Fertilidad ¿Qué hay de verdad y mito?

por Dr. Fernando Migliora Tocoginecólogo M:P: 1927. Director de Centro de Fertilización Asistida MEIOSIS. Miembro de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (S.A.M.E.R.)

“Los problemas de fertilidad son más comunes en las mujeres que en los hombres”
Se trata de un mito que con el correr de los años se fue desmitificando a medida en que se investigó en el tema. En épocas anteriores cuando una pareja no podía tener hijos, la mujer pensaba que ella era la que no podía, el marido decía: “yo estoy muy bien, mejor estudiáte vos”’.
Existen casos en que una mujer en la cual sus ovarios no funcionan, no tiene la capacidad de formar óvulos, o tiene ligadas las Trompas de Falopio (que son por donde tienen que transitar los espermatozoides), u otros casos en que el hombre no tiene espermatozoides en el eyaculado o tiene escasa cantidad y calidad de los mismos.
Pero en líneas generales hay ciertos desbalances hormonales que hace que la mujer no ovule bien o que la calidad de los espermatozoides no sea buena. Se habla de que hay un 30 % de causas femeninas, un 30 % de causas masculinas y un 40% de causas mixtas.
“El sexo diario ayuda a la concepción”
Practicar sexo todos los días puede ser muy estresante y no necesario. Los espermatozoides pueden vivir una media de dos días manteniendo sus capacidades intactas y los días más fértiles de la mujer suelen ser entre el día 12 y el 16 después de la llegada de la menstruación.
“Si un hombre eyacula es fértil”
La eyaculación está integrada por líquido seminal que proviene de la próstata y de las glándulas seminales, son el vehículo de salida de los espermatozoides, que en realidad son microscópicos. Entonces es un mito el decir que si un hombre que eyacula tiene que tener espermatozoides si o si, porque puede eyacular líquido seminal y no contener determinada cantidad de espermatozoides, con movilidad y formas adecuadas, o puede hasta no tener de los mismos en el eyaculado. Hay que investigar si en el eyaculado hay espermatozoides y de qué calidad son. Para ello se realiza un espermograma.
“El tiempo para intentar concebir a un bebé es hasta los 40 años”
La realidad es que hay una meseta en que la fertilidad de la mujer se mantiene más o menos parecida desde los 20 a los 32 o 35 años, a partir de los 35 años empieza una declinación en la fertilidad de la mujer, más aún desde los 38 a 40 y de 40 años en adelante. Lo que no quiere decir que pueda existir que haya casos, pero estadísticamente son poco significativos.
Los 40 años se toman como un hito arbitrario o un punto de inflexión en el cual hay una declinación en las hormonas femeninas para formar buenos óvulos y poder lograr un embarazo.
También influye en el razonamiento de las persona algunas noticias sobre el tema, por ejemplo si uno ve que determinada “famosa” logra un embarazo a los 53 años, piensa: “por qué yo no voy a poder con 40 años” y posterga en el tiempo su maternidad. Lo que no se informa correctamente es con qué método pudo lograrse ese embarazo en edad avanzada.
"Haber tomado pastillas anticonceptivas puede reducir la fertilidad"
No existe evidencia científica de esto, de hecho la píldora suele recetarse también a pacientes con problemas en su ciclo o en casos de endometriosis que sí afectan a la fertilidad.
"Las mujeres que hacen tratamiento de fertilidad tienen mellizos o trillizos"
Es posible, está aumentada la posibilidad de tener embarazos múltiples. Depende del tipo de tratamiento: de baja o alta complejidad.
El tratamiento de baja complejidad es aquel en el cual a la mujer se la estimula para que pueda ovular mejor. Luego la pareja tiene relaciones sexuales programadas o una inseminación de espermatozoides dentro del útero de la mujer.
El tratamiento de alta complejidad es la fecundación in vitro: se punzan los óvulos (previamente estimulada) se une cada óvulo con un espermatozoide y luego se transfieren ya embriones dentro del útero.
Cualquiera de estos tratamientos lleva durante la estimulación de esos ovarios un control ecográfico en el cual el especialista va previendo cuántos óvulos puede llegar a ovular esa mujer en la estimulación.
En los tratamientos de alta complejidad, como se van seleccionando los espermatozoides y luego hace embriones in vitro, se transfiere la cantidad que acuerdan el médico con la pareja, nunca más de tres.
En los tratamientos de baja complejidad es más difícil de regular cuántos espermatozoides van a fecundar esos óvulos. Se puede observar con las ecografías, se observa cuándo una estimulación es demasiado buena y a veces se cancela el tratamiento porque hay muchos folículos (capaces de producir ovulaciones múltiples) con la peligrosidad estadística de tener múltiples embarazos.

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