Entre el 20 y el 25 por ciento de los alumnos de cada colegio se inscribe en la Escuela de Verano

La Escuela de Verano es una instancia de cursada intensiva para los estudiantes cuya promoción escolar peligra al tener pendientes tres o más materias. El programa arrancó ayer en Comodoro Rivadavia y por primera vez está disponible para los estudiantes de todas las escuelas públicas de esta ciudad. Según las estadísticas, entre el 20% y el 25% del padrón escolar del nivel secundario se registra para cursar, aunque no todos participan después.

Adriana Di Sarli es una de las supervisoras a cargo del dispositivo Escuelas de Verano en Comodoro Rivadavia, una instancia lanzada en 2010 que permite cursar contenidos adeudados para alumnos que tiene pendientes de aprobación entre 3 y 6 asignaturas, con la particularidad de que este año se incorporó a todas las escuelas públicas de esta ciudad, que son 28.
Si bien el dispositivo escolar otorga una instancia adicional a los clásicos turnos de diciembre y marzo para promover materias, Di Sarli subrayó que demanda también un adicional compromiso por parte de los alumnos: implica asistir a clases con una carga mayor que la habitual. "En matemática generalmente tienen cinco horas semanales y en la Escuela de Verano tienen nueve. En estas tres semanas los chicos reciben el equivalente a casi dos meses de clases", dimensionó.
"En ese esquema es complejo poder cursar seis materias pendientes porque es mucho más intensivo, entonces se prioriza que puedan hacer tres materias en las mejores condiciones y llegar también en las mejores condiciones en este proceso", agregó la supervisora.
Señaló que cada alumno tiene una "hoja de ruta" en esta instancia que da cuenta de hasta dónde llegaron y cuáles son sus dificultades. Eso es analizado por el profesor de la escuela de verano que hace la propuesta sobre esos contenidos, y complementa la hoja de ruta con los resultados alcanzados. "Si el alumno alcanza todos los saberes que no había alcanzado se lo promueve, y si no tiene la última instancia en marzo", explicó la supervisora.
Sobre la incidencia del programa en el alumnado local, Di Sarli indicó que aún no hay cifras de esta edición dado que la inscripción continúa abierta hasta mañana y destacó: "no todos los que se inscriben cursan después".
Así, el promedio general es entre 120 a 200 alumnos por escuela según cada matrícula, ya que según recordó hay escuelas como la de Caleta Córdova donde son un total de 90 alumnos, con lo que los registros para la escuela de verano son muchos menos. "La cantidad de chicos que se inscriben es entre el 20% y el 25% de la matrícula de cada escuela", graficó. Sobre ese grupo, y tras una cursada de lunes a viernes de 8 a 12 según la cantidad de materias, solo alrededor del 50% aprueba, de acuerdo a la experiencia de años anteriores.
"No es una instancia de enorme promoción, porque como hay mucho tiempo hay mayor exigencia. El docente tiene más tiempo para trabajar con grupo más reducido de los habitual; son entre 18 y 25 alumnos y eso hace la diferencia", aclaró la supervisora.
Añadió que el programa no solo tiene enfoque en el alumno sino sobre cuestiones institucionales, dado que aporta una mirada sobre espacios y prácticas que se vuelcan luego en el ciclo lectivo. "Permite otras alternativas de experiencia pedagógica. Estas se llevan después al ciclo y permiten una revisión de las practicas", resumió.

LECTURA, UNA DEBILIDAD
La disponibilidad de materias que se pueden cursar varía según la institución, dado que cada escuela las elige en función del relevamiento hecho sobre las asignaturas que tienen mayor cantidad de alumnos desaprobados.
Más allá de las particularidades de cada escuela y sus orientaciones, Di Sarli planteó que los problemas puntuales de los alumnos se vinculan más con sus habilidades que con los contenidos en sí.
"La lectura por ejemplo que afecta mucho en lengua; el tema de la comprensión lectora que ha sido eje de trabajo el año pasado en las escuelas secundarias y lo vamos a retomar este año, que es fundamental aun en matemáticas, porque muchas veces la dificultad para resolver el problema es no entender la consigna", argumentó.
"El alumno no nace, se construye y en esto los docentes tenemos que trabajar en esto de construir el mejor alumno de secundaria posible", subrayó.

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