Geriátrico "Nuestro Hogar": los familiares se defienden y exigen inversiones

Juan Carlos Bacay, Malvinas Vera y Marcela son algunos de los familiares afectados por la situación que atraviesa el geriátrico "Nuestro Hogar", el cual fue denunciado por el municipio por presunto abandono de persona luego de detectarse una serie de graves irregularidades. En diálogo con El Patagónico se refirieron a "la dura decisión" que implica dejar a un padre o una madre en un asilo. Además, pidieron inversiones ante lo que consideraron "un negocio redondo" y cuestionaron la fiscalización de las autoridades.

Era un negocio redondo: entre $13.000 y $15.000 por cada abuelo, multiplicado por 80 y nulas inversiones. Así era hasta hace dos meses la situación del geriátrico "Nuestro Hogar", propiedad del médico Mario Sosa. Sin embargo, todo cambió luego de que el caso de un abuelo con sarna, en estado de desnutrición y deshidratado, derivara en la clausura municipal y en una denuncia penal por presunto abandono de persona.
Hoy, a dos meses de la clausura preventiva (ficticia en realidad porque allí continúan viviendo los adultos mayores), la situación es completamente distinta. El número de residentes se redujo a 34, ya que muchos familiares -ante la denuncia y las repercusiones del tema- decidieron trasladar a sus parientes, principalmente padres y madres.
Uno de estos casos fue el de Marcela, quien decidió llevarse a su papá porque la situación “no daba para más”, trasladándolo a un geriátrico donde fueron llevados varios de los abuelos que vivían en el hogar ubicado en la calle San Juan, ubicado en el barrio 13 de Diciembre.
Pero en el centro de la problemática están los que se quedaron y sus familiares, quienes por diferentes piden explicaciones y exigen respuestas, las que comenzaron a aparecer en los últimos días, luego de las reiteradas denuncias públicas en las que se dio a conocer la situación de algunos abuelos con sarna y las precarias condiciones de aseo que presentaban.
Ayer El Patagónico consultó a algunos de estos familiares, quienes cansados de recibir críticas por no retirar a las víctimas, decidieron contar su parte de la historia y rechazar la afirmación de que los adultos mayores están "abandonados".
Uno de ellos es Juan Carlos Bacay, de 62 años, quien tiene a su madre de 91 internada desde hace casi dos años. “No es tan fácil tener un familiar en estas condiciones. Yo voy todos los días y las chicas (por las cuidadoras) hacen lo que pueden. Acá hay un único culpable y es Mario Sosa. El es médico y tiene que invertir, hacerle mantenimiento edilicio porque le falta mucho”, acusó.

HASTA 30.000 PESOS POR PACIENTE
Según contó Bacay, el presente del geriátrico dista mucho de lo que fue alguna vez. “Hace unos diez años era lo mejor que había; ha caído muchísimo; me lo dice gente que ha tenido gente acá. No se puede creer lo que pasa ahora. ¿Cómo van a bañar los viejos sentados en una silla con una jarra?”, cuestionó, afirmando que él desconocía estos avatares porque "mi vieja mucho no se da cuenta de las cosas. Le pregunto: ‘¿pasaste frío? Y me dice 'un poco nada más'".
El hombre asegura que la situación es compleja porque los otros geriátricos están colapsados y los precios son exorbitantes, alcanzando los $30.000 por paciente. “Estoy rogando que por favor hagan algo. Estaría bueno que nos den una solución. Estamos esperando la factura para pagar, pero no sabemos si pagar o no porque capaz mañana me dicen 'llévate a tu vieja de acá'. Acá hay que entender que con los viejos y los chicos no se jode”, sentenció el hombre que asegura que nunca vio un médico en el lugar.
Malvinas Vera, hija de una mujer discapacitada que padece una enfermedad vascular que le quitó la movilidad de sus miembros y gran parte de su cuerpo, coindice en parte con lo dicho por Juan Carlos. Ella siente que han sido atacados y calumniados injustamente por quienes desconocen este tipo de situación. “Nadie que no haya pasado por la dolorosa situación de tener que internar a nuestros mayores, porque no lo puede cuidar en la casa, puede entender esto”, señaló.
"Desde agosto está mi mamá. Hace cinco años que se enfermó; teníamos cuatro mujeres que la cuidaban y de golpe nos quedamos con una sola señora y no pudimos cuidarla. Entonces tuvimos que tomar esta dolorosa decisión, pero vamos todos los días a pesar de que estamos pagando un geriátrico y la única señora que le quedó también va”, explicó, señalando que “la gente no tiene que hablar con tanta liviandad”.
Malvinas dijo estar de acuerdo con que al geriátrico le falta inversión. Incluso calificó al dueño como “un sinvergüenza”, acotando que "hay muchas cosas para mejorar en el geriátrico. El dueño cobraba, cobraba y cobraba, pero no invertía. Pero ahora con todo esto se están solucionando los problemas que había, se arregló la casa chica y se están haciendo los arreglos necesarios”, enumeró.
"También están arreglando las duchas. Yo tengo la esperanza de que se pueda solucionar, sino tendré que retirar a mi mamá y los otros lugares de Comodoro están en iguales o peores condiciones", indicó, destacando la atención del personal: "en la parte humana están súper atendidos; le doy un 100% a la gente que trabaja. De ellos no podemos decir nada", sostuvo, contraponiendo al propietario, quien "solo agacha la cabeza".
Ayer el Ministerio de Salud de la Provincia realizó una inspección en las instalaciones y en horas de la tarde iban a mantener una reunión con los familiares. Mientras tanto, se aguarda que se realice la fumigación para erradicar las chinches, sabiendo que el brote de sarna ya fue controlado.

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