En dos meses, les robaron el parabrisas dos veces

Raúl y Liliana ya están cansados de trabajar para comprar el parabrisas del Fiat Duna 1993 que tienen para movilizarse y que los delincuentes se lo saquen "limpito" a plena luz del día. Ayer se lo hicieron de nuevo, por segunda vez en menos de dos meses.

A Raúl y a Liliana, un matrimonio del barrio 30 de Octubre, les robaron dos veces el parabrisas de su automóvil Fiat Duna en menos de dos meses. La zona es siempre la misma: el triángulo del robo comprende las 1008 Viviendas, el barrio Abel Amaya y la parte del Pueyrredón más próxima.
Ayer por segunda vez al Fiat modelo 1993 los delincuentes le sacaron "limpio" el parabrisas. Liliana se encontraba trabajando en la escuela primaria 154 cuando la directora le avisó que estaba sonando el sistema de alarma de su automóvil.
Cuando la mujer salió, ya los delincuentes se alejaban con el parabrisas en sus espaldas rumbo al complejo habitacional. Eso fue lo que le dijo un joven en el estacionamiento de un supermercado de la avenida Chile.
Los ladrones habían cortado el burlete que sujetaba el parabrisas, despegaron el vidrio y lo arrancaron con el sistema de alarma incluido.
La modalidad del robo ya preocupa a los automovilistas porque un parabrisas de un modelo antiguo puede oscilar en un gasto de 4.300 pesos.
Raúl contó a El Patagónico que a partir del primer robo del parabrisas en las 1008 Viviendas, debió colocarle el sistema de alarmas al automóvil, lo que le costó 2.400 pesos. Pero eso no sirvió de nada, ya que ayer los ladrones volvieron a arrancárselo a plena luz del día.

"HAY UNA OLA DE ROBOS"
Un vecino del Cordón Forestal comentó que en dos ocasiones afuera de su vivienda también le robaron el parabrisas de dos vehículos diferentes, uno de ellos también un Fiat Duna.
"Hay una ola de robos, no hay control, son pibes adictos, de padres y abuelos adictos, tres generaciones de adictos que roban para conseguir droga y que si la Policía no hace nada, nosotros no podemos hacer nada, todo lo que vos puedas tener, te lo roban para vender", se quejó Raúl ante este diario.
La víctima consideró que el parabrisas de vehículos antiguos resultan sencillos de quitar por los delincuentes. "Le cortan la goma y te llevan el parabrisas que después lo venden para el vino y la droga", repitió.
Ayer el automóvil de Liliana y Raúl debió ser dejado al resguardo en un taller hasta que puedan juntar el dinero que les cuesta uno nuevo para poder circular. Es que necesitan el automóvil para trabajar.
Ayer Liliana cuando circulaba por la avenida Chile se llevaba la atención de los transeúntes a los que les sorprendía ver que conducía bajo las ráfagas de viento sin parabrisas. Solo colgaba entre el espejo retrovisor el burlete que los delincuentes le habían dañado. En el asiento de atrás una manta ayudaba a resguardar a los niños.

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