Gustavo Rasgido, el todoterreno de los medios

Se formó como defensor en USMA. Alumno del Deán Funes, repitió 5° año y pidió prórroga en el servicio militar obligatorio para concluir sus estudios. Ya a los 11 años sabía que iba a ser relator. A los 16 jugaba con los equipos de Mario Vaquinsay. A los 20 pudo poner en el éter su propio estilo. Una mezcla de José María Muñoz, Víctor Hugo Morales y el colombiano "Paché" Andrade. Detractores le sobran. A pesar de ello, a muchos los ayudó a crecer o le piden favores.

Estaba en cuarto año del colegio cuando Armando Robledo lo vio en el patio del Deán Funes y lo convocó para el sábado en Unión San Martín Azcuénaga. Ese día en el arco el "1" era Ismael Tebes. El "2" el Gustavo Rasgido, un tipo sin mucho oficio, pero hábil para raspar a los oponentes.
"El concepto era que nunca pasen las dos cosas. Por el eso el número 2 debía dejar pasar solo la pelota. Nunca jugador y pelota porque si no era gol seguro nos recordaba el entrenador", aseveró Rasgido.
Criado en Laprida, se iba corriendo hasta USMA. Y eso le favorecía para jugar como defensor, porque con 16 años pesaba 72 kilos y buen estado físico. A veces volvía corriendo. El entrenamiento era de lunes a viernes de 19 a 21.
"El 'ratón' Cabrera en inferiores fue quien más me sufrió en USMA. Y cuando debuté en Primera, recuerdo que lo castigué a Cardozo de Newbery, que era la estrella y jugaba pegado a la línea", recordó.
"Ese es miedoso. A la primera lo tiras al alambrado", le dijo el "Toto" Amado a Rasgido. Y el "Negro" cumplió.
En la siguiente jugada (un tiro de esquina) el DT le pidió que "atendiera" al central del "lobo" que además era el capitán: Antonio Markotic.
"Markotic tenía 35 años y medía 1,90. Yo era un pibe de 21 años y debutante. Entonces cuando vino la pelota en el aire, le pegué un golpe de atrás y me fui corriendo, porque yo le tenía miedo", recordó.
Pero llegó 5to año y repetir el año. Entonces el padre de Gustavo le cortó el fútbol, porque quería que su hijo se reciba en el Deán Funes para poder entrar a YPF.
Eso no sucedió, Gustavo se recibió de técnico electromecánico en el colegio salesiano. Pero cuando recursó quinto comenzó a incursionar en el periodismo deportivo.
"Me dediqué a trabajar. Cumplía el horario en el colegio pero solo debía aprobar 3 materias. En ese momento me convoca Alberto Días para sumarme a Crónica como volante. Mi primer partido fue Ciudadela con Diadema. En ese entonces, el diario llegaba cerca del mediodía a Laprida. Y me acuerdo que me levanté a las 7 de la mañana y me tomé el colectivo a Km 3 para comprar el diario a las 8 y ver mi nota", rememoró.
Con 18 años, Rasgido hacía sus primeras armas. Y con 20 debutaba en la radio (LU4) donde existió un programa "Rotativo deportivo" donde trabajaban Franco Eduardo, Dick Almonacid, Oscar Payaguala. Y jóvenes como Mario Carpio, el 'Chiqui' Guzmán y Alberto Días.
"Éramos ocho para una hora (12 a 13). Yo iba a las 11 a misa en Laprida, de ahí me tomaba un micro y llegaba a la radio para tener solo dos salidas. Una en cada bloque de media hora".
Su voz duraba un minuto al aire, lo que le bastaba para leer el Clarín o los cables del teletipo. En total dos minutos al aire, pero el "Negro" era feliz.
"Mientras armaba lo que iba a leer me cruzaba con Alfredo González Luenzo y Marcelo Valey que tenían un informativo antes de nosotros. Y ellos ya eran periodistas consagrados. Yo subía la teletipo para sacar algunos cables. Y era la pasión que uno tenía, a pesar de tener solo minuto y medio. Cuando terminaba tenía que guardar todo y llegaba casi a las 14:25 a Laprida. Y a mi viejo mucho no le gustaba. Para él era una pérdida de tiempo".

CHAMPAÑÁ
"Champañá" decía el joven a la hora de leer los cables de rugby nacional y referirse al Club Champagnat Rugby. El inglés no era su fuerte, menos su pronunciación. Por ello más entrado en edad y rodaje. Y cuando desde el canal de cable Atelco lo llamaron para retransmitir la NBA en castellano, le dio la oportunidad a otro reconocido periodista de los medios locales.
"Resulta que me convocan de Atelco para doblar el sonido y transmitir los partidos de NBA que llegaban por satélite. La verdad que yo de inglés no sabía nada. Menos de básquet. Entonces me acordé que iba un chico al Deán Funes que siempre llevaba revistas de NBA en inglés y se sabía toda la historia de los jugadores. Ese pibe de 4to año era Carlos Peres, así que lo convoqué para que se inicie en esto del periodismo deportivo", rescató.
En esa época (como ahora) del periodismo deportivo se sobrevivía. Entonces a Gustavo se le hacía cuesta arriba apostar por su pasión en el seno de su hogar. Por ello, a los 21 se fue de casa a vivir a la avenida Alsina en compañía de Jaime González, otro colega de LU4.
"Para Papá la palabra 'trabajo' estaba relacionada con entrar a YPF. Porque la verdad que del periodismo deportivo nadie vivía, cada uno de los que ya estaban tenían su trabajo y hacer periodismo era un complemento", sentenció.
Para sumar, Gustavo sumó "el bolo artístico" en la radio, que eran suplencias en lo que fuera necesario en la radioemisora. El pago era quincenal y con eso 'tiraba' como podía junto con Jaime, hasta que entró a 'La Financiera' y luego a la 'Banca Nacional del Lavoro'.
En el "Rotativo deportivo" se va afianzando, y cuando el micro pasa a realizarse en forma diaria, Rasgido gana lugar en el aire, dado que el resto de los referentes no podían estar por sus respectivos trabajos de referencia.
"De muy chiquito escuchaba mucha radio, de Buenos Aires y de Uruguay (Radio Carve se sintonizaba por la noche en las viejas AM). Entonces tenía un amplio espectro de estilos, porque los uruguayos tenían una forma menos solemne de decir las cosas. Aparte, yo a los 11 años ya sabía que quería triunfar como relator, y para conquistar a una compañerita le había dicho que iba a triunfar en ese rubro", expresó. Años más tarde se encontró con esa misma chica y se rieron del momento.

ENSAYOS Y PAPEL ROMANI

Enfrente del hogar de Rasgido vivía Mario Vaquinsay (actual operador en Radio Universidad), que tenía en su casa todos los equipos para hacer radio. También tenía un hermano que era de la edad del "Negro" (Gustavo, quien es el canchero de Laprida).
"Yo salía de la casa de mi vieja con el tablero de dibujo y la hoja Romaní. Le inventaba la excusa a mi mamá que me iba a ser una lámina. Y dibujaba dos equipos: 11 de un lado, 11 del otro, el hermano de Mario prendía los equipos y yo jugaba a relatar, los hacía jugar. Y sin darme cuenta fui aprendiendo", comentó.
De los 17 a los 20 el "Rotativo deportivo" le dio los fundamentos en el oficio. Pero Gustavo soñaba con relatar y no tenía chance.
"En ese momento el relator principal (y de la Patagonia) era Alberto Ramón Cedán, un hombre de Bahía Blanca con mucha experiencia. A nivel nacional relataba José María Muñoz, estaba llegando Víctor Hugo Morales y también un colombiano ("Paché" Andrade) que lo había traído River y que relataba desde la tribuna. Entonces yo juntaba tres perfiles: el solemne de Muñoz, el lírico y descriptivo de Víctor Hugo y el popular de Andrade. Yo de ellos tres traté de sacar lo mejor".
De Paché saber lo que quiere escuchar la gente. De Morales agregar datos que van más allá de lo deportivo. Y del "Gordo" Muñoz el grito de gol que lo estremecía.
"Si uno quería tener la oportunidad Eduardo Capovila (jefe de programación de la radio) te exigía un demo. Entonces volví a la casa de Vaquinsay para volver a grabar (esta vez en serio) y Mario me ayudó con los graves, los agudos y los tonos".
A Capovila le gustó el demo y le prometió el debut. Pero el tiempo pasaba y Gustavo se iba en ilusiones. Hasta que a Huracán le tocó jugar por el Regional en Tierra del Fuego en febrero.
"El mismo domingo que LU4 transmitía el acto de La Rural, el 'Globo' jugaba una hora antes ante Bernardo O'Higgins. Todavía jugaba Marcelino Britapaja. Y yo estaba en el Servicio Militar. Entonces como en la radio no sabían si iban a transmitir todo el partido (pesaba el acto de la Sociedad Rural) me ofrecieron a ir a mí hasta allá. Pedí permiso en la compañía de servicio y pude viajar".
El debut en una transmisión oficial de Rasgido duró solo 45'. Luego la radio transmitió el acto de La Rural.
"Yo no lo sabía (no tenía retorno) pero relaté todo el partido. Para eso me guiaba desde Tierra del Fuego por cronómetro. En la radio estaba Ismael Tebes como relator comercial. Entonces yo hacía 2x1 (dos minutos relataba y uno quedaba en silencio) para que Tebes meta la pauta (sin saber si estaba al aire o no). Y salió bien. Por eso, cuando me enteré que no salió el partido entero ni me molestó, yo solo quería tener la oportunidad. De ahí en más en la radio se hicieron dos grupos de transmisión. Uno con los consagrados que seguían la campaña de Huracán. Y el otro donde entrabamos los más jóvenes. De hecho empecé a relatar automovilismo más que fútbol", reconoce.

LA COLIMBA Y LA VORAGINE DEL DIA A DIA

Repetir de año le sirvió al "Negro" para pedir prórroga en la "colimba". Pero cuando egresó tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio. Entonces, el sueño de ser periodista deportivo parecía quedar trunco.
"A mí me tocó la compañía de servicio (panaderos, cocineros, etc.) y no era un grupo que se identificaba mucho por desfilar. En eso se destacaban los soldados de la compañía A y B. Nosotros éramos más como maestranza. Y como yo había aprendido a desfilar con los exploradores de Don Bosco (Batallón 29 del Deán Funes) me mandaron a la derecha de la fila. Y en un acto, en el palco con las autoridades militares estaban Aníbal Micardi y Nelson Dames que era el director de LU4".
Dames lo reconoció en el desfile y dijo "ese soldado trabaja en la radio". De ahí en más quedó el mito: unos dicen que el director de LU4 facilitó los cables para que haya música en todas las cuadras del Regimiento. Y a cambio de eso, el soldado Rasgido podía retirarse todos los mediodías y subirse al colectivo del Ejército (exclusivo para oficiales y suboficiales).
"Entraba a las 7 de la mañana a la radio. Hacía el panorama de noticias con Franco Eduardo. De ahí me iba corriendo (así aprendí a tener ritmo). 7:15 tomaba el micro y entraba al Regimiento. A las 13 volvía a salir para el informativo de 14 a 19. Terminaba el rotativo y me quedaba a estudiar la Universidad (carrera de contador incompleta) y a las 23 me volvía a ir a dormir a Km 11. Así todos los días", describió.
Once materias de 20, ese fue el resumen de Rasgido por la casa de estudios superiores.

TODO TERRENO

De volante de diario Crónica y leer los cables a relatar a Huracán sin retorno. El entusiasmo y las ganas podían más en Gustavo que las cuestiones de dinero o calidad de sonido.
"Trataba de relatar todo y no dejar detalles librados al azar. Y esa predisposición hizo que me fueran llamando de otros lados. Yo nunca le escapé a ello. Tampoco tuve pretensiones, llegué a relatar boxeo cuando nadie lo hacía. Básquet (aunque me gané detractores porque lo hacía como si fuera fútbol), automovilismo. E hicimos punta en fútbol de salón porque LU4 tenía su propio equipo y Nelson Dames quería que acompañemos las alternativas. Como ya había relatores consagrados en el fútbol, me metí con los autos antes de los 90. Ya cuando entré a Crónica fijo, empecé a escribir de boxeo: hablando de los comienzos de Jorge 'Roña' Castro o Robinson Zamora".
Todo terreno, Gustavo comenzó a nutrirse de su compañero Alberto Días. "Alberto era solemne e información pura en el 'Rotativo', mientras que yo aportaba el comentario liviano y popular. Entonces la gente tenía las dos campanas".
Rasgido se hizo popular, a los 30 tomó su rumbo personal. Y en ese trayecto supo darles lugar a nuevos periodistas que aún se mantienen en vigencia.
"Ricardo Scazzino era secretario de la Asociación de Básquetbol de la ciudad y trabajaba como empleado de Astra. En un momento se queda sin trabajo y viene a verme. Y como Luis Scholtz se iba a vivir a Córdoba, le hice lugar en 'Rumbo Sports" en el 94 por FM Rumbos. Ahí empezó Ricardo y luego hizo su camino".
Gabriel Márquez, Lucho Méndez y Marcelo Chesterfield fueron otros a los cuales el "Negro" les dio una mano inicial.
"En un momento determinado hay un problema en Crónica, 'Quique' Vera deja de relatar para Radiocrónica. Y me convoca la familia Zamit para cubrir esa ausencia. A mí el básquet siempre me costó, pero acepté igual. Recibí muchas críticas por el ritmo del relato. Y sucede que Gimnasia clasifica a un Súper 4 en Santa Fe. Y yo viajo para allá".
De toda la comitiva de periodistas, y bajo una jornada calurosa, Rasgido era el único que vestía traje y corbata. A la hora del almuerzo y mientras distribuían la guía de los equipos, Gustavo fue el único que leía y comía, porque el desconocimiento corría en contra suyo.
"Fue ahí que se me acercó un gordito simpático, y me preguntó que hacía. Yo le fui sincero: de básquet no entendía nada. Y él se ofreció a ser de comentarista en la transmisión. Y la verdad era muy bueno en lo que hacía. Hablaba como los americanos. Su voz le dio calidad a mi transmisión. De ahí pasó a ser el relator de básquet de Crónica cuando Gimnasia jugaba afuera. Y hoy en día es el mejor relator de básquet de la Patagonia. Y fíjate las casualidades, el único título del equipo en La Liga lo termino relatando yo porque Marcelo se casaba. Fue un ida y vuelta. Hoy es un gran amigo mío. De los pocos que tengo en los medios", recalcó.
Rasgido afirma que lo más extravagante que relató fue carrovelismo (se puede ver en yuotube) y un torneo nocturno de pesca.
Como de vedetismo barato no entiende, Gustavo se presta al micrófono para animar con su voz cualquier evento. Lejos del imaginario, nunca (todavía) relato bochas o un velorio.
"Lo máximo que hice fueron siete transmisiones en un fin de semana. Y la garganta me respondió bien. Y lejos de lo que se piensa, con esto no me lleno de plata. De hecho, a veces relato inferiores por el solo gusto de ver como se potencian los chicos. Yo creo que hay que poner lo mejor de uno al alcance de los demás. Y respecto a quienes hablan mal de mí, muchos de ellos luego me vienen a pedir un favor o alguna gestión. Y yo miro a la persona y la necesidad. No a quién es o qué dijo de mí, creo que de eso se trata ser cristiano. Igual mis mayores alegrías son mis dos hijas y mi señora. Fuera de eso el resto son gratificaciones. Yo sé lo que me costó a mí estar donde estoy y por eso no le niego una mano a nadie, incluso aquellos que me destruyeron cuando me equivoqué como concejal y renuncie a mi banca por falsificar firmas a favor de un subsidio para que a una persona no le cobren la luz. Por casi 40 pesos mensuales yo dejé una función donde cobraba casi 70 mil. Lo admití y renuncié. Y fueron meses que casi todos se alejaron de mí. Fue volver a empezar. Yo me equivoqué y pagué. Y volví a renacer. Y no me olvido, porque en casa tengo un cuadro con la tapa de un diario que sacó mi foto en grande con el título 'Concejal corrupto'", concluyó el actual secretario de la Federación de Vóleibol Argentino.

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