Estiman que en Comodoro hay unas 7 mil casas "enganchadas" al servicio eléctrico

Según la Sociedad Cooperativa Popular Limitada, las conexiones clandestinas representan entre un 8% y un 20% de pérdidas "no técnicas" para la prestadora de servicio. También es un perjuicio económico para los usuarios legales quienes terminan absorbiendo el costo de quienes no pagan, sumado en algunos barrios a los problemas de subas y bajas de tensión que dañan electrodomésticos.

A lo largo de su historia, la urbanización de Comodoro Rivadavia no ha sido planificada y ante los problemas de acceso a la vivienda muchos barrios nacieron como asentamientos en los que después se regularizó la titularidad de la tierra y la conexión a los servicios básicos.
El último gran flujo de arribo de personas desde otras provincias del país y de países limítrofes, atraídas por la posibilidad de trabajo, se produjo con un fenómeno que los historiadores denominan "Segundo boom petrolero", que comenzó en 2004 y que se extendió hasta 2009 o 2013.
En ese periodo los problemas de urbanización se fueron acentuando. Ante la escasa oferta de alquileres y los elevados precios para acceder a los mismos o la compra de lotes para edificar, la toma de tierras se convirtió en moneda corriente. Así, la ocupación ilegal de terrenos colapsó también los servicios básicos, como la electricidad, además de acentuarse con el crecimiento poblacional los inconvenientes con la provisión de agua potable.
Según datos de la propia Sociedad Cooperativa Popular Limitada como prestadora del servicio, en la actualidad existen cerca de 7.000 conexiones eléctricas irregulares en esta ciudad.
"Nosotros siempre dijimos que no tenemos una cantidad de usuarios (clandestinos), pero sí podemos hacer una estimación a la energía que perdemos. Es decir, nosotros compramos una cantidad de energía y vendemos otra cantidad. La diferencia son pérdidas técnicas (como transformadores o líneas) que están en el orden del 8% y pérdidas no técnicas que están asociadas al uso ilegal del servicio. Ese número en invierno llega a ser otro tanto que puede llegar al 20%", explicó a El Patagónico su gerente comercial Fernando Lebrún.
"En Comodoro venimos hace años diciendo que tenemos un 8% de usuarios irregulares que están sobre todo en asentamientos y eso si tenemos 60 mil usuarios y nos daría entre 7 y 8 mil usuarios ilegales", estimó.
De manera continua se realizan operativos, con acompañamiento policial, para desenganchar a quienes están conectados en forma ilegal, pero a los pocos días están nuevamente enganchados, por lo que se optó por comenzar a regularizar la situación en la mayoría de los asentamientos.
Lebrún asegura que desde la SCPL se comenzó a trabajar hace dos años en esa tarea junto al municipio. Implica básicamente la instalación de líneas y medidores una vez que la Municipalidad mensura el sector y otorga una posesión provisoria o definitiva de la tierra a sus ocupantes.
"Tenemos varios proyectos en carpeta y esperamos volver a los estándares en uno dos o tres años más. Hace tres años que estamos regularizando más rápido porque dejaron de aparecer usurpaciones", manifestó Lebrún.
Los sectores que requieren mayor inversión para regularizar el servicio de electricidad son Comipa, Loteo Rivera, Bella Vista Norte y Las Américas, debido a la gran cantidad de habitantes que reúne cada uno de ellos.
"Estos están en carpeta del municipio. Los (asentamientos) más chicos los hemos podido resolver y tenemos un plan para resolver otros aprovechando que no hay nuevos asentamientos", detalló el gerente comercial de la SCPL.
"El Stella Maris es un proyecto que se está regularizando desde la cooperativa y hay dos o tres lugares más donde también está avanzado el proyecto", agregó.

"QUEREMOS PAGAR"
Darío Serapio es uno de los denominados "enganchados" a la electricidad. Contó que como no podía acceder a un lote fiscal, pese a solicitárselo la Municipalidad, decidió tomar un terreno en cercanías del barrio Stella Maris. En ese sector se ubicaron 43 familias más. El asentamiento fue creciendo de a poco y con las carencias habituales que caracterizan a las tomas de tierras.
La falta de servicios los llevó a redactar una nota a la Sociedad Cooperativa Popular Limitada solicitándole una reunión para que pueda contar con las conexiones eléctricas domiciliarias y el alumbrado público. "Nosotros estamos cansados de esta situación. Uno no está en un asentamiento porque quiere sino porque no tiene otra", afirmó Separio a El Patagónico.
Manifiesta que ante la falta de respuesta de la prestadora de servicios llevó a los habitantes del sector a comprar cables y confeccionar postes propios para poder contar con el servicio. La conexión la hicieron ellos mismos, poniendo en riesgo su vida ya que carecían de las medidas de seguridad para engancharse a los cables de alta tensión.
"La situación nos llevó a esto porque no teníamos luz y como nos cansamos de reclamar a la Municipalidad y a la Cooperativa decidimos instalarla nosotros. ¿Es un peligro? Sí pero nadie se sentó a hablar con nosotros en todo ese tiempo", sostuvo el referente del sector.
Aun así los vecinos no se dieron por vencidos y continuaron solicitando reuniones, tanto con los funcionarios municipales como con los responsables de la SCPL. Hasta que en la segunda quincena de febrero el secretario de Tierras, Alberto Parada, y el titular de Obras Públicas, Abel Boyero, junto con personal del área de Catastro se acercaron al sector para estudiar la problemática. "Vinieron y nos dijeron que iban a hacer la mesura para que podamos tener luz", aseguró Serapio.
"Nosotros tenemos un proyecto aprobado que ya fue mandado a Buenos Aires por la Cooperativa para que nos compren el tendido de la luz y nos dijeron que en cuatro o cinco meses ya podíamos empezar a ver el inicio de obra", detalló el referente del lugar.
"Estamos esperando respuestas. La gente de la Cooperativa nos hizo ver el croquis de cómo será el proyecto y solo queda que nos contesten. Lo bueno es que desde un comienzo nos dijeron que no nos iban a cortar porque desde un comienzo habíamos pedido la luz correctamente. Llevamos seis años 'colgados' y no es lindo. Nosotros no queremos robar nada, simplemente buscamos una salida a la situación", insistió.
Asimismo, el referente del lugar manifestó que si el Ejecutivo municipal y la SCPL no brindaban respuestas los vecinos iban a comenzar a comprar cables para realizar nuevas conexiones para el alumbrado público. "La luz y el agua es algo de suma necesidad para cualquier persona. No se puede estar sin ninguna de las dos. Muchos nos señalan que robamos, que somos un asentamiento y que esto y que lo otro, pero nadie sabe de dónde viene cada familia y que no todos andamos haciendo macanas", argumentó.
"Acá hay 43 familias trabajadoras que se levantan todos los días a las 6 para que sus hijos puedan comer y estudiar. Y si el municipio no te da una tierra, tenés que hacer algo porque lamentablemente en Comodoro no te alcanza para vivir con 10 mil pesos", remarcó Serapio y le pidió disculpas a la comunidad por estar de forma clandestina durante tantos años.

PROCESO DE
REGULARIZACION
El gerente comercial de la SCPL explicó: "el municipio se encarga de regularizar los lugares más grandes (como Comipa, en Kilómetro 8 o Las Américas, detrás del barrio 30 de Octubre) y nosotros nos encargamos de los más pequeños (extensión del Stella Maris y San Cayetano) porque cuando son muy grandes los sectores, son muy grandes de los costos de esas redes para que nos hagamos cargo solo nosotros".
"Nosotros tenemos presentados proyectos a nivel nacional y tenemos el acompañamiento de la Secretaría de Obras Públicas, que realizan obras en muchos lugares. Por ejemplo, el sector Comipa lo tienen en carpeta para hacerlo durante este primer semestre", añadió Lebrún.

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