Ezequiel Villata se prepara para su quinto Ironman Full en EE.UU.

En 2011 con 22 años tuvo su primera experiencia en Niza (Francia) sobre una distancia de 4K de natación, 180K de ciclismo y 42K de maratón. De menor a mayor en resultados, el atleta sueña conseguir la plaza a la meca de las pruebas combinadas.

Desde que se inició en las pruebas combinadas –aún cuando no nadaba con nada de elegancia- a Ezequiel Villata lo deslumbraba (y lo sigue haciendo) el ser parte del Mundial de Triatlón Full que se celebra cada año en Hawaii (EE.UU.), donde se reúnen los mejores exponentes de las tres disciplinas para recorrer 4 kilómetros de nado, 180K de ciclismo y 42K de maratón.
A esa 'meca' de las pruebas combinadas llegan entre los primeros tres o cinco atletas que hacen podio (dependiendo de las plazas) que participan en los Ironman Full que se llevan a cabo en distintas partes del mundo.
En el caso de Ezequiel, el ex rugbier de Deportivo Portugués y alumno de Nazario Araujo, el 5 de noviembre será la segunda vez que pise Panamá Beach (EE.UU.) para ir en la búsqueda del sueño mundialista.
"Estamos entrenando con todo para poder tener un buen desempeño dentro de un mes y medio y poder acceder al podio para que tenga chances concretas de ir a Hawaii el año que viene. Y creo que se me va a dar, porque desde que me inicié en las distancias full, me fue cada año mejor. Y motivaciones sobran, en especial porque hace pocos días Elín me confirmó que vamos a ser padres", sostuvo Villata a El Patagónico.
En 2011, y con 22 años, Ezequiel tuvo su primer ironman full en Niza (Francia) donde el escenario fue por demás exigente, dado que los 180K de ciclismo se iniciaban en la costa y tenía una subida hasta 2000 msnm.
"En 2011 debuté, y al año siguiente pude terminar 15° en Cozumel (México). Ya en 2013 me ubiqué 11°en mi categoría. Y el año pasado en Fortaleza (Brasil) quedé entre los diez primeros. Este año el sueño es hacer podio", sintetizó.
Los tiempos que le deja libre el atender el taller que la familia posee, es el espacio que Ezequiel aprovecha ya sea nadando 3500 metros en la pileta del Complejo Huergo, o haciendo travesías en bicicleta cada fin de semana, como el último donde hicieron junto a amigos el tramo Comodoro Rivadavia – Sarmiento.
"El año pasado fui a participar sin tanto pensar en el resultado. De hecho no redoblé entrenamientos y hasta comí pizza y me tomé una cerveza el día anterior antes de la carrera y me fue mucho mejor que las veces anteriores. Creo que el mayor motor es la mentalidad de cada uno a la hora de asumir desafíos y con 30 años y el hecho de ser padre de por sí es la mejor motivación que podes tener", sintetizó.

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