España: líder socialista renuncia y allana camino para formar Gobierno

Sánchez encadenó dos derrotas electorales consecutivas a nivel nacional en las que logró resistir al partido izquierdista Podemos, pero los recientes comicios de Galicia y el País Vasco, en los que el PSOE se hundió, supusieron un golpe definitivo para su liderazgo.

Pedro Sánchez, líder del socialismo de España, renunció como secretario general del PSOE luego que su partido rechazara su propuesta de celebrar unas elecciones primarias y un congreso extraordinario.
Con la dimisión de Sánchez se abre la posibilidad que finalmente el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, conforme gobierno para seguir al frente de la magistratura de España. Vale recordar que Rajoy obtuvo la mayoría de los votos en las dos elecciones celebradas hasta el momento, pero que no pudo conformar gobierno al no acordar con el propio Sánchez.
El ahora renunciado socialista pretendía celebrar un congreso extraordinario precedido de las primarias para, según sus críticos, perpetuarse como líder del PSOE. Su propuesta de primaras y congreso extraordinario perdió por 133 votos en contra y 107 a favor en el comité federal.
En estos dos años el PSOE encadenó derrotas en todas las elecciones que se han celebrado. Dentro del partido fue criticado por no permitir con la abstención del PSOE la investidura del presidente en funciones, Mariano Rajoy.
Tras la derrota, Sánchez anunció: "Para mí ha sido un orgullo y presento mi dimisión. Ha sido un honor". Después de la dimisión de Sánchez, el PSOE nombrará a una gestora que se haga cargo del partido hasta la celebración de un congreso extraordinario que elija un nuevo secretario general.
"Lo que hemos defendido era celebrar un congreso, votar no a Rajoy e intentar formar un gobierno alternativo. El resultado ha sido adverso y, como dije ayer, si no prosperaba mi propuesta, no podía administrar una decisión que no compartía", afirmó Sánchez en una comparecencia ante la prensa sin presuntas en la sede central del PSOE en Madrid.
"Mis padres me enseñaron que lo importante es sostener la palabra, y lo he hecho con firmes convicciones", añadió.
"Hoy más que nunca hay que estar orgulloso de militar en el PSOE", remarcó Sánchez, quien luego aseguró que la gestora que se hará cargo de la conducción de su partido contará con su "apoyo leal".

MARCAS PROFUNDAS
Las palabras conciliadoras de Sánchez, de 44 años, contrastaron con la retórica beligerante de los últimos días y con el duro enfrentamiento que se vivió ayer en el interior de la sede de la calle Ferraz de Madrid durante las 11 horas previas a una votación que marcará profundamente el futuro del PSOE, tal como lo reconocen tanto dentro como fuera del partido.
"Al PSOE le espera una larga y durísima travesía en el desierto. Se consumó lo previsto, Mariano (Rajoy) puede dormir tranquilo", reaccionó en un tuit el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, del lado de Sánchez.
Mientras los conservadores se mantenían silencio, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, reaccionó anunciando que "en el PSOE se imponen los partidarios de dar el gobierno al PP".
La batalla entre las dos facciones en pugna fue fratricida, al punto que había pocas esperanzas de que la batalla tuviera una resolución inmediata luego de que las fuertes diferencias internas paralizaron durante horas el cónclave.
El desgaste electoral de los últimos meses sumado a las dificultades para formar gobierno provocaron un terremoto en el PSOE.
Sánchez encadenó dos derrotas electorales consecutivas a nivel nacional -20 de diciembre y 26 de junio- en las que logró resistir al partido izquierdista Podemos, pero los recientes comicios de Galicia y el País Vasco, en los que el PSOE se hundió, supusieron un golpe definitivo para su liderazgo.

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