Fue encontrado en su auto con un tiro en la cabeza e investigan si se suicidó o si lo asesinaron

Mario Puchi, un trabajador de una empresa de camiones, fue encontrado sin vida ayer a la mañana en el interior de su automóvil. Fue en la esquina de Polonia y Cospi, en el barrio San Cayetano. Estaba sentado en la butaca del conductor y tenía un disparo en la cabeza. La policía descubrió una vaina en el piso y un plomo incrustado en el techo. Lo llamativo es que no se halló el arma de fuego utilizada y tampoco la billetera del fallecido ni su teléfono celular. Los investigadores presumen que podría haberse quitado la vida y que luego alguien se robó la pistola y los otros elementos. Es que el vidrio lateral trasero derecho fue destrozado con una piedra.

Mario Antonio Puchi, de 33 años, trabajador de Mansilla e Hijos S.A. (MEHSA), empresa de transportes del rubro petrolero, fue encontrado con un disparo en la cabeza en su Chevrolet Classic, patente JCN 291. Fue ayer a las 8:35 en Polonia y Cospi del barrio San Cayetano.
Puchi alquilaba una casa del barrio Cerro Solo. Según la información recabada por El Patagónico, era padre de dos hijos –producto de una anterior relación- y hace poco habría roto el vínculo con su última pareja, que reside en Polonia al 2.300, a una cuadra de donde fue hallado muerto. Incluso, a partir de problemas de convivencia, la policía trataba de confirmar ayer si tenía prohibición de acercamiento a la vivienda de la mujer.
Lo más llamativo para la policía, que se inclina por la hipótesis de un suicidio, es que el arma de fuego no fue hallada, pese al minucioso trabajo realizado por los investigadores en el automóvil en busca de evidencias. Esa tarea fue desarrollada por el comisario Cristian Cayún y su personal de la Policía Científica.
Tampoco aparecieron la billetera ni el teléfono celular del fallecido, lo que al cierre de esta edición hacía presumir a los investigadores que podían estar ante un posible suicidio seguido de robo calamitoso, es decir que alguien que pasaba por el lugar observó a la persona sin vida y destrozó un vidrio trasero para alzarse con el arma y los demás elementos. Incluso, se encontró documentación de la víctima desparramada en el vehículo.
La piedra, mientras tanto, fue hallada en el interior del coche y habría sido arrojada desde la vereda de Polonia al 2200.
En los albores de la investigación que ayer dirigió el fiscal Adrián Cabral junto a personal del Ministerio Público, convivían las dos hipótesis, la del suicidio como así también la de un homicidio, ante la falta del arma de fuego en la escena.
La Policía Científica trabajó durante dos horas. Levantó huellas en las puertas y los vidrios y rastros de ADN en dos latas de cerveza marca "Schneider". También fue peritada una llamativa marca en el techo del Chevrolet por su parte exterior. Adentro del automóvil fue encontrada una vaina servida y el plomo del disparo estaba incrustado en la parte interior del techo.

"PARA MI LO MATARON"
En el lugar trabajaron desde temprano efectivos policiales de la Seccional Sexta y los jefes de la Brigada de Investigaciones, Eduardo Chemin y Pablo Lobos junto al jefe de la Unidad Regional, Claudio Crettón. Se interrumpió el tránsito por la avenida Polonia y los habitantes del sector se vieron sorprendidos por un nuevo caso de violencia en el lugar.
Una vecina dijo que hace un mes que se mudó y que no sabía que era tan peligrosa la zona, ya que siempre se escuchan disparos. "Cumpliré los dos años de contrato y me iré", dijo resignada la mujer ante la situación de inseguridad en el lugar.
En la esquina de Cospi y Polonia, pero del otro lado del bulevar, el 26 de enero de 2014 mataron a Katherine Ortellado, una chica de 16 años que falleció de un disparo en la cabeza mientras se encontraba reunida con un grupo.
Los investigadores esperan los resultados de la autopsia a Puchi y la prueba de dermonitrotest en las manos de la víctima, para determinar si empuñó un arma de fuego.
Asimismo, la policía busca registros de cámaras de seguridad de la zona y nuevos testimonios.
Un testimonio importante fue el de una testigo de actuación, una mujer que observó todo el procedimiento policial de secuestro de evidencias, como obligación ciudadana. "Para mí lo mataron porque no encontraron el arma", comentó a este diario antes de que los policías la invitaran repentinamente a pasar a la cocina de la comisaría.
Trabajadores camioneros compañeros de Puchi, cuando observaron ayer el adelanto publicado en la edición online de este diario, reconocieron el vehículo del hombre y llegaron al lugar en busca de confirmar si se trataba de él.
Contaron que hace días que Puchi estaba de paro junto a ellos, yendo y viniendo de la empresa a la casa, "haciendo el aguante", y que la última vez que lo habían visto había sido el jueves.
En el lugar trabajó el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito del Ministerio Público Fiscal que acompañó a la familia de Puchi en el reconocimiento del cuerpo y en las dolorosas horas posteriores.

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