Entre la moda y la crisis: las ferias garage siguen creciendo en Comodoro Rivadavia

Solo en el Instituto María Auxiliadora, donde se organizan dos ferias mensuales para diversas causas benéficas y la cena de sus egresados, hay más de cien feriantes registrados. El fenómeno de las ferias de garage llegó para quedarse en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. Cada fin de semana se multiplican en escuelas, gimnasios y hasta en casas de familias. Principalmente se venden productos que sus dueños dejaron de usar y que además de significar un ingreso extra para ellos, terminan siendo de utilidad para otras personas.

Bárbara realizó hace poco tiempo su propia feria garage con dos amigas. Juntaron la ropa que les sobraba en el ropero y organizaron una venta en una de las calles principales de Rada Tilly. Resultó un éxito y así pudieron generar un ingreso extra al sueldo de todos los meses. Incluso una de las jóvenes recaudó una cifra que impacta: $16.000 en una sola jornada.
Las ferias de garage se consolidan en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, donde en los últimos meses ha aumentado la oferta de ese tipo de propuestas y también la participación de la gente que lo toma como una actividad de esparcimiento, en una ciudad donde las actividades recreativas no abundan, menos en pleno invierno.
A esos factores se suma el efecto de la crisis y el golpe al bolsillo. Es que más allá de la experiencia de Bárbara y sus amigas, detrás de las ferias existe todo un mercado que cada fin de semana recorren miles de personas, con cientos de feriantes que venden productos usados, también algunos nuevos y desde los más comunes hasta los más extraños.

UN IDA Y VUELTA

Mirta Acuña aún se ríe con ganas cuando recuerda que en una de las ferias que organiza dos veces al mes el Instituto María Auxiliadora (IMA), uno de los feriantes que pagó por su stand llevó para vender grandes máquinas que eran de un taller.
En un principio a la mujer le pareció descabellada la idea. Sin embargo, luego se vio sorprendida cuando el joven había vendido todo. "Yo pensé esto no lo van a vender, pero vendieron absolutamente todo", relata.
La feria del IMA, que hoy tendrá una nueva edición a partir de las 10, es una de las tantas ferias multitudinarias que hay en esta ciudad. Según contó Mirta a El Patagónico, el espacio se gestó en 2013, en principio por curiosidad ante el surgimiento de este tipo de propuestas.
"No se conocían realmente lo que eran las ferias garage. Es más, la primera feria que organizamos fue con cierto temor porque yo siempre pensé que era una cosa que no se iba a dar en Comodoro, pero realmente nos asombramos desde un primer momento", admite.
Lo cierto es que el éxito fue tal que hoy las organizadoras disponen de un listado de más 100 feriantes que desean participar de una de las dos ferias que realiza el IMA al mes. Las mismas son organizadas por la Comisión de Ex Alumnas y por la Comisión Pro Egreso 2016, ambas agrupaciones que integra Mirta, y se realizan con el objetivo de recaudar fondos para objetivos muy diferentes.
Por un lado, todo lo recaudado con la venta de los stands, a $350 cada uno, va destinado a obras de caridad, talleres solidarios u otro tipo de donaciones que no promocionan. Mientras que lo que recauda la Comisión Pro Egreso está destinado a la cena que los futuros egresados tendrán a fin de año. Es otra forma de pelearle a la crisis en tiempos de inflación y precios exorbitantes.
Esta modalidad de recaudar fondos la han imitado otros establecimientos educativos con diversos fines, entre ellos el Colegio Deán Funes, la Escuela 743, la Escuela 32, pero también otro tipo de sitios como el Gimnasio Gatti.
En esos lugares cada fin de semana cientos de personas buscan productos como artículos del hogar, zapatos nuevos, usados, remeras, vestidos, y algunas rarezas explicó Mirta, quien asegura que en esta ciudad han llegado a realizarse en forma simultánea hasta doce ferias. "Es terrible el crecimiento que tuvo, es un fenómeno y también te da la pauta de cómo está la situación económica porque es una salida muy buena", analiza.

PRODUCTOS A BAJO PRECIO

Pero ¿qué es lo que vuelve tan atractivos este tipo de espacio para los vendedores? Ximena Cárdenas, una de las feriantes que hoy participará de la feria del IMA -vendiendo ropa usada de hombre y mujer, accesorios de bebé, y hasta equipos de música, teléfonos celulares viejos, carteras y zapatos-, explica que en estos espacios las posibilidades se multiplican tanto para el vendedor como para el comprador.
"Como vendedor tenés la posibilidad de aumentar ingresos reutilizando los productos que ya no tienen valor para uno; y como cliente con la inflación que hay hoy, se elige cada vez más comprar en ferias, porque tenés variedad, encontrás cosas nuevas y súper económicas", rescata.
Ximena llegó a vender un juego de grifería completo a $1.300, es decir a la mitad de precio que se encuentra en el mercado y en algunas oportunidades ha llegado a recaudar hasta $3.000 en una sola jornada, dinero que le servía para pagar las expensas del departamento que alquilaba o para cancelar otros servicios.
Paola Lucero, quien una vez al mes realiza una feria de garage en un restaurante que no funciona los lunes, coincide con Ximena al considerar que las ferias son toda una oportunidad para los vendedores. "Se genera un ingreso importante porque la gente compra muchísimo más en feria americana. Nosotros lo hacemos por una cuestión económica, es la realidad y la gente como se está cuidando prefiere comprar algo usado en buen estado y que lo va a pagar dos mangos. Imagínate que tenemos jeans a $100", dimensiona.
Paola comenzó a experimentar con las ferias cuando aún estudiaba en Córdoba, allá por 2009. En principio lo hacía para irse de vacaciones. Sin embargo, hace dos años, ya viviendo en Comodoro Rivadavia, nuevamente lo retomó como forma de generar un ingreso más.
El éxito que tuvo la llevó a apostar por la ropa nueva. Sin embargo, algo cambió en el último tiempo. "Empecé a ver que la situación venía mal y dijimos bueno, volvamos. Yo tenía ropa mía, ropa de mi amiga, de mi familia, porque siempre es ropa nuestra, y ves que la gente acude en busca de abrigo y zapatos".
"Generalmente llevan una o dos prendas, pero en este último tiempo cambió mucho el público. Cuando yo hacía feria hace dos años la clase social era más baja, ahora hay mucha gente de clase media. Eso me sorprendió", confiesa.
Valeria Piedi, quien a diferencias de las otras jóvenes se dedica a vender diseño de calzado e indumentaria, todo nuevo, considera que el éxito de las ferias se debe también a que se convirtieron en una atracción del fin de semana, en un espacio de esparcimiento.
"Es algo que cada vez más se ve en Comodoro. Nosotros tenemos el paseo de diseño que funciona en Infinito, pero hace poco hicimos una feria garage y atrajo mucha gente. Realmente es un espacio muy grande, una movida importante, una atracción para los fines de semana que a la vez ayuda al bolsillo", señala.
"También es una moda, pero hoy hasta la gente que tiene plata se va a una feria porque sabe que va a encontrar productos de marca a buena calidad y buen precio", resalta Valeria. Y asegura que toda esta movida le hace acordar mucho a la época del trueque, que tuvo lugar a partir de la la crisis de 2001.

UN MUNDO INTERNO

Las ferias de garaje constituyen un mundo en sí mismas. En los distintos espacios se puede encontrar de todo, desde remeras por $20, una campera importada por $200, tal como le ha pasado a Mirta, o también muebles, máquinas o aparadores que son exhibidos en fotografías que sirven para pautar la compra y la entrega.
Cada feriante pone sus propias reglas, y algunos incluso apuestan a las promociones para tratar de vender mayor cantidad de productos y sacarse de encima lo que les queda. Así es habitual que unas horas antes del cierre aparezcan ofertas de hasta el 50% de descuento.
Esto es aprovechado por revendedores de feria, quienes compran mercadería más barata que luego revenden, algo que realizan puesteros de La Saladita, según confirmaron diversas fuentes consultadas.
La mayoría de los espacios suele funcionar viernes, sábado o domingo. En algunos casos suele ser una sola jornada y en otros todo el fin de semana, opción que se utiliza principalmente para las ferias que se organizan en las casas de los propios feriantes, como sucede este fin de semana en el barrio Pueyrredón y en Rada Tilly.
En otros espacios más multitudinarios, donde el stand cuesta entre $200 y $800 tampoco faltan los artesanos, los buffets y por supuesto los compradores, quienes comienzan a llegar incluso antes de que se abran las puertas, sabiendo que será una jornada larga, multitudinaria, pero que valdrá la pena para todos, ya que los feriantes podrán generar un ingreso extra en tiempos de crisis, los organizadores recaudar fondos para diferentes actividades, y el público adquirir productos a precios irreales. Es que tal como dice Valeria, las ferias garage también son un éxito porque en definitiva representan "una ayuda mutua".

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