Estiman un crecimiento en los casos de Fibrosis Pulmonar en el país

Se encuentra en el grupo de las “enfermedades intersticiales” y se estima que la cantidad de casos estaría en aumento, debido a la mayor expectativa de vida y mejoras en técnicas de diagnóstico.

La Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI) se produce cuando el tejido del pulmón se daña progresivamente y cicatriza, tornándose más grueso y rígido. Es una patología cuya causa aún no ha sido identificada, pero se presume que ciertos factores ambientales y genéticos pueden contribuir a su aparición.
En nuestro país, si bien no se cuenta con cifras confiables, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria estima que la cantidad de personas afectadas rondaría las 8000, con entre 2000 y 3000 casos nuevos anuales. La FPI es una enfermedad de la edad avanzada y la cantidad de individuos diagnosticados continuaría aumentando debido a una esperanza de vida más prolongada y un diagnóstico más temprano y preciso, gracias a mejoras en las técnicas de diagnóstico.
Existen más de 200 tipos diferentes de fibrosis pulmonares (FP) o intersticiales. Si bien en la mayoría de los casos no se conocen las causas, sí existen factores asociados con ella y son los siguientes: tabaquismo; exposición prolongada a contaminantes o polvos ambientales o laborales; infecciones pulmonares virales o bacterianas; ciertos medicamentos como algunos antibióticos, antiarrítmicos, anticonvulsivos; enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE); y predisposición genética.
¿CUALES SON LOS SINTOMAS?
El síntoma más común de la FP es la disnea, que muchos pacientes describen como una “sensación de ahogo”. Otros síntomas habituales son tos seca frecuente e irritativa; fatiga y debilidad; malestar en el pecho; pérdida del apetito; y pérdida de peso sin motivo aparente. Los síntomas pueden no estar presentes en los estadios tempranos de la enfermedad, y presentarse cuando esta ya se encuentra avanzada.
Si la enfermedad avanza y el daño a los pulmones se agrava; en primer lugar, puede haber falta de aire ante esfuerzos como, por ejemplo, subir una escalera. Luego la disnea va progresando a menor actividad física, como ducharse y vestirse.
En muchas ocasiones, el diagnóstico de FPI puede ser dificultoso y requerir un equipo médico multidisciplinario que incluya patólogos, especialistas en imágenes, reumatólogos y neumonólogos, quienes debatirán sobre los diagnósticos diferenciales. En nuestro país, muchos centros cuentan con esta metodología.

En primer lugar, el profesional tratante realizará una serie de preguntas y examinará al paciente para confeccionar su historia clínica. Luego, se utilizarán evaluaciones y pruebas diagnósticas para determinar si efectivamente se trata de fibrosis pulmonar, comenzando con una radiografía de tórax y una tomografía computada de alta resolución, que ayudarán a los médicos a identificar más claramente el tipo y grado de fibrosis. Además, las pruebas de función pulmonar permitirán medir la cantidad total de aire en los pulmones y evaluar el flujo de aire que entra y sale de éstos. En algunos casos, puede ser necesario recurrir a una biopsia pulmonar quirúrgica para realizar el diagnóstico de FPI.
Asesoró: Dr. Juan Ignacio Enghelmayer (MN 108432), Neumonólogo, Coordinador de la Sección de Enfermedades Intersticiales de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y Médico de planta de la División Neumonología del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la Universidad de Buenos Aires.

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