"En la guerra vi lo peor, pero nada me conmovió como esta beba", dijo la médica que atendió a Faustina

Eugenia Marteau, la médica del hospital Santojanni que recibió a la beba que había sido abandonada en el baño de una estación de servicio, contó cómo fue el momento en que la recibió y dijo que le puso Faustina porque así se llama su hijo.

"Apenas recibimos el aviso empezamos a preparar la incubadora, pero no nos dio tiempo, la nena llegó enseguida y yo fui la primera en agarrarla. Casi que no lloraba y estaba violeta, luchaba por vivir", contó Marteau al diario Clarín.

La pediatra, especializada en neonatología, trabajó unos meses en el hospital materno infantil Al Zahara, en Irak, como voluntaria en la organización Médicos sin Fronteras. "En la guerra vi lo peor, pero nada me conmovió como esta beba. La habían tirado a la basura como un parásito, como una cosa. Estaba envuelta en papel higiénico que tenía materia fecal y pedazos de envolturas pegadas en el cuerpito. Primero le despegué todo eso y después iniciamos la tarea para que siga con vida".

Marteau fue quien decidió que se llamara Faustina, a pesar de que cuando un bebé sin nombre es atendido en un hospital se lo nombra como el médico que lo atiende: "Mi hijo para mí es todo y me parecía muy narcisista ponerle mi nombre. En su lugar elegí el de alguien a quien amo más que a nada. Además Faustina significa 'la que trae alegría y buena fortuna', y yo creo que esta nena a pesar de todo tiene suerte, porque sigue con vida".

Por último, la médico contó que durante todo el proceso le habló mucho a la beba y que el miércoles la pasó a visitar y, cuando se quedaron solas, le dijo: "Me olvidé de decirte algo: ojalá seas feliz y encuentres una familia que te ame".

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