Gualjaina: 25 familias de la zona rural son abastecidas con agua por la sequía

Residen a 35 y hasta 90 kilómetros del casco urbano de la localidad de 2.500 habitantes y desde hace más dos meses sufren la sequía de la zona. "La gente está totalmente desesperada porque a la falta de agua se le está sumando la desnutrición animal. Saben que si hay desertificación en invierno lo van a perder", dijo a El Patagónico el intendente Marcelo Limarieri, quien decretó la emergencia sanitaria.

Las altas temperaturas y el fuerte viento en primavera, la baja cantidad de nieve que cayó durante el año, y por ende el poco deshielo que se produjo en la zona, están afectando gravemente a los pobladores de la zona rural de Gualjaina. Tanto es así que el municipio se vio en la obligación de decretar la emergencia sanitaria, y el martes llegarán autoridades provinciales para mantener una reunión por esta problemática.

El problema del agua, que en la Cuenca del Golfo San Jorge también preocupa cada vez más, comenzó en diciembre cuando las altas temperaturas y el viento ya producían un mayor consumo tanto en el casco urbano como en las zonas rurales. Así cuando el 10 de diciembre asumió el actual intendente Marcelo Limarieri, se encontró con un panorama devastador que afectaba principalmente a 25 familias que viven a 30, 50 y hasta 90 kilómetros de distancia del casco urbano. De esta forma se inició un trabajo conjunto con CORFO (Corporación de Fomento del Chubut) para tratar de encontrar una solución, utilizando un camión cisterna que permita proveer del recurso. Pero, luego de que el final de diciembre y todo enero castigara con altas temperaturas y que en muchos lugares prácticamente se quedaran sin agua al secarse las vertientes de los distintos parajes, el intendente debió decretar la emergencia.

UNA TAREA COMPLEJA

Según explicó Limarieri consultado por El Patagónico, "hoy las aguadas están en un 70 por ciento y esto nos está complicando principalmente para el consumo humano. Por eso estamos llevando a los establecimientos, abasteciendo con agua a estas familiares con un camión cisterna de 10.000 litros para uso agropecuario y un carro cisterna de 2.000 litros para el consumo", explicó.

La tarea es ardua y compleja, buscando el agua para producción en los ríos Gualjaina y Chubut y extrayendo el agua potable de una perforación que tuvo que ser analizada previo a su explotación. A esto se sumaron las distancias, recorriendo 35 kilómetros para llegar al Cañadón Grande, 90 a El Mirador, y 100 a la Sierra de Gualjaina, en caminos que algunos casos son casi impenetrables, obligando en más de una ocasión a acarrear los tanques en camionetas ante el imposible paso de los camiones.

El trabajo, dependiendo del grupo familiar, se repite una o dos veces a la semana, lo que "realmente es complejo, desgastante y cansador", admitió Limarieri.

"Por la falta de logística tuvimos que recurrir a Defensa Civil, y hubo un día que comenzamos a las 8 y volvimos a las 22:30. El chofer estaba destruido. Un poco en serio y un poco en broma me decía 'no vuelvo nunca más a estos lados'", contó.

"La gente que está totalmente desesperada porque a la falta de agua se le está sumando la desnutrición animal y saben que si hay desertificación en invierno lo van a perder. Ayer me tocó ver a otra señora que lloraba cuando veía salir agua del tanque. Realmente entristece, es una situación difícil de explicar y marca un poco la crisis que se está atravesando", agregó.

La esperanza ahora está depositada en el encuentro del martes con el ministro de Producción, Hernán Alonso; el presidente de Instituto Provincial del Agua, Gerardo Bulacios; y el subsecretario de Bosques, Leonardo Aquilanti. Allí el jefe comunal hará un contundente pedido, acompañado por la secretaria de Familia, que ha hecho relevamiento de la zona. "Le vamos a estar pidiendo un poco más de logística. Desde mi punto de vista, considero que haciendo perforaciones con equipamientos necesarios, en lugares con bombas sumergibles e instalando paneles solares y un tanque de reserva el tema del agua estaría solucionado", explicó. "Pero tenemos que hacer un reservorio, y después apelamos que venga el buen tiempo porque si no hay pasturas la crisis va a seguir", aclaró.

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