En la calle Basilio Miljukow sus habitantes aún pelean con el barro y piden asistencia

Los vecinos de la calle Basilio Miljukow sufren la humedad y los daños que ocasionó el temporal. A pulso continúan sacando barro de sus patios y mientras tanto piden la presencia del municipio, ya que muchos aseguran que no fueron relevados y tampoco recibieron ningún tipo de ayuda.

Paola Díaz aún saca barro del interior de su casa. Junto a su marido y cinco ayudantes, a pala y carretilla trasladan la arena que se acumuló en las diferentes habitaciones de su hogar, aquel que habitaban desde hace 43 años y que ahora tendrán que demoler ya que "esto no sirve para nada".
La mujer es la dueña de una pescadería que se encuentra sobre la calle Basilio Miljukow, uno de los sectores del barrio Pueyrredón más afectados por el temporal. Con los ojos vidriosos, en horas de la mañana ayer contó la difícil situación que atraviesan los vecinos de esa calle desde Kennedy hasta Chile.
“Acá no nos quedó nada. En la pescadería perdimos toda la mercadería, los freezers estaban llenos y los dio vuelta, y todavía no sabemos si andan porque hasta ahora no tocamos nada. Nos abocamos a la casa porque entró arena por todos lados, nos sentábamos en los paredones a mirar”, contó.
"Por eso nos tuvimos que ir a alquilar a la avenida Polonia y nos tuvimos que poner con 8 mil pesos de alquiler. Ya son 47 días en la nada, se nos cambió la vida en una hora”, lamentó la vecina.

SU 13ª INUNDACION
Érica Klumpp, en tanto, vive a escasos metros de Basilio Miljukow, sobre La Razón, la calle transversal que se convirtió en un río durante las dos lluvias grandes del temporal. “Esto ha generado una pérdida tremenda, pero no hay nada que lo pague”, dijo a El Patagónico.
La indignación es muy grande. Acá, gracias a Dios el Ejército ha dado una ayuda muy grande y Luis Agüero que está a cargo de este sector se la ha jugado por el barrio. Pero no hemos recibido más ayuda, vamos a tener que esperar para ver qué pasa", dijo la vecina.
La situación para ella no es la mejor. Sus padres, que residían en la planta baja, aún están autoevacuados ya que la casa “está reventada de la humedad”. Ello influye porque su padre tiene problemas renales y su mamá casi perdió la visión, sumado a dificultades motrices. Mientras tanto ella y su hermana viven en el piso superior en un departamento que se gestó a partir de las inundaciones frecuentes que hay en el sector. Es que esta fue “la 13ª inundación” que sufren.
“En el año 98, cuando pavimentaron la avenida Chile y cerraron los desagües porque había zanjones, llovió y se empezó a inundar y nunca dieron respuesta de nada. Esto no es que no lo sabían; lo saben desde siempre y acá no vino ningún político a ver”, señaló Érica.

AYUDARSE ENTRE VECINOS
Carolina Álvarez, por su parte, habita una casa en la esquina de Basilio Miljukow y La Razón. Ayer al mediodía, junto a sus vecinos Viviana y Angel Salazar, sacaban barro del patio de su vivienda a pulso, ya que era imposible que ingresaran las máquinas.
Las mujeres contaron que cada tres días los camiones vactor llegan a la zona, pero el sector sigue colapsado y con las cloacas tapadas. “Las cloacas se vuelven a tapar y estamos rogando que no haya otra lluvia. Acá tuvimos más de un metro de barro y todavía sacamos tierra del fondo. Ya no tenemos jardín, ni césped”, contó Carolina.
"Pero nosotros nos ayudamos entre vecinos. Vinieron los militares unos días y se fueron; los mandaron para otro lado. Pedimos cuadrillas y no mandan, y si no estás, no te relevan. Por eso nos ayudamos entre vecinos; no queda otra y entre los tres con mi hijo algo tratamos de hacer porque también hay que volver a las actividades”, agregó la docente, quien pidió licencia por catástrofe para seguir limpiando, un trabajo arduo que cada día se hace más pesado.
Viviana, en tanto, aseguró que en su caso aún espera respuestas luego del relevamiento del municipio. Es que tras enviarle una carta al secretario de Desarrollo Humano municipal, Marcelo Rey, llegaron los asistentes sociales a relevar su hogar.
Ellos le dijeron que no podían vivir en la casa donde estaban porque "no estaba en condiciones saludables". Sin embargo nunca más volvieron. “Lo que pasa que tengo todavía uno de los dormitorios lleno de barro. El otro lo tuvimos que sacar porque se estaba pudriendo y tuvimos que lavar con lavandina. Pero el olor a humedad es terrible”, explicó Viviana.
La mujer no dudó en mostrar el estado de su vivienda al equipo de este medio: los restos de barro y los daños que ocasionó el temporal que los obligó a tirar un colchón en el comedor para poder dormir.

VIVIR AL LADO DE UN RIO
Igual situación es la de Esteban y su familia que viven enfrente de Viviana. El padre y la hermana del joven están autoevacuados. Sin embargo, él se quedó para poder cuidar la vivienda por la inseguridad y para ir limpiando lo poco que queda.
“Perdimos casi todo. Yo perdí el auto, mi viejo una camioneta 0 que había comprado hace poco. Después si contás lo que es muebles, heladeras, lavarropa, secarropas, dos computadoras, revistas, libros, maquetas y efectos personales que no tienen valor”, explicó, realizando un solo pedido: “necesitamos que vengan a relevar, que se hagan presentes. Además de elementos de limpieza, que venga alguien a ayudarnos y que hagan las obras porque el barrio se inunda; es como vivir al lado de un río”, sentenció.

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