Habilitaron la temporada turística de baja escala en la Isla de los Estados

Tierra del Fuego habilitó, por primera vez en la historia, una temporada turística de baja escala. La experiencia es limitada, se trata de un "plan exploratorio", en términos turísticos. El segmento al que apuntan las autoridades fueguinas es el mismo de los viajeros antárticos, que pagan tarifas elevadas y compran con al menos un año de anticipación.

Visitar la Isla de los Estados es uno de los placeres que pocos navegantes y aventureros se pueden dar. Este territorio fue declarado Reserva Ecológica, Histórica y Turística de Tierra del Fuego, a la que sólo era posible acceder por gentileza de la Armada, que mantiene un destacamento en Puerto Parry, habitado por cuatro hombres a los que relevan cada 45 días, o contratando una excursión con la empresa Antarpply SA. El recorrido, de alto costo se realiza en una embarcación con alguna que otra bajada muy restringida al territorio. Comúnmente esta excursión estaba destinada a científicos.
Pero ahora, a partir de una iniciativa del gobierno de Tierra del Fuego que habilitó, por primera vez en la historia, una temporada turística de baja escala en el mítico lugar del Atlántico Sur donde ya desembarcó un contingente inaugural de 150 personas.
Con este lanzamiento, se busca que la actividad turística sea una herramienta estratégica, que cuidadosamente implementada permitirá impulsar un ciclo virtuoso de manejo de este frágil ecosistema a través de la reinversión de los recursos provenientes de esta actividad, en acciones de manejo para su conservación.
En rigor, apenas 300 visitantes, la mayoría extranjeros y ligados a la actividad científica, arribarán a la isla durante la actual temporada de verano, luego de un marco regulatorio de la actividad que estableció la gobernadora fueguina Fabiana Ríos a través del decreto 584 de este año.
Sin embargo, la mitad de los turistas pautados para este año, unos 150 pasajeros, ya visitó el lugar en el primero de los dos viajes iniciado por el crucero "National Geographic Explorer", el único de mediano porte y con experiencia en viajes a la Antártida, que fue habilitado para realizar la travesía.
El segmento al que apuntan las autoridades fueguinas es el mismo de los viajeros antárticos, que pagan tarifas elevadas y compran con al menos un año de anticipación.

BELLEZA
La Isla de los Estados, situada al este de Tierra del Fuego y separada 24 kilómetros por el estrecho de Le Maire, fue visitada por el naturalista Charles Darwin y también fue el escenario de las hazañas del comandante Luis Piedrabuena, además de haber funcionado allí una colonia penal, luego trasladada a Ushuaia en 1902.
La Reserva Provincial Ecológica, Histórica y Turística Isla de los Estados, Isla de Año Nuevo e Islotes Adyacentes, posee un valor inconmensurable para todos los fueguinos. De una belleza singular, la última porción de los Andes posee bosques nativos que cubren más de 17.000 hectáreas y contiene una rica variedad de fauna y flora, con algunas especies endémicas.
La isla constituye un refugio para la supervivencia de la fauna pelágica que habita la zona polar y subpolar.
La Isla de los Estados alberga el "Faro de San Juan de Salvamento", más conocido como "Faro del Fin del Mundo" por la novela de Julio Verne que se desarrolla en el lugar, y que fue reconstruido en 1998 a partir de una iniciativa conjunta de argentinos y franceses.
La isla presenta un relieve montañoso, con picos agudos y escarpados, finalizando allí las últimas estribaciones de la Cordillera de los Andes. Sus principales elevaciones son los montes Bove (823 m.) y Spegazzini (741 m.) en las bahías San Antonio y Flinders, respectivamente.
En el sector occidental se hallan los únicos lugares llanos de la isla y amplias bahías con largas playas de arena. La parte llana está cubierta por turbales que hacen muy difícil el desplazamiento. El resto de los puertos están conformados por profundos fiordos con costas que caen a pique, las pequeñas playas en el fondo son de piedra, y a los pocos metros comienza la turba o los impenetrables bosques vírgenes que cubren la isla.
Cientos de espejos de agua dulce dan origen a pequeños chorrillos cristalinos o cascadas, como la del fiordo de Parry.
La flora se caracteriza por ser abundante y muy húmeda, tanto que algunos botánicos la han calificado como selva.
En la parte occidental de la isla existen gran cantidad de turbales, pequeñas lagunas y suelos cenagosos, que ocupan la parte baja de la región. Allí el bosque es reemplazado por matorrales, pastizales de gramíneas y juncos.
Se pueden avistar las mismas especies de aves que en el resto de la región, con la particularidad de que aquí pueden apreciarse mayor cantidad y variedad de pingüinos, como en el caso del de ceja amarilla, el naranja, el magallánico y el pingüino rey.

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