Final del camino

"Hoy por hoy si me estoy retirando no es por una cuestión de vigencia, edad o que no estoy en forma. Estoy más vigente que nunca. Me retiro por una cuestión de desventaja, pero en lo personal no dejo de entrenar y ayudar a Nico López que pelea el 23. Ojalá yo hubiese tenido un boxeador de mi nivel para prepararme. Le iba a sacar provecho todos los días. Pero hoy por hoy estamos en desventaja con respecto al plano internacional. Fíjate que me retiro como campeón argentino, campeón latino del CMB y de la FIB. Y no me interesa defenderlo, porque ello sería en la Argentina. Y ser campeón argentino es un certificado de hambre, porque el boxeo está por el piso, al boxeador no se lo cuida. Sin ir más lejos para la última pelea nos preparamos con lo que teníamos. Mientras que el 'moreno' (Soho) tuvo la posibilidad de hacerlo con tipos como Amir Khan y André Berto. Y ahí realmente hacés la diferencia", destacó.
Con 32 años, y por más se sienta fuerte, Saldivia sabe que nadie va a venir a decirle "toma 'Tigre', yo pongo la plata para que te vayas y hagas carrera allá". Considera que tuvo la suerte de estar en EE.UU. cerca de seis meses. Y la mala fortuna de combatir por su inactividad de casi dos años.
"Del 2012 al 2014, fuimos con gastos nuestros. Yo vendí mi auto y Robinson sacó un préstamo. Era ir a probar suerte. Pero a mí me gustó retirarme activo. Y no tengo la solvencia económica para irme afuera. De hecho encontrando un trabajo ganaría más plata que defendiendo los títulos que poseo. Además, tengo una familia y tengo que estar bien por ellos. Y el dinero que se paga en la Argentina por exponer mi salud no es negocio".
Ser empleado municipal, y dejar de estar 12 años becado por el municipio (donde no cuenta con aportes ni obra social), esa es la meta que persigue, dado que con o sin el boxeo, el 'Tigre" tiene necesidades de progreso.
"Yo sé que el deporte me abrió muchas puertas. Y es mi intención quedarme donde comencé. Donde llegamos a lo que llegamos desde una escuela municipal. Siempre representando a la ciudad y a mi municipio. Por eso espero que me cumplan y no me den la espalda, sólo pido una fuente de trabajo. Con los chicos, que es lo que me gusta y que lo hicimos ad honorem yendo a las escuelas a hablarles a los chicos de la buena conducta. Los buenos hábitos y la importancia de practicar un deporte".
En el presente supo distinguir a los "amigos del campeón" sobre los incondicionales. Y cada vez que entra al municipal 1, la gente lo llama "campeón" o "Tigre". Por "Héctor" no se da por aludido. Sí por ese mote que su entrenador –al que define como un hacedor de campeones– le puso en la segunda pelea profesional.
"Tigre: por la mirada, por el zarpazo y por no andar en juntas y cuidarse y alimentarse bien", esa fue la explicación que le dio Robinson.
"No hay ningún tipo de reproche, y en la última pelea sabíamos que el francés venía fuerte y era una pelea 'bisagra'. Si ganaba seguíamos y si no era el adiós. No le quito ningún mérito al moreno que supo ganar. Ahora me toca estar del otro lado de las cuerdas. Ahora me toca salir de aprendiz y enseñar", sentenció.

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