En Laprida ya se preparan para celebrar el Tinkunako

El miércoles comenzará la novena que se extenderá hasta el 30 a las 18. El primer día del año, en tanto, se realizará la tradicional misa y luego la procesión con la participación de los Aillis y los Alféreces, ceremonia que dará comienzo el Tinkunako. "Para nosotros es una tradición que llevamos encarnada" dijo Félix Mercado, quien forma parte de la organización de la celebración que se realiza desde 1968 en barrio Laprida.

Como todos los años, la comunidad de Laprida se reunirá para celebrar el Tinkunako, una fiesta popular e histórica que se celebra en honor al Niño Alcalde, entre el 31 de diciembre y el 3 de enero.
La festividad se iniciará el miércoles con la novena de oraciones que se extenderá hasta el 30 a las 18. Luego continuará el domingo 1 de enero, cuando a las 11 se celebre la misa que a su terminó dará inicio al Tinkunako, que significa encuentro en quechua.
Desde la Iglesia Corazón de Jesús, donde se celebrará el servicio y partirá la procesión que forma parte de la tradición, se convocó a toda la comunidad y a los devotos del Niño Alcalde y de San Nicolás de Bari, patrono de la provincia de la Rioja, a participar de las actividades. El objetivo es que todos los vecinos del barrio asistan a los festejos que contarán con la participación de los Aillis (cofradía en que se organizaron los diaguitas), y su canto en quechua, junto con los Alféreces (cofradía en la que se organizaron los españoles).

UNA HISTORIA DE CUATRO SIGLOS
La historia cuenta que el Tinkunako se inició tras el enfrentamiento ocurrido en 1593 entre los nativos y los españoles. Las armas apostadas en el fuerte de Las Padercitas fueron insuficientes para resistir el ataque de más de 9.000 pobladores originarios conducidos por 45 caciques de diferentes poblados. Así, desesperados los colonizadores recurrieron a los oficios de San Francisco Solano, quien logró restablecer la paz yendo al encuentro de los originarios mientras tocaba su violín, llevando una imagen del niño Jesús, que a partir de allí fue conocida como Niño Alcalde.
La leyenda popular afirma que los jesuitas fueron quienes se propusieron rescatar ese acontecimiento con una ceremonia, y así rememorar el encuentro de dos mundos y el esfuerzo por superar las diferencias humanas sin derramar sangre.
Desde entonces, el Tinkunako se repite cada diciembre con alegría, colorido y dos procesiones con las imágenes de San Nicolás, en representación de los españoles, y el Niño Dios Alcalde, en representación de los diaguitas.
Las manifestaciones marchan por caminos diferentes hasta que se unen en un punto. Allí diaguitas y españoles se arrodillan ante el Niño Jesús Alcalde y se abrazan dando inició a la celebración con festejos populares, bailes y bebida.
En La Rioja, los Aíllis portan la imagen del Niño Alcalde en la procesión que originariamente parte desde el templo de San Nicolás de Bari. Sin embargo, en Comodoro suelen hacerlo desde la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús.
Félix Mercado de 72 años, quien participa de la organización explicó que la procesión que se realiza desde 1968, en esta oportunidad caminará por el interior del barrio, divididos en columnas, siguiendo la tradición. Los fieles se unirán en la hermita de la virgen, en el centro del barrio, y allí volverán a rendirle homenaje al Niño Alcalde.
"Para nosotros es una tradición que la llevamos encarnada. La venimos celebrando más o menos desde el año 1968", explicó Mercado.
"En esa época lo hacíamos acompañado con los caballos, pero de a poco se fue perdiendo. Por suerte ahora nos acompaña mucha gente joven para no perder la tradición", valoró el vecino, admitiendo que en Laprida la fiesta ya no se extiende por varias horas como sucedía en el pasado.

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