En medio del temporal afloró el espíritu solidario de la juventud comodorense

Cientos de jóvenes de diferentes organizaciones, clubes deportivos o simplemente como vecinos, decidieron brindar ayuda a quienes más lo necesitan por el estado de catástrofe que padece Comodoro Rivadavia. "La juventud no está perdida", resaltaron los adultos que celebraron el compromiso de los voluntarios. "Ellos" fueron quienes impulsaron muchas de las iniciativas solidarias que se siguen replicando por estos días. El vehículo más útil para organizarse fueron los grupos de WhatsApp debido a la falta de telefonía móvil e internet en diferentes sectores. Palas, picotas, carretillas y secadores fueron elementos que se multiplicaron para dar una mano a los damnificados.

Juan tiene 14 años y vive en Cerro Solo. En 2013, junto con su familia, tuvieron que dejar su casa del sector conocido como "Rincón del Diablo" porque el barro que entró en aquella oportunidad dejó a la precaria vivienda inhabitable. "El jueves cuando llovía estaba pegado a la ventana para ver si entraba agua. No dormí. En casa nadie durmió durante el temporal porque todavía nos acordábamos del sonido del barro entrando en la casa. Eso no olvidamos más. Mi papá siempre dice que ese es el ruido de perderlo todo", narra a El Patagónico mientras camina junto con sus amigos Ricardo y Marcos por Kennedy y Polonia.
Los jóvenes habían ido a ayudarle a la abuela de Ricardo porque el agua le impedía salir de su vivienda en La Floresta. "A mí me dijo Marcos que la abuela de él (Ricardo) estaba aislada y decidimos venir para acá. Ahora vamos al barrio de nuevo para ayudar a los vecinos. Muchos perdieron sus coches, muchos no tienen nada", grafica Juan al tiempo que trata de quitarse el barro de sus botas de goma.
"Yo sé qué es perderlo todo. Yo sé qué es sentir el frío del barro en la panza y que nadie te ayude ni siquiera para comprar leche cuando tenés hambre. Por eso ayudo, porque no quiero que nadie pase por lo que yo pasé", revela el adolescente, quien pide que ni su fotografía ni su verdadero nombre sean publicados porque "mucha gente está haciendo mucho más que nosotros que solo sacamos barro", subraya.
El es uno de los cientos jóvenes de entre 14 y 25 o 30 años, que ha realizado diferentes actividades para ayudar a los damnificados por el temporal que hace dos semanas golpea a Comodoro Rivadavia.

EL DEPORTE COMO
SIMBOLO DE AYUDA
Las instituciones deportivas colaboraron con distintas colectas y actividades para colaborar con quienes más lo necesitaban. En este caso, Chenque Rugby Club y Deportivo Portugués conformaron cuadrillas para ayudar a limpiar las viviendas afectadas por las lluvias.
En Chenque Rugby Club los jóvenes, a través de grupos de WhatsApp, comenzaron a enterarse sobre familias que necesitaban ser ayudadas. Así se armaron cuatro cuadrillas conformadas por doce personas que se reunían todos los días en el Gimnasio Municipal 2, para luego dirigirse hacia el Juan XXIII, uno de los barrios más devastados de la zona sur.
"Hay varias familias del club damnificadas. Cuando llegamos al Juan XXIII vimos que todo el barrio estaba paleando para evitar que el agua ingrese a sus casas. Era prácticamente un canal en el medio de la calle por eso decidimos centrarnos en ese sector", contó Matías Villalobos, dirigente de Chenque.
"Por ahí éramos tantos que terminamos de ayudar otras casos de la zona. También hicimos colectas. No tenemos un lugar físico en Comodoro por lo que se hizo colectas individuales y después la juntamos y la llevamos al Predio Ferial", agregó.
Luego de colaborar en las viviendas, los jóvenes decidieron emprender un nuevo proyecto por lo que se comenzaron a recibir donaciones y a preparar viandas en el Taller del Sol, en Rawson 1.243.
La última gran lluvia del jueves y viernes obligó a que los jóvenes tuvieran que parar con sus trabajos por motivos de seguridad, pero aseguran que a partir de mañana se volverán a formar las cuadrillas para ayudar a la mayor cantidad de gente posible.
"No me sorprende la actitud de los chicos ante esta situación. En el rugby trabajamos mucho la cuestión de los valores, compañerismo y respeto, así que es una manera de aplicar todo lo que veníamos trabajando a lo largo de la historia", resalta Villalobos.
Mientras, en Deportivo Portugués las actividades solidarias comenzaron hace ocho días cuando rescataron a la madre de una joven que es parte del equipo de rugby femenino del club. Esto fue el puntapié inicial para replicar las tareas de limpieza de veredas y viviendas, como también desenterrar autos.
Debido al nuevo alerta meteorológico, el miércoles se decidió hacer una pausa en las actividades, pero los voluntarios pensaron en cocinar galletitas en el club para distribuir en los centros de evacuados. A la vez, un grupo de 20 chicos, de entre 14 y 22 años, se disfrazó de payasos para alegrarles la tarde los más pequeños.
El director técnico del equipo mayor de rugby de la institución, Santiago Melo, destacó que "es un orgullo tremendo porque surge de ellos. Ponían sus horarios y se movilizaron solos. La verdad es que cuando uno dice que la juventud está perdida, vemos que los equivocados somos nosotros. Hay veces que la actitud de los más chicos es la que te impulsa a seguir trabajando".
"Todo lo que he visto y he sentido es muy fuerte. Es muy bueno que sin conocer a nadie se comprometieron sin ningún tipo de interés. Por eso vamos a comenzar a cocinar para los comedores y los centros de evacuados. La semana que viene vamos a organizarnos para seguir ayudando", apuntó.

LA DIFICIL TAREA DE ENTRETENER
Los integrantes del Instituto Superior 810 de Educación Física decidieron emprender un proyecto que busca entretener a las familias que se encuentran en los diferentes centros de evacuados. Así, un grupo de 25 personas entre estudiantes y profesores decidieron conformar equipos de trabajo para llegar a todo el ejido de la ciudad con propuestas recreativas.
"Empezamos a trabajar el domingo pasado y nos encontramos que necesitaban mucha ayuda. Anduvimos en la 738 y 209 y Gimnasio Municipal 3, que fue donde más nos impactó porque sentimos que hay mucha necesidad y mucha problemática interna en el barrio. En todos los lugares que íbamos nos encontrábamos con 15 o 20 nenes y en este lugar había como 200. Tratamos de hacer jugar a la familia, pero allá se nos complicó bastante porque había mucha la demanda", explica Mario Salvo, uno de los estudiantes de la institución.
"Tenemos un grupo de trabajo muy bueno y donde están dispuestos a trabajar. Hay mucha gente que nos llaman y para nosotros es una alegría inmensa para seguir trabajando y tratar de alegrar a la gente, aunque muchas veces cueste por lo difícil de la situación", recalca.
"Con este tipo de iniciativas sabés que no estás solo y sabés que toda la ayuda de los pibes sirve de mucho. En nuestro caso, mucha gente no quiere participar de los juegos por diferentes motivos, pero se matan de risa y te dan un disparador para seguir trabajando. Le hace bien a la gente reírse aunque sea por un ratito y eso es muy gratificante", considera.
Salvo subraya que las actividades recreativas continuarán esta semana, pero la idea es que la iniciativa se mantenga cuando pase la emergencia. "Estuvimos hablando entre todos que vamos a seguir durante mucho tiempo con esto. Vamos a seguir, más allá que se arreglen los edificios, más allá que todo trate de volver a la normalidad porque nos dimos cuenta que la ciudad necesita el apoyo de todos", manifiesta.

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