Francisco le pidió a 600.000 jóvenes "compromiso" con los inmigrantes

Respecto a la caída que sufrió antes de oficiar una misa en el Santuario de Czestochowa, a 100 kilómetros de Cracovia, su vocero Federico Lombardi aseguró que no padeció ninguna lesión.

En el cierre del segundo día de su visita a Polonia, y tras advertirles sobre los "vendedores de humo y de falsas ilusiones", el papa Francisco pidió ayer "compromiso" para acoger a los migrantes a unos 600.000 jóvenes que participan de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia.
Además, luego de que ayer a la mañana el Pontífice se cayera por un instante antes de oficiar una misa en el Santuario de Czestochowa, a 100 kilómetros de Cracovia, su vocero Federico Lombardi aseguró en conferencia de prensa que "no hubo ninguna consecuencia y no se hizo mal".
"Fue un momento completamente superado", aseveró.
"Conociendo la pasión que ustedes le ponen a la misión, me animo a repetir: la misericordia siempre tiene rostro joven", aseguró el Pontífice en el parque de Blonia ante los inscriptos en representación de 187 países (6 menos que las Naciones Unidas), entre ellos unos 5.000 argentinos.
"Porque un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos", dijo Francisco a los miles de jóvenes que desde el fin de semana colman cada rincón de la ciudad y sus alrededores.
El mensaje del Papa estuvo cruzado todo el tiempo por la crisis política y social que vive Europa desde principios del año pasado, con la llegada de más de 1,3 millones de refugiados e inmigrantes de África y Medio Oriente, que desató un cierre masivo de fronteras y un crecimiento del sentimiento xenófobo al interior de la Unión Europea.
"Un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión", aseveró.
"Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante", añadió, e referencia a la JMJ que se desarrolla dentro del Año Santo de la Misericordia que se extiende hasta el próximo 20 de noviembre.
"Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, decir mañana, compromiso, confianza, apertura, hospitalidad, compasión, sueños", explicó el Pontífice, quien habló ante los jóvenes minutos después de recibir las llaves de Cracovia.
"Lánzanos a la aventura de construir puentes y derribar muros, cercos y alambres, lánzanos a la aventura de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida", pidió a Dios junto a los jóvenes.
El Pontífice, que dialogó varias veces con un público que no dejó de vivarlo tras cada palabra, advirtió a los miles de jóvenes sobre los "vendedores de humo y falsas ilusiones" y se mostró dolorido "por los que parecen haberse jubilado antes de tiempo".
"Quiero confesarles otra cosa que aprendí en estos años. Me genera dolor encontrar a jóvenes que parecen haberse 'jubilado' antes de tiempo", dijo ante una multitud que desafió las lloviznas en la ciudad polaca y cubrió de banderas de los cinco continentes y pilotos de todos los colores en céntrico parque de Blonia.
"Me preocupa ver a jóvenes que tiraron la toalla antes de empezar el partido. Que están entregados sin haber comenzado a jugar. Que caminan con rostros tristes, como si su vida no valiera. Son jóvenes esencialmente aburridos... y aburridores", reconoció el Pontífice.
Durante su mensaje en el parque, Francisco reconoció que "es difícil, y a su vez cuestionador, por otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el vértigo, o esa sensación de sentirse vivos por caminos oscuros, que al final terminan pagando...y pagando caro".
"Cuestiona ver cómo hay jóvenes que pierden hermosos años de su vida y sus energías corriendo detrás de vendedores de falsas ilusiones, en mi tierra natal diríamos vendedores de humo, que les roban lo mejor de ustedes mismos", gráfico.
"Estoy seguro que hoy entre ustedes no hay ninguno de estos", les dijo.
Desde temprano, decenas de miles de jóvenes se movilizaron por el centro de Cracovia con banderas de países de los cinco continentes, desde Argentina, Ucrania y Australia, hasta grupos más pequeños de China, Nigeria y hasta Timor Oriental.
En ese marco, les habló a sus "queridos amigos" de la juventud: "Nos hemos reunidos para ayudarnos unos a otros porque no queremos dejarnos robar lo mejor de nosotros mismos, no queremos permitir que nos roben las energías, la alegría, los sueños, con falsas ilusiones", añadió.
"¿Quieren para sus vidas ese vértigo alienante o quieren sentir esa fuerza que los haga sentirse vivos, plenos?", les preguntó.

CAIDA

Francisco se tropezó ayer antes de oficiar una misa en Czestochowa en la que lamentó que "ser atraídos por el poder, por la grandeza y por al visibilidad es algo trágicamene humano, y es una gran tentación que busca infiltrarse por doquier".
Hoy, Francisco visitará a las 9:30 locales (4:30 de Argentina) el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, donde rezará "solo y en silencio" antes de encontrarse con un grupo de diez sobrevivientes del Holocausto y, sin pronunciar discursos, dejar un único mensaje escrito en el libro del campo.

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