Fabricio Oberto, trabajo y pasión para soñar en grande

El ex jugador de la NBA compartió una jornada distinta con chicos de las categorías formativas de distintos clubes de la región. En rueda de prensa habló acerca de su nuevo rol con el deporte. Su sueño olímpico. La Generación Dorada. Y el mensaje que se debe inculcar a aquellos que quieren llegar al profesionalismo.

por Ricardo Vargas
r.vargas@elpatagonico.net

Ayer y durante toda la tarde se realizó una clínica de básquetbol que tuvo como invitado especial a Fabricio Jesús Raúl Oberto. El ex jugador de la NBA, que fue compañero de Emanuel Ginóbili en San Antonio Spurs, brindó la clínica en el Socios Fundadores, con una importante concurrencia de chicos y chicas desde los mini hasta la U17, que superó los 400 participantes de diferentes categorías formativas. El presentador de la misma fue el periodista León Marcelo Schesterfeld, mientras que en horas de la tarde se realizó un torneo de triples y un certamen tipo Juego de las Estrellas.
La llegada del ex jugador de Atenas de Córdoba, Olympiakos de Grecia, TAU Cerámica, Pamesa Valencia de España se logró gracias a Pan American Energy, con el fin de participar en el Comodoro Solidario encuentro a beneficio del Hospital Regional.
Oberto no estuvo solo durante la charla, ya que contó con la colaboración de diferentes entrenadores de clubes de la región, y también tuvo la participación de Gabriel Cocha, ex jugador de Gimnasia y Esgrima quien se coronó campeón en la Liga Nacional en la temporada 2005-2006, vistiendo la camiseta del club "mens sana".
Luego de una charla con los chicos, padres, madres y la prensa misma, Oberto habló con los medios presentes respecto a su función que lo lleva a recorrer el país.
"Trato, en el tiempo en que uno tiene, de ir haciendo las cosas. Porque tenemos 'profes' muy buenos y por ahí lo que hacemos es apuntalar lo que ellos van diciendo, a los ejercicios. Que entiendan un poco mejor lo que es el profesionalismo, cuándo lo tienen que hacer y cuándo quieren llegar. Yo, si quiero hacer básquet profesional, tengo que hacer mucho trabajo, mucho empeño en ser cabeza dura. No hay días feriados, no hay días que está cerrada la cancha, uno tiene que estar siempre y la idea es poder dejar ese mensaje y esa semillita y si crece la verdad que ya es una ayuda", afirmó el ex jugador nacido en Las Varillas, provincia de Córdoba.
En cuanto a los destinatarios de la clínica, Oberto expresó: "hoy hay mucha tecnología, hasta medios de conseguir las cosas, pero dependen de uno. Por ahí todos pensamos que hay que adaptar la generación a lo que éramos la Generación Dorada, a los jugadores anteriores. Y hoy ellos son la generación. Entonces, nosotros sí tenemos que adaptarnos a ellos a ver cómo entienden el mensaje y cómo pueden mejorar. El mundo ya no es nuestro, sino que de todos los chicos sentados ahí sentados en la cancha con un montón de ganas de cambiar y de hacer cosas", recalcó Oberto quien en la NBA, además de los Spurs, vistió las camisetas de Washington Wizards y Portland Trail Blazers.

COMPROMISO
"Todos tenemos que sumar, la dirigencia del básquet pasó un momento muy duro y está en vías a cada día ser mejor, y hay que estar. Uno no se puede confiar, cuando uno se confía y está pendiente de otros temas (como nos pasó a nosotros que estábamos jugando y tenes que jugar éste y tenes que jugar lo otro) no se controla y creo que hoy te cuestionan o que te digan algo, es en el buen sentido para mejorar. Muchas veces se cuestiona para quedarse con el lugar y creo que esa es la forma de sumar entre todos".
"Yo creo que la Generación Dorada está bueno por el nombre y todo. A nosotros no nos trajo una nave extraterrestre y nos trajo acá. Nosotros nacimos y vivimos un montón de jugadores, y los chicos tienen que informarse a ver a quiénes miraban estos jugadores. Con quiénes jugaron, sino somos un país de jugadores, de gente que hizo muy buenas cosas. Los campeones del 50' que a los 25 años los hicieron dejar de jugar. Así que imaginate que todo el lapso y todas las cosas que creo que los más chicos por ahí en algún mensaje deberían saber es que tienen que conocer de jugadores, de historias. Eso te hace mejor y te motiva decir 'este jugador sin ningún tipo de condiciones llegó a jugar en tal lugar' y eso es la forma de lograrlo".
"Hace poquito estuve en otro país, en Regatas Lima, y por ahí te sorprende cuando vos decís que tienen una infraestructura increíble para entrenar y por ahí les falta esa competencia, esa federación que tiene que estar unida para que la competencia sea buena. A nosotros nos pasó cuando fuimos todos a Europa, que no era la facilidad que teníamos en ese momento, la competencia los ha hecho a ser mejores. Después de acá voy a Neuquén, después a San Martín de los Andes, he estado varias veces en San Luis y creo que todo es el mensaje que uno tiene que dejar. Qué hay que hacer, trabajar, trabajar y al otro día trabajar de nuevo", acentuó.

SU PASO POR EL SOCIOS FUNDADORES
"Como jugador sin actividad me defino mejor. Creo que jugador no dejamos de ser nunca y esta es una cancha que me trae muy buenos recuerdos. Por la rivalidad, por la gente de lo apasionada que es y la hemos pasado mal en esta cancha. Porque tiene un sonido cuando el equipo está, y este (Gimnasia y Esgrima) es uno de los equipos que ha jugado ligas consecutivas y tiene una historia en el básquet. Mis últimos dos partidos me fui con cero punto de esta cancha, el último vine muy motivado que fue cuando salimos campeones, tenía que tener una mejor imagen en esta cancha, pero la verdad que lo recuerdo con mucho cariño y el respeto de la gente. Más allá de las rivalidades que uno tiene, uno siempre tira por su equipo", afirmó.
Respecto a Atenas 2004, sostuvo "se recuerdan muchas cosas, por lo que fue el triunfo, los rivales, el camino que nos tocó. Jugamos en los momentos cruciales muy bien al básquet, no sé si vistosos sí efectivos, y eliminar al local, eliminar a Estados Unidos y después a una Italia que por algo estaba ahí. Hace un par de meses mirábamos el partido y tenía la imagen de que habíamos ganado más fácil, y no fue así. Fue durísimo y gracias a unos triples del "Puma" (Alejandro) Montecchia en el final, abrimos el partido. Ese partido yo no jugué porque me había fracturado la mano dos minutos antes de que terminara la semifinal. Era el equipo, de ver cómo te hacían sentir y parte y el que no estaba nunca se sintió que jugó el partido".

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