"Es una alteración que se percibe como un dolor"

El psiquiatra infanto juvenil, Guillermo Andrada, es uno de los dos especialistas que tiene Chubut para abordar el Trastorno de Espectro Autista (TEA) y desde hace varios años se desempeña en Comodoro Rivadavia.
Su experiencia lo ha llevado a tratar diferentes casos de personas con ese síndrome y explica qué les sucede cuando escuchan la detonación de fuegos artificiales. "Los chicos que sufren el Trastorno de Espectro Autista tienen una híper sensibilidad sensorial. Ellos perciben todo aquello relacionado con los sentidos de una manera distinta. Uno de los disturbios más importantes son las alteraciones sensoriales, entonces un sonido de un petardo puede generar hasta una sensación de dolor".
"La sensación de dolor que puede llegar a percibir un chico con autismo puede ser de muchísima intensidad y como es un malestar muy profundo puede llegar a entrar una situación de crisis. Ellos lo perciben como le estuvieran haciendo daño", graficó.
El especialista argumentó: "en estos casos, si un pediatra quiere ponerle el otoscopio - un instrumento médico con un haz de luz, que sirve para visualizar y examinar el conducto auditivo externo y el tímpano-, el niño seguramente entrará en una situación de crisis porque está expuesto a una predisposición psicológica".
Andrada sostuvo que los padres que tienen hijos que sufren TEA ya saben reconocer los sonidos que genera disturbios en los chicos. "Motores de licuadoras, secadoras, o lavarropas son algunos de los aparatos que pueden llegar afectar la sensibilidad de las personas con autismo", dimensionó.
"Hay muchos niños que evitan entrar a un baño público debido al ruido que genera un secador de manos. También se da esto con sabores, hay determinadas texturas que son rechazadas totalmente o aromas. Muchas veces un niño no quiere entrar a un lugar debido a que no se siente cómodo con los aromas. Esto es un poco para que la gente entienda el grado de sensibilidad que tienen estas personas", detalló.
"Si tengo que hacer una recomendación para los padres que no saben que su hijo sufre de autismo es no exponerlo a estos sonidos y llevarlo a un espacio donde los sonidos sean menores y si no se pueden disminuir los sonidos hay que recurrir a los tapones, pero como es un problema tan característico es muy difícil que los tomen a los padres desprevenidos", destacó.
En este sentido, el especialista manifestó los fuegos artificiales suelen representar una situación "terrorífica" para las personas que sufren autismo.
Asimismo, el psiquiatra infanto juvenil sostuvo que no hay estadísticas oficiales sobre cuántos casos de autismo existen en el país. "En este momento nos estamos guiando por la confección de certificados de discapacidad por lo cual es altamente engañoso porque no todos los pacientes que padecen del Trastorno de Espectro Autista son diagnosticados como tales. En algunos casos son muy dificultosos porque la gran mayoría de cuadros son muy confusos y hay muchas personas que no son diagnosticadas".
Además, consideró: "el crecimiento de diagnóstico ha sido muy importante en el último tiempo, pero es una tendencia mundial a tal punto que en algunos países ya entra en la categoría de epidemias por la cantidad de nuevos casos. Lamentablemente, hoy por hoy, no sabemos a ciencia cierta cuál es la causalidad que lleva aumentar los diagnósticos en el último tiempo".

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