Escándalo con manteros colombianos al querer incautarles sus mercaderías

El operativo fue encabezado por la Secretaría de Seguridad por disposición de la Dirección General de Habilitaciones Comerciales en la esquina de San Martín y 9 de Julio. Pero el desorden causado y el apoyo de la gente a los vendedores ambulantes motivó la intervención de personal de la Seccional Primera. "Somos colombianos, pero no venimos a matar a nadie", sostuvo Miguel Gamboa.

Miguel Gamboa y su familia son de Colombia y desde hace un tiempo viven en Comodoro Rivadavia, dedicándose a la venta de productos como vendedores ambulantes. Ayer al mediodía, estaban en la esquina de San Martín y 9 Julio, uno de sus puestos fijos, cuando de repente llegó un equipo de la Secretaría de Seguridad que amenazó con incautarles toda la mercadería por no tener el permiso de venta correspondiente.
El operativo fue dispuesto por la Dirección General de Habilitaciones y lo que en principio parecía un simple secuestro de productos se convirtió en un escándalo, en plena hora pico, por la bronca que despertó en ellos lo que consideraron era una "injusticia". Pero también por el apoyo que recibieron por parte de los transeúntes que caminaban por el sector y que se pusieron de su lado, sobre todo cuando les empezaron a destruir sus materiales de trabajo.
La bronca de Gamboa se reflejaba en sus ojos, cuando unos minutos después de que se inició el escándalo llegó personal de la Seccional Primera para proteger a los inspectores. "Hace rato que estamos aquí. Tenemos documento y todo. Tenemos todo. Siempre nos llevan la mercadería, pero nosotros invertimos mucha plata, papá... $20.000, $30.000... hasta $50.000 invertimos para que vengan a llevárselo. No, papá, así no es tampoco; la cosa no es así", reclamaba a viva voz cuando se hicieron presentes los medios de comunicación.

"¿VIVEZA CRIOLLA?"
Mientras Gamboa defendía su postura Marcela, una mujer que realizaba trámites en el centro, intentaba contenerlo, por considerar que el procedimiento era un atropello al trabajo. "Dejálo, que Dios sabe. Ya va a pasar, hermanito. Yo conozco a más de uno como vos", le decía la mujer a modo de consuelo al ciudadano colombiano, para luego dirigirse directamente a este medio.
"Atrás de él estaba uno que entra a la farmacia; entra a la tienda; pasa la gente; le arrebata y el vago estaba ahí. La policía molestando a ellos y el otro salió para el otro lado. ¿Por qué no los detienen a ellos?", cuestionó, mientras un grupo de transeúntes defendía a los otros dos integrantes de la familia, uno de ellos con una nena menor de 3 años.
En el lugar también se hizo presente el director operativo de la Secretaría de Seguridad, Juan Monsalve, quien defendió el procedimiento. "Pasó lo de siempre; están estos señores que no tienen habilitación; se les pidió la documentación y no la tienen. Entonces se les pide que se vayan, pero ellos se enfurecen y tenemos que llamar a la policía porque insultan y amenazan", explicó.
"Nosotros les estamos dando la posibilidad de que se la lleven (por la mercadería) o que se vayan por la acción que están provocando con la gente que se pone a favor de ellos, pero es la misma gente que denuncia que están los vendedores obstruyendo el paso. Dicen que somos racistas, pero no es eso. Que soliciten el permiso y terminamos el problema", agregó.
Miguel aseguró que el permiso lo ha pedido en más de una oportunidad y que siempre se producen demoras, según entiende, por una simple razón: "somos negros; no sé qué pasa; se nos demora, pero a un blanco ahí mismo se lo dan", denunció.
"Necesitamos que nos den el permiso como sea; o si no vamos a seguir laburando. Somos colombianos, pero no venimos a matar a nadie, ni mucho menos a robar. Somos unos negros, pero tenemos buen corazón", sentenció, mientras continuaba el escándalo y entre todos trataban de apaciguar los ánimos.
¿Estás de acuerdo con que saqu...

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico