Fernanda Vidal y su apuesta por el desarrollo integral de los niños

Fue campeona mundial de Kung Fú en dos ocasiones consecutivas en Estados Unidos. Cuando la economía familiar no le permitió mantenerse vigente se dedicó a terminar el secundario. Con 30 años empezó el profesorado de educación física y conoció el amor por la ovalada. Hoy no sólo se dedica a destacar un deporte por excelencia en valores, sino que abre las puertas de su propia casa, para que todos sean un "solo equipo".

El hogar de Fernanda Vidal está a pleno con la presencia de mamás y chicos que a diario concurren a conocer de qué se trata un deporte llamado rugby, que desde hace tres meses la dueña de casa lleva adelante en las instalaciones de la Comisión de Actividades Infantiles.
No hay ningún rincón de la casa de Fernanda donde los pequeños no invadan el espacio con sus voces y sonrisas. Alrededor de la mesa principal, las madres hablan de diversos temas y se van conociendo.
"Establecer vínculos y consolidar compromisos", esa es la premisa con la cual la ex campeona mundial de Kung Fu desarrolla su etapa como profesora de educación física, y está convencida que el rugby es el deporte por excelencia donde se pueden potenciar las habilidades físicas desde los comienzos, independientemente si luego eligen otro deporte.
"Ver si los chicos están contentos y cómodos del deporte que practican es lo que me planteo siempre. Por eso busco generar el espacio para que los padres den su opinión y participen es mucho mejor", apunta Fernanda a El Patagónico.
"Una club de puertas abiertas", es una de las frases más utilizadas y trilladas por entidades deportivas. En el caso de Fernanda, ella abre las puertas de su propio hogar, para que sus "peques" sepan que la educación en valores –en su caso- va en serio. Entonces la palabra "un equipo –una familia" se hace vida.

UNA CHICA INQUIETA

Desde que tiene uso de razón, Fernanda se reconoció inquieta. Si no estaba corriendo por ahí, estaba trepada a los árboles del barrio.
Por ello desde los 4 años se inició en una multiplicidad de deportes, y supo aprovechar al máximo los que conoció en su época escolar.
"Desde mi infancia he practicado diversos deportes: hándbol, futbol, las artes marciales. Un poquito de básquet, un poquito de vóley. Siempre buscando algo que me llene. Una vez que participé de un encuentro en rugby y que entré en el Instituto (Instituto Superior de Formación Docente N° 810 'Prof. Fidel Pérez Moreno') y cursé la materia rugby empecé a jugar y me di cuenta que encontraba aspectos que en otras disciplinas no las había encontrado" sostiene Vidal. A partir de allí hubo un antes y un después en la vida de quién ostentaba una carrera promisoria en el Kung Fu.
"Hoy ya no juego por una cuestión de la edad, y mi objetivo es la enseñanza. Entonces ahora trato de transmitir lo que yo aprendí jugando al rugby. Ya sea como jugadora y como profesora de educación física. Y lograr eso, transmitir lo que me dieron profesores, jugadores y entrenadores de rugby. De todos ellos aprendí algo. Siempre busco quedarme con lo mejor de las personas que pasan por mi vida. En especial lo del 'equipo', después queda en uno imitar o mejorar la versión de lo que se disfrutó en su momento. Hoy que me toca estar del otro lado de un campo de juego, y uno va charlando con técnicos y va reforzando esa idea de enseñar. Yo creo que en la Unión Austral de Rugby se ha mejorado ese concepto, se está trabajando en todos los clubes. Yo visito los clubes cuando hay eventos y se ha mejorado mucho, no solo en los chicos, sino en las mujeres. De hecho, el año pasado vino Miguel Seró (DT de Las Pumas) y hace un par de semanas atrás Diego Manson con una jugadora Puma dando una clínica de entrenamiento en Caleta Olivia. Entonces hay que ir reforzando constantemente esta idea de rugby", remarca.

RESPIRANDO RUGBY

"Trabajar en equipo", de eso se trata el rugby según la visión de Vidal. Y en esa construcción lo que más pesa –para esta persona que respira rugby- los vínculos son parte fundamental "Busco que los niños aprendan a compartir una clase con actividad física, pero no como familias aisladas sino como un equipo de rugby, que en definitiva es una sola familia", expresa.
Por ello, no hay mayor gratificación para Fernanda, que cuando un alumno no quiere faltar, o no quiere llegar tarde. Cuando entra corriendo al gimnasio y busca una pelota para jugar con sus compañeros. Esa actitud es lo que le marca que el camino no está errado "mi objetivo como profesora (no entrenadora) es tener una escuela de educación física deportiva con orientación en rugby. Con una formación física de base. No en la especialización del deporte, sino en la formación del niño. De hecho la categoría formativa en rugby es hasta los 14 años. Y eso es lo que yo pretendo hacer en la CAI. En lo que representa un doble desafío, porque es tirar 'semillas' por primera vez. Por eso acepté este proyecto que es a largo plazo. De hecho en la Unión Argentina de Rugby, uno de los lineamentos en la formación de un jugador establece la formación como tal en un plazo de diez años. No entrenarlos hoy y que a la semana esté haciendo competición", remarca.
"Sembrar y cuidar las semillas", ese es el presente al cual le dedica tiempo y esfuerzos Fernanda, en una institución que sabe lo que es respetar procesos por más presiones que haya ante la falta de resultados.
"Hay que respetar los procesos, sino nunca existe el plantearse objetivos. No se construye nada de la noche a la mañana, menos con niños o adolescentes. Vos tenés que planificar clases todos los días. Temporadas o meses. Pero ello lo podes llevar a cabo cuando contás con un equipo de Primera que ya pasó por todas las categorías. De esa manera podes lograr resultados. Pero a nosotros nos toca la parte más dura: construir todo desde cero. Fijate que un niño no sabe a los 8 o 10 años qué deporte quiere. Está en una constante búsqueda que incluye multiplicidad de variantes. Y uno debe respetar ello, su propia identidad y qué es lo que quiere a medida que va creciendo. Y después sí, vos tenés la adolescencia que es la etapa donde más deficiencia hay a nivel deportivo, porque ellos van creciendo y no es fácil" adelanta.

EL KUNG FU COMO UN DESAFIO PERMANENTE

Entre todos los deportes que practicó, Fernanda encontró el Kung Fú cuando vio un cartel donde se iniciaba la actividad en lo que era un instituto de danzas al cual iba su hermana. La joven no lo dudó y se sumó junto a sus hermanos, en especial porque era una seguidora junto a su abuela de la serie televisiva que protagonizaba David Carradine.
Con 12 años, la pequeña comenzaba a forjar una carrera sobre 1985. "Costo desde el inicio porque no era común que la mujer tenga el mismo espacio que el hombre y menos en un lugar como las artes marciales. Pero me gustaba el desafío y lo que yo iba consiguiendo. Ahí me fui superando hasta que con 15 años me dije 'yo quiero ser campeona mundial'. Y lo conseguí a los 20 años en Estados Unidos y a los 21 repetí el mismo título en la especialidad de formas", describe.
Para ello tuvo que viajar a Buenos Aires todos los meses para capacitarse, y destacarse en los planos nacionales y sudamericanos. Sin el apoyo del Estado todos los gastos eran costeados por la economía familiar.
"Me pude mantener a nivel competitivo hasta que la economía familiar lo permitió. Y era muy difícil, porque todos los meses tenía que viajar a algún lado. Por eso cuando no hubo más dinero, me dediqué a terminar el secundario que había abandonado. Y con 30 años comencé el profesorado de educación física. Además de repartirme entre ser mamá, ama de casa, esposa. En la actualidad continuo con la Licenciatura. Y no tengo una hija sino que tengo tres. Trato de no perderme ninguno de los cursos que hace la UAR, y en los colegios solo hago suplencias para poder atender a mis hijas", sostiene.
Cuando empezó el profesorado abandonó el kung fu "cursar la carrera me costó porque tuve cuatro operaciones de rodilla. Todo a raíz de siempre haber entrenado sola y sin conocimiento de los cuidados que hay que tener. Y eso uno trata de cambiarlo, yo tengo que educar alumnos en la forma motriz, y atento a la mirada de los padres. Por eso cuando se trata de niños y adolescentes se debe hablar de procesos. Siempre con la idea de enseñar y cuidar a los chicos en su crecimiento".
De la mano del primer año de profesorado llegó el primer equipo de rugby femenino como novedad en la capital petrolera. Y Fernanda fue una de las primeras en anotarse y jugar como medio scrum, siempre atenta a aprender de personas curtidas con la guinda como Raúl Galvan, Miguel Donnet y Carlos Di Mateo.
"Cambiar de un deporte individual a un deporte colectivo fue difícil, pero me gustó, y le dediqué trabajo para sentirme parte de un equipo", apunta.
Luego de jugar 3 años y medio, la llegada de sus mellizas le hizo relacionarse con el deporte desde otro lado. Y seguir creciendo del intercambio con otros colegas como Ezequiel Guerreiro (oficial educador de la Unión) y de sus propias rivales.
Todo es aprendizaje en la vida de Fernanda, y sigue siendo una inquieta, porque sus tres hijas le demandan energías.
Ella no quiere ser una improvisada, por eso capacitación que hay capacitación que realiza. Todo sea por tratar de sumar a la hora de ser mejor educadora, no sólo en un deporte en particular, sino en una serie de hábitos y valores que busca inculcar en los más pequeños.

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