Fe es lo que sobra en la Selección

En la concentración argentina se respira convencimiento. Ninguno de sus 23 integrantes duda respecto de que esta Copa América Centenario será, por fin, el torneo de la consagración.

Las palabras fe, confianza, deseo, convencimiento, son de uso corriente en la concentración argentina en Santa Clara y en el campo de entrenamiento del equipo de fútbol americano Spartans, donde el seleccionado vive en una burbuja ajena al caos que es la organización del fútbol nacional, porque ninguno de sus 23 integrantes duda respecto de que esta Copa América Centenario será, por fin, el torneo de la consagración.
"Esta vez no se nos escapa", es el grito de guerra de este grupo de jugadores que no ve otra cosa que una jornada gloriosa por delante, como la que están persuadidos que vivirán el hoy muy lejano 26 de junio en New Jersey, cuando y donde se jugará la final de este certamen.
La fe es un acto que ha impulsado a través de la historia a la concreción de grandes gestas sociales y deportivas, y que muy cerca estuvo de "mover" las montañas de la cordillera andina el año pasado, en la 44ª edición de Copa América, aunque finalmente los chilenos cerraron los pasos y Argentina se quedó sin título en una "maldita" definición por penales.
Pero la fe es inmodificable, una cuestión casi religiosa que no se pierde ni aún perdiendo, que se mantiene contra viento y marea, que no se perfora ni ante las más fuertes adversidades. Y eso es lo que siente hoy este plantel argentino, con su capitán Lionel Messi más abanderado de la causa que nunca, aunque sus compañeros y cuerpo técnico sostengan que siempre fue así.
La confianza permite animarse a todo, sin inhibiciones, con la sensación de que nada que se pretenda lograr es imposible. Y eso es justamente lo que siente este grupo de portadores de la ilusión albiceleste en los Estados Unidos, especialmente porque varios de ellos perdieron dos finales, la del año pasado y la anterior en el Mundial de Brasil. Pero para perderlas, saben que antes tuvieron que recorrer un largo camino para llegar a ellas.
Ese es el espíritu que hoy alberga al seleccionado "de Messi", como se lo refiere en los medios estadounidenses al rosarino, "uno de los mejores jugadores de 'soccer' del mundo", y justamente tenerlo a él, aún maltrecho en la espalda como vive en estos días, es otro motivo de confianza para sus compañeros.
El deseo está implícito, porque si así no fuera, no estarían todos juntos aquí, alejados de sus afectos, después de una temporada extenuante de cada uno en sus respectivos clubes. Y si no lo tuvieran, indudablemente no hubieran llegado hasta donde lo hicieron en sus carreras.
Y si alguno no tuvo ese deseo en algún momento de su paso por 'este' seleccionado, y se remarca lo de éste, hoy no está aquí, y no volverá a estarlo, al menos mientras permanezca este cuerpo técnico al frente de la selección. Basta con revisar algunos nombres de la defensa para identificar a alguno de ellos. Como dice esa 'advertencia' popular: "por ahí cantaba Garay".
El convencimiento viene de la mano de las posibilidades que se expresan en virtud de los hechos, y aún con inconvenientes físicos diversos en algunos de sus componentes, este grupo sabe que ninguna empresa fracasa antes de acometerla.
Por eso en la práctica de ayer los jugadores se impregnaron del espíritu estadounidense para jugar un partido de fútbol americano, con la fricción como marco recreativo pero a la vez disponible pensando en el debut ante los chilenos, este de Juan Antonio Pizzi, que no difiere tanto del de su antecesor Jorge Sampaoli, aunque "quizás tenga más presión alta", según el leal saber y entender del cuerpo técnico argentino.
Y si a todo esto se le suma ver a un Messi "matándose" literalmente en el esfuerzo físico para llegar al debut, alejado de la pelota que hoy, en el trabajo diario de recuperación del traumatismo en la parrilla intercostal izquierda se transformó en un artículo prescindible pese a que forma, como supo decir Carlos Bilardo, "parte de su pie izquierdo", habrá que creerles a los hombres de Gerardo Martino cuando aseguran que esta Copa "no se escapa".

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