Habitantes del Abel Amaya conviven en sus casas con el agua servida de cloacas

Numerosos residentes de la avenida Chile al 2300 siguen sufriendo dificultades para salir o entrar de sus domicilios, con montículos de barro acumulados en sus veredas. Además, las aguas servidas que ingresaron a sus viviendas durante el temporal, por el colapso del sistema cloacal, todavía inundan la planta baja de sus casas. Un niño terminó internado por una afección a raíz de las condiciones en que se encuentra el lugar, donde deben soportar olores nauseabundos.

Clara Bogado reside sobre Chile 2370, casi Corti, y al igual que muchos de sus vecinos no puede sacar el agua servida del interior del departamento que alquila. La dueña del inmueble sufre las mismas consecuencias y entonces cocinan, duermen y permanecen en la planta alta.
Para ingresar a su vivienda, Clara tiene que hacerlo con botas de goma porque la planta baja se encuentra inundada con unos 10 centímetros de desecho de las cloacas, que no se pueden desagotar porque el sistema se encuentra obstruido en las calles. En esa zona del barrio Abel Amaya son decenas de familias que padecen el problema.
Mientras la damnificada le solicitaba ayer al vecinalista del sector que gestionara una máquina vial y un camión chupa, relató a El Patagónico lo que le toca vivir desde hace dos semanas. "Está lleno de agua de cloaca adentro de la casa, no la podemos sacar porque hay montículos de tierra (sobre la calle) y el agua se viene todo para adentro", explicó.
La boca de tormenta que está al frente del domicilio se encuentra tapada y ante el colapso del sistema tampoco pueden utilizar los baños de sus viviendas. "Los camiones chupa no pueden ingresar porque necesitamos una máquina primero para que pueda despejar un poco de barro", reclamó Clara, quien reside junto a un hijo y una su hija embarazada.
Al regresar de la vecinal le pidió a su hijo que le alcanzara las botas de goma para poder ingresar a la vivienda. "En mi casa todavía tengo agua de cloaca en la cocina (planta baja) y nosotros estamos arriba". La familia respira las 24 horas ese olor nauseabundo.
Como consecuencia de la situación de sufre Clara, "perdí mi trabajo porque me queda muy lejos", lamentó. Ella se desempeñaba como empleada doméstica en un domicilio de Rada Tilly, pero todo el sector de la avenida Chile se encuentra intransitable.
Durante la jornada de ayer se podía observar que trabajaban máquinas viales en el despeje de la zona de Chile y Kennedy, pero el transporte público todavía no puede circular por el resto del sector debido a la acumulación de barro y principalmente los desechos cloacales.
"Yo entiendo que hay barrios muy afectados, pero es tan poco lo que necesitamos. Inclusive con mi hijo tratamos de limpiar la boca de tormenta y no pudimos. Necesitamos que limpien para que podamos estar un poco mejor. Necesitamos que limpien para poder usar el baño y poder limpiar la casa", pidió a las autoridades municipales.

DOS NIÑOS INTERNADOS
Otra de las habitantes afectadas, Marcela Rivero, vive con su pareja y sus cinco hijos. A raíz de la presencia del líquido cloacal y el fuerte olor que invade el hogar, uno de sus chicos sufrió broncoespasmo y debió ser internado. El niño tuvo que ser medicado y permaneció tres días en una sala del Hospital Regional.
Mientras Yanina Jorge tiene dos mellizos de 11 años y una niña discapacitada de 8. En medio del temporal y apurada por llegar a su casa tuvo que cruzar junto a sus hijos una cuadra de agua y barro. Uno de ellos comenzó con levantar fiebre y le faltaba el aire, por lo que también tuvo que ser internado.
Los especialistas atribuyeron la dolencia al frío padecido por los niños, a lo que se sumó el fuerte olor que despiden las cloacas.

INCAPACITADA
Sandra Oyarzo, la propietaria de los departamentos afectados, tuvo que autoevacuarse porque "era tanta el agua que ya estaba haciendo cortocircuito y tenía riesgo de incendio". Sufrió importantes pérdidas materiales ya que ingresó un metro de agua a su vivienda.
Como si fuera poco "después me tuve que volver lo antes posible (a su casa) porque me entraron a robar, me sacaron cosas de trabajo", lamentó.
La mujer contrató a un hombre que hace tres días saca barro de la casa y en el local comercial lindante que tenía para alquilar, pero "no sirve de mucho".
Sandra atendió a este diario desde una escalera porque "estoy incapacitada, sufrí una fractura en el miembro inferior y no puedo salir. Vivo arriba y no tengo otra, no se puede salir ni entrar. Me tengo que sacar placas y no puedo hacer nada".
La damnificada se quejó: "no ha aparecido nadie de ningún lado y estamos aislados. Sé que se han abocado al barrio Juan XXIII (uno de los más afectados por el temporal en la zona sur), pero estamos todos iguales. Estamos todos mal. La urgencia es que vengan a destapar la parte cloacal, es fundamental porque tenemos el agua de hace 15 días. Tenemos riesgo de infecciones. Esperamos tener una solución urgente", sentenció.

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