Encerraron a empleados y clientes durante un asalto a una heladería de la Polonia

Dos encapuchados irrumpieron en una sucursal de "Del Viento". Tras encañonar a un hombre que estaba con su hija de unos 10 años, encerraron a todas las víctimas en el baño. Los ladrones se llevaron una caja con dinero y antes de huir gritaron "policías" para despistar.

El asalto armado se registró cerca de la medianoche del viernes y se trata del cuarto robo de esas características ocurrido en el barrio Pueyrredón en poco más de 24 horas. Esta vez el blanco fue la sucursal de heladería "Del Viento" que funciona en la zona comercial de la avenida Polonia 494, entre Larraudé y Colonos Vascos.
Si bien las autoridades policiales que intervinieron mantuvieron un absoluto hermetismo respecto al robo, El Patagónico dialogó con uno de los empleados, quien relató los momentos de angustia que vivieron los trabajadores del lugar y los clientes.
Como era viernes y el movimiento comercial es mayor al resto de los días de la semana, la heladería suele finalizar su atención durante las primeras horas de la madrugada. Eran las 23:15 cuando irrumpieron los delincuentes.
En ese instante uno de los empleados preparaba helado para los clientes: una niña de 10 años que estaba acompañada de su padre y de otra persona adulta.
Aparecieron dos encapuchados que "entraron y directamente sacaron las armas y nos llevaron al baño de atrás", recordó la víctima quien ayer en su lugar de trabajo no podía olvidarse la imagen de "ver que desfundaron dos pistolas de gran calibre, mostraron el arma y le apoyaron al cliente que agarró la nena en brazos y se la llevó con él" hacia el baño, describió.
Fueron instantes de angustia en los que la niña entró en llanto ante el lógico susto.
El empleado reiteró: "nos encerraron a todos, mientras uno revolvía toda la caja; se llevaron la caja fuerte". Según figura en el parte de novedades de la Unidad Regional de Policía, los delincuentes se alzaron con alrededor de 1.500 pesos.
"No hubo violencia (física) de parte de los asaltantes por suerte y no hubo disparos, pero la nena resultó la más damnificada porque tuvo un momento de crisis y el trauma le va a quedar. Eso fue lo peor, más allá de todo", señaló el trabajador, a punto de quebrarse mientras narraba la situación que vivió la pequeña.

MINUTOS ETERNOS
Con el botín en sus manos, los ladrones escaparon al grito de "policía". Para el trabajador, "no sé por qué motivo gritaron eso. Pero sería para verificar si salíamos o no del baño. Fuimos precavidos y nos quedamos encerrados minutos, pero eternos".
Poco después ingresaría una cliente que concurre a diario a ese local y fue quien se acercó hasta la puerta del baño. Recién entonces las víctimas salieron para alertar a la policía de la Seccional Tercera que tiene jurisdicción en ese sector del barrio Pueyrredón.
Según el empleado en esos momentos "no había ningún patrullero dando vueltas". Recién a "los diez minutos pasó un patrullero, lo paramos. Tenemos un número (que era del sistema de cuadrículas), pero daba equívocado".
Si bien las cámaras de seguridad de la heladería habrían captado la situación, ayer se conoció que no quedó registro del momento. De todos modos, los efectivos de la Policía Científica levantaron huellas para tratar de identificar a los dos delincuentes. También tomó intervención personal de la Brigada de Investigaciones.
El empleado reflexionó: "ya me habían robado antes con armas en la calle. Por así decirlo la veíamos venir con la ola de robos que hay y en esta zona que no pasa nadie, nos dábamos idea que podíamos ser un blanco fácil. Lo lamento más que nada por la nena".
Hay que recordar que durante la tarde-noche del jueves, delincuentes armados robaron en una fiambrería de la calle La Gaceta de Buenos Aires y una hora más tarde en una rotisería ubicada sobre la avenida Chile. En ambos robos actuaron dos hombres armados que huyeron a pie, presumiblemente hacia las 1008 Viviendas.
Alrededor de la misma hora dos individuos armados ingresaron a un domicilio de Jornada casi Polonia, donde amenazaron a la familia que estaba en de la casa. Se llevaron un televisor, billeteras y teléfonos celulares. Se cree que un tercer participante los esperaba en un vehículo.

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