisi, el general que llegó al poder con un golpe de Estado pero se mantuvo en el gobierno con unas elecciones, prohibió toda manifestación en las calles y se negó a escuchar los pedidos de legalización de los sindicatos independientes, los únicos contestatarios.
Unos 650 trabajadores intentaron marchar hacia la sede de uno de estos sindicatos independientes, pero la policía los bloqueó y, ante la amenaza de una represión segura, los manifestantes decidieron suspender el acto. Lo mismo sucedió en otras ciudades del país árabe.

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