FARC y Gobierno acercan a Colombia a una paz "definitiva y duradera"

Diez representantes de distintos sectores de víctimas del conflicto celebraron ayer en La Habana la firma del acuerdo con el fin de reconocer y reparar a los afectados y declararon que serán "veedores atentos de su estricto cumplimiento".

El gobierno de Colombia y las FARC firmaron ayer un trascendental punto de las negociaciones de paz, el cuarto de una agenda de cinco, "tal vez el más importante", dijo el presidente Juan Manuel Santos, que se propone poner a las "víctimas en el centro del acuerdo" y crea el "sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición".
"En cumplimiento de nuestro compromiso de poner a las víctimas en el centro del acuerdo acordamos crear el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición", señaló el comunicado del gobierno de Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Diez representantes de distintos sectores de víctimas del conflicto social y armado que atraviesa a Colombia hace más de cinco décadas celebraron ayer en La Habana la firma del acuerdo con el fin de reconocer y reparar a los afectados y declararon que serán "veedores atentos de su estricto cumplimiento".
"Celebramos que se haya encontrado el camino para reconocernos después de tantas décadas de impunidad", leyó en un comunicado la periodista Jineth Bedoya, que ejerció como portavoz del grupo de víctimas que viajaron a la capital cubana para participar en la rúbrica de este convenio.
En el texto, los damnificados de esta guerra insistieron en que jugarán un "papel fundamental" para hacer cumplir este acuerdo, que ven como un paso importante para lograr una paz estable y definitiva en el país suramericano.
El jefe negociador de las FARC, el comandante guerrillero Iván Márquez, afirmó que a los insurgentes "no nos interesa aplaudir la entrada en la cárcel de nuestro adversario en esta prolongada guerra. Preferimos trabajar con ellos a partir de acuerdos de convivencia, reconstruyendo la sociedad y la patria en territorios especiales de paz, en los que el compromiso sea con la Colombia del futuro".
En el acto oficial de la firma del acuerdo sobre las víctimas de la guerra, Márquez insistió en que la "justicia restaurativa será la mejor fórmula para alcanzar la recuperación de la moral social, de depurar las costumbres políticas y sembrar la posibilidad de un bienestar general" en el país.
"No nos interesa aplaudir la entrada en la cárcel de nuestro adversario en esta prolongada guerra.
Por su parte, el jefe de los negociadores del gobierno colombiano, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, aseguró que el acuerdo de reparación y justicia para las víctimas no supondrá una "caza de brujas", pero tampoco dejará espacio para la impunidad.
"No se pondrá en marcha un esquema de persecución y venganza. No habrá cacería de brujas. Pero tampoco habrá espacio para la impunidad", afirmó De la Calle en un discurso tras la firma del acuerdo.
El jefe de los negociadores gubernamentales resaltó, además, que el acuerdo suscrito en La Habana "pronostica el posible fin del conflicto y el advenimiento de una paz firme".
"No es cualquier paz, queremos una paz duradera, la cual solo se consigue situando a las víctimas en el centro como lo hemos hecho", añadió.
También aseguró que habrá una amplia amnistía, pero que no alcanzará, ni tampoco se concederán indultos para delitos de lesa humanidad, genocidio, graves crímenes de guerra, toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, violencia sexual, sustracción de menores, desplazamiento forzado, reclutamiento de menores de acuerdo al Estatuto de Roma.
El sistema integral para la reparación de las víctimas anunciado hoy estará compuesto por cinco mecanismos, entre ellos la comisión para el esclarecimiento de la verdad, la unidad especial para la búsqueda e identificación de desaparecidos y la jurisdicción especial para la paz.

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