George Martin, el arquitecto del sonido que diseñó a los Beatles

Su trabajo revolucionó la música pop por la inclusión de arreglos orquestales y las innovaciones tecnológicas aplicadas en obras como "Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band".

George Martin, histórico productor de los Beatles, quien recomendó a la compañía EMI la contratación de la legendaria banda de Liverpool y modeló su sonido, murió el martes a los 90 años, en Londres, por causas que no fueron informadas.
La noticia fue confirmada inicialmente por el baterista Ringo Starr, a través de su cuenta de Twitter, donde publicó una foto en blanco y negro del productor con los Beatles, junto a una leyenda que decía "gracias por todo tu amor y bondad. George te extrañaremos" y un segundo mensaje en el que saludaba a la viuda del productor, Judy Lockhart-Smith.
Minutos más tarde, lo hizo la propia compañía CA Management, a través de uno de sus fundadores Adam Sharp, quien informó que Martín había fallecido "pacíficamente en su casa ayer a la noche (por el martes)".
Su trabajo revolucionó la música pop por la inclusión de arreglos orquestales y las innovaciones tecnológicas aplicadas en obras como "Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band".
En 1950 ingresó a EMI y, hacia 1955, obtuvo un cargo en Parlaphone, uno de los sellos subsidiarios de la compañía, en donde se dedicó a buscar nuevos talentos. Hasta 1962, los mayores logros de Martin habían sido grabar discos de algunos humoristas como Peter Sellers y Spike Milligan.
En julio de 1962, el manager Brian Epstein le acercó unas cintas de prueba de los Beatles, que despertaron el interés del productor, quien a pesar de no sentirse deslumbrado por el material, vislumbró el potencial del grupo.
En los primeros años del grupo, el productor apuntaló el trabajo compositivo de John Lennon y Paul McCartney, en momentos en que no era habitual que las bandas escribieran sus propias canciones.
Su figura fue tomando mayor relieve a medida que el cuarteto expandía su creatividad con novedosas pero, hasta el momento, impracticables ideas.
Pero las principales innovaciones de Martin en técnicas de grabación aparecieron en la segunda mitad de los '60, cuando los Beatles iniciaron una etapa de experimentación en los estudios, en gran parte impulsada por el consumo de ácido lisérgico, la droga de moda en aquellos años.
"Quiero un sonido que surja de la nada y llegue hasta el fin de los tiempos", fue el vago pedido de Lennon para "A day in the life", que el productor resolvió con indicaciones a una orquesta para que toque lo que se le ocurra, dentro de un rango determinado de notas.
Otro memorable aporte fue el organillo psicodélico que se escucha en "Being for the benefit of Mr. Kite", en donde tomó una cinta con música de calesita, la cortó en pedazos de 30 centímetros y las mezcló al azar.
Hacia finales de la carrera de los Beatles como grupo, cuando sus integrantes habían desarrollado un ego difícil de controlar, Martin continuó siendo la única persona a la cual escuchaban, obedecían y respetaban.
De hecho, tras la frustrante experiencia de "Let it be" y sus caóticas sesiones, cuando el final era inminente, los cuatro de Liverpool aceptaron acatar las estrictas órdenes del productor para grabar un último disco a la altura de lo que la trayectoria del grupo merecía. El resultado fue el soberbio "Abbey Road".
A pesar de haber quedado asociado a los Beatles, Martin será recordado como un modelo de productor, sobre todo por su gran capacidad para enriquecer una obra musical sin trastocar su esencia, y por su ingenio a la hora de resolver de manera artesanal cuestiones que actualmente se solucionan con la sola aplicación de la tecnología.

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