En Sarmiento dictan la orden de detención de Daiana Altamirano

La joven de 19 años está imputada en numerosos y graves delitos en Sarmiento y en esta ciudad. Se encuentra en rebeldía judicial desde hace tres meses, y esta vez el juez Roberto Casal ordenó su inmediata detención. Junto a su novio Mariano Figueroa perpetraron diversos robos armados.
En la Oficina Judicial de Sarmiento se realizó ayer la audiencia de control de cumplimiento de medidas sustitutivas contra Daiana Altamirano, quien no se presentó a la misma. Se trata de la cuarta citación en la que la comodorense no cumple y la policía tampoco pudo ubicarla en los domicilios familiares.
A fines de diciembre, personal policial de la Seccional Sexta se presentó en el domicilio fijado por la imputada en esta ciudad, pero sus familiares manifestaron que ya no pernoctaba en dicha vivienda y desconocían su paradero.
En ese marco, la fiscal Laura Castagno enumeró las incomparencias de Altamirano a los actos judiciales en los que sería anoticiada de distintas etapas de los procesos judiciales en los que está involucrada.
Por esas razones la acusadora pública peticionó que se mantenga la declaración de rebeldía dictada por el magistrado y se dicte la orden de detención a los fines de que sea llevada por la fuerza pública a la audiencia preliminar de juicio.
A su turno, el abogado de la Defensa Pública, Tomás Malerba, no formuló objeciones a los pedidos del Ministerio Público Fiscal. Entonces, Casal resolvió hacer lugar a las peticiones de la parte investigadora.
La joven y su novio Mariano Figueroa (18) son investigados por la Fiscalía sarmientina por denuncias en su contra vinculadas a los delitos de robo agravado y daño. Durante la mañana del 2 de mayo del año pasado la pareja ingresó a una vivienda céntrica y se alzaron con numerosos electrodomésticos, prendas de vestir y alhajas, entre otros objetos.
Los investigadores allanaron una casa donde se alojaban los sospechosos en el barrio "Choique Nelaio", y recuperaron el botín. Mientras el 16 de agosto se presentaron a la guardia del Hospital Rural, donde solicitaron atención médica. Fueron asistidos por un médico que dejó en observación a Figueroa y se retiró a atender otro paciente.
El individuo aprovechó esa circunstancia para robar distintos recetarios con el membrete del hospital y con el sello del doctor que los había recibido. Luego la pareja se dirigió a una farmacia céntrica. Allí presentaron un recetario con prescripción, firma y sello del profesional que los había atendido en la guardia.
Solicitaron Alplax por 60 comprimidos, pagaron y se retiraron del local. Los empleados de la farmacia dudaron de la prescripción y se comunicaron con el médico, quien radicó la respectiva denuncia.

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