Encontraron "ollas multifunción" de hace 800 años

Los restos de cerámica, de hace 800 años encontrados en la costa norpatagónica aportaron datos novedosos sobre el modo de vida de los pueblos originarios.

Un nuevo aporte sobre el modo de vida de los pueblos originarios fue dado a conocer en las últimas horas por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas ( CONICET), a partir del hallazgo de restos de cerámicas en la costa norpatagónica , por parte de la arqueóloga Verónica Schuster, becaria postdoctoral del CONICET en el Instituto de Diversidad y Evolución Austral del Centro Nacional Patagónico (IDEAus, CENPAT-CONICET).

La cerámica encontrada fue fabricada por los grupos de cazadores recolectores de la zona, con arcillas que obtenían del suelo que mezclaban y amasaban para elaborar ollas que servían para varios propósitos domésticos en un contexto de movilidad territorial permanente o semi-permanente.

Este nuevo descubrimiento dio cuenta que los pueblos originarios de la región supieron aprovechar la biodiversidad que ofrecían un mar y una estepa prácticamente vírgenes.

Este dato provocó diversos interrogantes a los estudios arqueológicos existentes sobre los pueblos originarios. ¿Por qué los cazadores recolectores, grupos altamente móviles acostumbrados a una dieta centrada en el guanaco, necesitaban una pieza cerámica?

Se hicieron estudios físico-químicos de ácidos grasos y de isotopos estables sobre la cerámica y se determinó que los residuos que estaban adheridos o absorbidos en las paredes de las piezas tenían restos de recursos vegetales asociados a carnes de especies terrestres y marinas. Esto quiere decir que los grupos basaban su dieta en función de la disponibilidad de recursos que había en la zona: peces y grasa de mamíferos marinos, vegetales autóctonos y carne.

"Nuestra hipótesis es que estas piezas podrían haber servido para maximizar o intensificar los recursos que ya estaban presentes en la dieta de estos cazadores, con la particularidad de que el uso de cerámica les permitía hacer preparaciones, como un puchero o un guiso, aprovechando los recursos vegetales que de otra manera eran más difíciles de digerir o de preparar. Esto sumaba valor nutritivo y condiciones de higiene a su dieta ya que hervir la carne era más saludable que comerla cruda o después de varios días sin condiciones adecuadas de conservación", explicó la arqueóloga del CENPAT-CONICET, Verónica Schuster.

restos de ceramicas conicet

NUEVAS HIPOTESIS

Muchos años atrás se creía que la costa de Patagonia era únicamente zona de paso de los grupos de cazadores recolectores; personas que venían del interior a buscar ciertos recursos, para luego volver a sus campamentos más estables en la meseta. Sin embargo, investigaciones llevadas adelante por la Julieta Gómez Otero, investigadora independiente en el IDEAus, y su equipo- en el cual colabora Schuster-, pudieron corroborar que hubo poblaciones humanas asentadas en la costa.

"En los sitios arqueológicos hay indicios de que estos fueron ocupados por gente que estuvo comiendo animales terrestres y marinos en diferentes épocas del año; esto nos permite inferir que habían grupos que vivían en la costa, muy probablemente con distintos tipos de campamentos y que iban explotando diferentes ambientes en función de lo que necesitaban", infiere la arqueóloga.

Del mismo modo, la especialista señala que hacer cerámica implica un determinado tiempo de permanencia en el lugar por el proceso mismo que lleva fabricarla de manera artesanal.

"También hay sitios arqueológicos donde encontramos mucha cerámica. Esto nos permite suponer que dejaban equipados algunos lugares sabiendo que en algún momento volverían", apunta Schuster.

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