Experiencias cerca de la mitad del mundo

Viajar siempre es un placer para el alma, nos conecta con nuevas situaciones, con nuevas formas de ver el mundo, amplia nuestra mente y nos vuelve un poquito más conscientes. Tuve la suerte en el 2015 de viajar hacia Ecuador, una experiencia enriquecedora.

Desembarque en Guayaquil después de un vuelo de más de 5 horas desde Santiago de Chile, antes había salido desde Buenos Aires hasta Santiago, fue un vuelo súper tranquilo, se me paso bastante rápido debo decir capaz fue porque llevaba conmigo una edición de "Las mil y una noches" y eso me mantuvo entretenido.
El tour se inició en Guayaquil, destinando un día a visitar Cuenca, después estuve por la famosa playa de Montañita y el final de viaje desembarque en una ciudad muy linda llamada Baños. Guayaquil en un primer momento me recordó a Buenos Aires, una ciudad muy grande y un poco caótica, una percepción muy personal del ciudadano de Guayaquil es que da la sensación de que lleva el peso de su vida en los hombros. Viajar en Bondi por ciudad es una verdadera travesía, la gente sube y desciende en donde lo desea sin ningún orden establecido.
Son este tipo de circunstancias las que te replantean un montón de cosas, una característica del ser humano es la constante comparación, a cada momento estamos estableciendo parámetros sobre lo que es correcto y lo que no, lo que está bien o está mal, y solo cuando viajamos podemos empezar a abrir la mente y valor ciertas situaciones que vivimos cotidianamente. Donde en algunos lugares las cosas parecen "normales" en otros no lo son.
Guayaquil tiene un montón de sitios lindos para ir a visitar, entre ellos la plaza de las iguanas, enfrente de la misma esta la catedral de la ciudad, una linda visita por el Malecón el faro de Santa Elena, también el mercado central donde uno puede encontrar muchas cosas interesantes.
Uno de los 3 días en Guayaquil fue destinado para ir a la ciudad de Cuenca un lugar muy pintoresca con un estilo muy colonial, la catedral está ubicada en el centro y se encuentra a 4 horas de la ciudad de Guayaquil yendo en colectivo, una camino montañoso que vale la pena ir observando. Se puede ir y volver en el mismo día.
La verdad para mi es una lástima lo que le sucedió a las chicas mendocinas, porque la playa de Montañita es un lugar precioso para ir a visitar. Duele que lugares paradisiacos sean habitados por personas que no están en el mismo estado. Pero a pesar de eso el agua cálida y la arena blanca lo hacen un lugar genial para ir a descansar. La comida es deliciosa, como asi también el sabor de las distintas frutas tropicales. Estando allí pueden ir a visitar la playa de Los Frailes que está dentro del parque Nacional Machalilla, pero asegúrense de ir temprano porque la playa cierra.
Uno de los lugares que más disfrute en mi estancia, fue la ciudad pre-Amazónica de Baños, sumergida entre montañas y en la cercanía del Volcán Tungurahua. Una de las maravillas para ir a contemplar en esta ciudad es el Pailón del Diablo, una cascada la cual genera una linda conexión con lo natural. La ciudad también cuenta con aguas termales. El paisaje es muy tranquilo y los cerros son perfectos para ir a dar un paseo.
El último día volvimos a Guayaquil para tomar el vuelo que nos depositaria en Buenos Aires, después de dos escalas previas en Quito y en Lima.

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