Guillermo Iglesias Gorostegui, sinónimo de automovilismo en la capital petrolera

Lleva cinco décadas como dirigente activo en el automovilismo de Comodoro Rivadavia. Hijo de piloto, tuvo su etapa al volante donde corría con el seudónimo "Orejano" para que su mamá no se entere. "Es una pasión y tengo la suerte de disfrutarlo en familia. A mí el domingo nadie me saca de mi casa hasta que termina una carrera", grafica, y el ex presidente reconoce que es muy bueno que en la nueva comisión directiva del AMC, con Pablo Pires a la cabeza, haya gente nueva. "Acá hay viejos con mucho olor a naftalina y es positivo que agarre gente con nuevas ideas", sentenció.

El automovilismo es parte de su vida. Desde que tiene memoria, estuvo ligado al deporte motor. Guillermo Iglesias Gorostegui tiene 79 años y es en la actualidad el presidente del Auto Moto Club más antiguo con vida en la capital petrolera. Fue piloto pero corría con seudónimo. En el viejo circuito del Faro, en kilómetro 8, se lo conoció como "Orejano", y si bien reconoce que no fue mucho el tiempo que aceleró, lo disfrutó y se dio el gusto. También fue copiloto y hasta corrió un Rally en Río Negro, antes de comenzar a ser dirigente de la mano de Raúl Andrés Vilariño, quien lo invitó a un camino sin retorno. También fue secretario de Gobierno durante la intendencia de Angel Silvio Ragni, a comienzos de la década del 70.
El sábado para él es sagrado, y el domingo no sale de su casa hasta que no termina la carrera, no importa la categoría que corra a nivel nacional. "El automovilismo estuvo en mi vida desde siempre, es una pertenencia. Desde chico, y con antecedentes familiares. Mi papá (Rafael Cecilio Iglesias) corrió poco, y murió muy joven por una enfermedad. Yo he participado cuando pude, el automovilismo no es para los secos", afirma mirando fijo a los ojos.
En los días de carrera en el autódromo General San Martín siempre está. Con sus lentes, con las manos en los bolsillos, y con boina observa y disfruta cada momento en el barrio Industrial. Hace pocos días se renovó la comisión directiva, y Enrique Verde dio un paso al costado para dejar el camino a Pablo Pires. Hasta el año pasado fue integrante de la comisión pero sigue ligado de una u otra manera."Así comencé en el 61 o 62 invitado por Raúl Vilariño, que era un dirigente de lujo. Puso al automovilismo en el lugar que todos queríamos. Era un club de amigos. Estuve hasta el año pasado que acompañe la gestión de Enrique Verde, quien supo poner al automovilismo de Comodoro en un pedestal a nivel regional. El último fin de semana hubo más de 110 autos en pista y eso es muy destacable", admite.
Su papá corrió en su momento en el Turismo Carretera, y estuvo como acompañante, pero en esa época a nivel familiar, el automovilismo era muy restringido por eso fue que cuando se le presentó la oportunidad de correr, no lo hizo con su nombre. "Corrí con el seudónimo "Orejano". Era época de bolsillos flacos, pero corrí. El cordero orejano es el que no tiene marcas", explica y sonríe cuando recuerda el momento en que su madre se enteró. "Se enteró obviamente después y lo sufrió bastante. No era lo que yo quería, yo quería que lo disfrute pero es una actividad de mucho riesgo. Para los que están adentro lo viven diferente, pero el público lo ve de otra forma. Igual, se agolpan en los lugares donde hay más roce, o más chapa – chapa. Tuve pocas participaciones. Me di el gusto. Corrí junto a Pairetti, que fue un reemplazo por falta de alguno. Había que hacer de todo y mi experiencia no era mucha", recuerda. También corrió un rally en el Valle de Río Negro. "Nunca fue para lucirme, solo para disfrutarlo. Corrí con un Senda una vez y también con un Peugeot 44 en la década del 70", subraya Guillermo.

EL SIGNIFICADO

Los lentes con imán le cuelgan como una cadena alrededor del cuello. Mira un portarretrato con una foto blanco y negro, mientras piensa unos segundos antes de responder. "El automovilismo para mí es una pasión. Supera cualquier rango. Lo viví desde chico, y tengo la alegría de que mis hijos también me acompañan. El automovilismo es algo que se comparte en familia, y los domingos no me sacan de casa hasta que termina la carrera. Yo, si me dejan, miro carrera de hormigoneras", bromea.
Guillermo entiende que a no todo el mundo le gustan los fierros, y lo entiende, pero da una definición casi única de lo que es para él y sus amigos. "Es una pasión, algo que a uno le gusta desde siempre pero no es entendido por todos. El tipo que se sienta en una butaca seguramente tiene una barra de amigos, y también un lugar donde se han consumido kilos de yerba, se han ensuciado varias pilchas, y todo termina con un asado o una alegría por un resultado. Eso es el automovilismo, y no todos lo entienden de esa manera", dimensiona.
Cumplió cinco décadas como dirigente y todo comenzó con Raúl Andrés Vilariño, a quien luego le pusieron su nombre al primer kartódromo en el Industrial. "El me llevó, y siempre, desde un lugar u otro, aporte mi parte. Hemos tenido buenas y malas, pero básicamente hemos sumado muchos amigos. Como en todo club, con algunos hemos discutido y tenido discusiones temporales, pero nos hemos dado cuenta que el tiempo ha acomodado. Me he dado cuenta que si me aceptan ayudo, y si no es así, se escuchar", reconoce.
No recuerda con exactitud el año en el que asumió como máximo dirigente en el AMC, pero si recuerda como fue el momento. Y lo cuenta con una sonrisa. "Que yo sea presidente fue como consecuencia de una interna que hubo en su momento. De esa reunión, me eligieron y acepté ser el presidente. No sabía que soy el más antiguo con vida, pero es un grato recuerdo. Cuando fui elegido presidente dije: 'el que siga en el cargo será Héctor Costilla y muchos se rieron'. Yo fui y lo convencí para que así sea, pero primero le prometí que yo iba a ser su secretario privado. Así fue, y sin dudas que hizo las cosas bien porque lo eligieron dos veces de manera consecutiva", recordó.
Guillermo Iglesias Gorostegui siempre está. En cada conferencia de prensa, y en cada presentación. En el último GP solidario denominado "Todos x Comodoro" no fue la excepción y acota que "el presente del automovilismo es muy bueno. Yo veía el otro día al Turismo Pista 1100cc y ahí hay que manejar con la puntita de los dedos, y no hace falta tener un número bajo. Todos van y aceleran. Es un gran espectáculo verlos y emociona. Los Renault 12 hace una década atrás nadie pensaba que iba a tener este presente. Hay pibes que recién empiezan, y en la categoría está el padre o el tío, y todos se chapean. Eso es un motivo que los une, no los separa", valoró.

SANGRE NUEVA

La semana previa a la segunda fecha del automovilismo en Comodoro Rivadavia hubo renovación de autoridades. Luego de varios mandatos, Enrique Verde dio un paso al costado y se armó una lista de unidad y quedó al frente Pablo Pires, junto a Alberto Gianotta, Antonio Gea y Bruno Bozzini, entre otros. En ese sentido, el histórico dirigente apuntó: "el cambio dirigencial es muy positivo, y enhorabuena. Todas las instituciones requieren una renovación y nosotros ya tenemos viejos con olor a naftalina. El tema es que en este tipo de clubes no los tenes que elegir, los tenes que conseguir. Estas últimas dirigencias han dado un paso grande, y hay que seguir con la misma intención", sentenció.


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