Entre laberintos blancos, mar azul y molinos

La capital de la isla de Mykonos en Grecia se destaca por su reluciente arquitectura blanca, adornada con flores, sus estrechas calles, y sus hermosas costas.

Mykonos es una pequeña y cosmopolita isla de las Cícladas, uno de los mayores destinos turísticos de Grecia y posiblemente también uno de los más caros. Posee unas magníficas playas de arena blanca y aguas cristalinas y una sorprendente vida nocturna. Está considerada como uno de los "paraísos gays" del Mediterráneo.
La capital, Mykonos pueblo (Chora, Hora), destaca por la belleza y magia del laberinto formado por sus estrechas callejuelas de pintorescas casitas de dos plantas, de blancura deslumbrante, con balcones adornados por flores multicolores y puertas, ventanas y escaleras pintadas de distintos colores, predominando el azul.
Las blancas casas de Mykonos se pintan dos veces al año. Además, las calles tienen el pavimento empedrado con grandes piedras y las separaciones entre las piedras también están pintadas de blanco. La costumbre es que cada vecino pinte el suelo cercano a su vivienda o negocio.
En la parte baja del pueblo, junto al mar, se encuentra el barrio denominado "la pequeña Venecia", el lugar perfecto para contemplar la puesta de sol. Es la zona más pintoresco del pueblo, con coloridas casas de dos y tres pisos asomadas sobre el mar y preciosos balcones de madera. La mayoría de estas casas alojan tabernas, terrazas y bares de copas. Un dato curioso es que las casas allí se pintan dos veces al año, incluso el pavimento empedrado de sus calles está de ese color, y la costumbre es que cada habitante tiene el deber de pintar el suelo cercano a su vivienda o negocio.
Otro lugar por descubrir es el puerto pesquero, donde los barcos y caiques llevan a la mayor parte de las playas de Mykonos. Allí también hay una iglesia ortodoxa con la arquitectura típica de las Cícladas. En un recorrido por la zona portuaria se puede apreciar también la mascota de la isla: el Pelícano Petros, símbolo de la ciudad desde hace una treintena de años. Se trata de Petros II, ya que el original murió hace unos años y está disecado en el Museo Etnográfico. Además hay pelícanos que circulan libremente por las plazas y las calles sin miedo a los turistas, los cuales se fotografían constantemente con ellos.
Otro de los símbolos de la ciudad son los molinos de viento que se encuentran saliendo de "la pequeña Venecia", en una colina, dominando la capital. Esta imagen con los molinos al fondo es de las más fotografiadas por los viajeros.

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