Gayá: "hasta que salió la sentencia de la restitución la relación era normal"

Carolina Gayá fue la primera de los tres testigos que declararon ayer y su testimonio fue el más extenso y relevante para el juicio. La mujer fue la pareja de Domingo Expósito Moreno, el hombre asesinado el 25 de junio de 2014 en la vereda de la casa que ambos compartían en Santa Cruz 590.
La testigo declaró que ella era la maestra de danzas españolas de la hija de Nadia Kesen y Expósito Moreno. A él se lo presentó Kesen en febrero de 2012 cuando llevó a la nena a una de las clases.
A partir de allí comenzaron a relacionarse con más frecuencia porque el hombre además era músico flamenco, hasta que se conformaron como pareja y en octubre de ese año se fueron a vivir juntos.
La mujer aseguró que la relación entre "Domi" –como lo llamaban a él– y la madre de la nena era normal de padres separados; tenía un régimen de visitas y no había problemas. La cuestión cambió en febrero de 2014 cuando salió la sentencia del Juzgado de Familia mediante la cual se restituyó a la niña para que pueda viajar a España con su padre y terminar el trámite judicial que había iniciado allí por la tenencia.
Según Gayá, el plan era que él regrese a España y concluya con la tenencia de su hija para luego regresar a Comodoro Rivadavia y cumplir el proyecto de familia que tenían. Ella tiene un hijo y la mamá de la hija de Expósito Moreno –Kesen– también vive en Comodoro, por lo que el objetivo era quedarse aquí.
La testigo también señaló que por sugerencia de la abogada que lo asesoraba, Expósito Moreno cruzaba a Chile cada tres meses para no perder su condición de turista y se creía que si se radicaba en Comodoro Rivadavia perdería el trámite judicial que estaba iniciado en España. Por ese motivo también trabaja "en negro" en un restorán de Rada Tilly.
La testigo también refirió que tenía contacto con la ex pareja de Solís y a través de ella comprobó que este se movilizaba en un Volkswagen Gol (dominio FSN 655).
Los otros dos testigos que declararon ayer eran vecinos de la zona donde fue asesinado. Uno de ellos dijo que escuchó las detonaciones y salió a mirar por la ventana, desde donde vio un Gol gris que se alejaba. Aseguró que no vio a nadie subir al auto, sólo observó que se iba.
El otro testigo fue de actuación. El joven llegaba a su casa y se encontró el cuadro de la escena criminal, por lo que la policía le pidió que presenciara el levantamiento de las evidencias y del cuerpo, marcándole las lesiones que se observaban a simple vista.

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