En un rapto de furia, Mario Chini se enfrentó con la policía

El 2 de febrero Mario Chini terminó de cumplir una condena por un delito que derivó en la investigación contra el comisario Waldemar Ferreira. Ayer cometió cuatro delitos en pocos minutos: rompió el auto de una asistente social del Centro de Promoción Barrial del 30 de Octubre; abolló un patrullero; amenazó de muerte a un efectivo y se resistió a su detención en la que recibió impactos de balas de goma. El fiscal pidió la prisión preventiva, pero la juez Raquel Tassello lo benefició con el arresto domiciliario.

Mario Rolando Chini (23) salió de la cárcel el 2 de febrero tras cumplir una condena por robo agravado, lesiones a dos mujeres y usurpación de un departamento del complejo habitacional de las 1008 Viviendas. En esa causa se inició otra paralela contra el ex comisario de la Seccional Quinta, Waldemar Ferreira, por presunta connivencia en actos delictivos.
Chini cumplió con la mencionada pena y a los pocos días se vio involucrado en un robo domiciliario ocurrido el viernes 12 de febrero en la Fracción 14. Allí, los delincuentes se llevaron $4.000 y dos televisores LCD. Al día siguiente la policía allanó su departamento y secuestró las prendas de vestir que habría utilizado.
Ahora protagonizó una serie de graves delitos cuando se dirigió ayer a las 8:40 al Centro de Promoción Barrial del 30 de Octubre, ubicado frente al sector 8. El revoltoso le fue a reclamar a las dos asistentes sociales que estaban en el lugar que un policía quiso prenderle fuego a su auto.
Al identificarlo, las mujeres le cerraron la reja de seguridad de la puerta y se encerraron en el edificio. Entonces, el sujeto arremetió contra el Ford Focus de una de las trabajadoras y le destruyó cristales a pedradas.
Las víctimas alertaron a la policía y los móviles de la Seccional Quinta interceptaron a Chini frente a su departamento del edificio 79. El sujeto insultó a los policías y comenzó a arrojarles piedras. Luego, amenazó de muerte a otro efectivo al que reconoció como quien realizaba adicional en un comercio de la avenida Chile y abolló la carrocería de un patrullero.
Mientras era reducido, quiso sacarle la pistola a un policía y en el forcejeo uno de los agentes utilizó el arma antitumulto para calmarlo. Finalmente, Chini fue esposado y conducido a la dependencia con heridas de posta de bala de goma en la cabeza, espalda y piernas.

DERECHO A LA AUDIENCIA
Llamó la atención de las autoridades policiales y del propio fiscal que la audiencia de detención se realizara a las pocas horas, dado que Chini estaba muy exaltado y había que preparar la imputación. No obstante, fue llevado a la audiencia cerca de las 15, donde tuvo un comportamiento usual en él: agresividad para con las autoridades judiciales.
Durante el acto tuvo que ser encerrado en un calabozo de la Oficina Judicial por insultar al fiscal Héctor Iturrioz, no dejar hablar a las partes y hasta llorar a gritos para alegar su inocencia.
El acusador público relató la serie de ilícitos cometidos y lo imputó por los delitos de daño simple contra el auto de la asistente social, daño agravado contra el patrullero, amenazas al policía, atentado y resistencia a la autoridad, todas las calificaciones en concurso real.
Teniendo en cuenta su rebeldía en anteriores procesos y que estuvo prófugo tres meses en la última causa computable, Iturrioz solicitó la prisión preventiva del acusado, de cuyo patrocinio se hizo cargo la defensora pública Vanesa Vera, quien se opuso a la medida de coerción y requirió la prisión domiciliaria.
La juez Raquel Tassello declaró legal la detención y formalizó la investigación preparatoria a juicio por los delitos enumerados por el fiscal. A solicitud de la Defensa, lo benefició con el arresto domiciliario por el lapso de un mes.

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